Historia de la pena de prisión

 Historia de la Pena de prisión
Historia de la Pena de prisión.

La prisión, es y ha sido una institución utilizada desde tiempos remotos, para cumplir con la función de asegurar a los delincuentes de tal manera que éstos no eludan las consecuencias jurídicas de sus acciones antisociales.

Así como una forma de castigo para lograr la corrección y el arrepentimiento de los delincuentes.

Asimismo ha ido evolucionado a través del tiempo.

Es muy frecuente el utilizar los términos de cárcel y prisión como sinónimos, pero debemos decir que la cárcel, es tan sólo el lugar destinado a la custodia de los delincuentes por el tiempo que dure el proceso para determinar su posible responsabilidad penal, y por otro lado la prisión es el lugar destinado para el cumplimiento de una condena otorgada a través de una sentencia condenatoria dictada por el órgano judicial correspondiente.

Lo que en un principio era designado como cárcel, no era otra cosa que un lugar destinado para la guarda y custodia de los reos, así como para restringir la libertad de los mismos.

Posteriormente se le conoció con el nombre de Penitenciaria, ésto a causa de la evolución de la pena privativa de la libertad, la penitenciaria tenía como finalidad el arrepentimiento de los presos por haber trasgredido una norma de carácter penal.




En la actualidad se les conoce como Centros de Readaptación Social, los cuales además de buscar el arrepentimiento de los infractores, buscan la reintegración a la sociedad de los internos una vez compurgada la pena.

La figura de la prisión ha sido utilizada desde épocas muy remotas de la cultura humana, por mencionar algunas podemos citar:

Epoca antigua:

En estas épocas existían penas privativas de la libertad, las cuales eran compurgadas en lugares conocidos como cárceles, dichos lugares no eran más que calabozos infestados de gusanos, enfermos de lepra y en ocasiones de animales salvajes como leones y panteras, esto para crear en los presos una especie de terror psicológico.

En China los delincuentes, una vez que eran recluidos en las cárceles, eran obligados a realizar trabajos forzosos, además se les aplicaban diversas técnicas de castigo, tales como el hierro caliente.

En Babilonia las cárceles eran conocidas como lago de leones, en los cuales prácticamente los calabozos o celdas en donde eran recluidos los presos se encontraban inundadas por agua.

En Egipto, las cárceles consistían en una especie de casas privadas en los cuales los presos eran obligados a desempeñar trabajos forzosos.

Japón por su parte dividía su territorio en dos tipos de cárceles, la cárcel del norte, era destinada para recluir a los delincuentes condenados por delitos graves y la cárcel del sur para aquellos delincuentes condenados por delitos menores.

En Grecia se manejaron tres tipos de prisiones; la de custodia que tenía como finalidad retener al delincuente hasta el día que el juez dictara sentencia; el Sofonisterión que era el lugar destinado para los delincuentes de los delitos considerados como no graves y la del Suplicio que era para los delincuentes de los delitos graves, ésta última se ubicaba en parajes desérticos.

Cabe destacar que los griegos también contaban con una prisión por deudas, la cual consistía en privar de la libertad de los deudores en las casas de los acreedores, en donde los deudores eran considerados como esclavos hasta que pagaban la deuda.

En La edad media no existió la pena privativa de la libertad, ya que en ese momento se encontraban vigentes las penas corporales como los azotes, amputaciones de los miembros del cuerpo.

Además existían las penas infamantes y las penas pecuniarias, así como la prisión como medio de custodia o resguardo hasta la celebración del juicio, dicha custodia o resguardo se llevaba a cabo en castillos, torreones y calabozos.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII se realizaron grandes protestas por parte de filósofos y teóricos del derecho, respecto a los actos sanguinarios de los que se valía la autoridad para aplicar justicia y los cuales se convirtieron en un tipo de circo para la población de la época.

Después de este periodo sangriento, a causa de la expansión cultural y económica además del humanismo que se vivía a mediados del siglo XVIII, surgieron en Europa las “casas de trabajo”, a causa de la necesidad de mano de obra barata, una de las casas de trabajo más importantes fue la de Ámsterdam en Holanda.

Pero no es sino hasta finales del siglo XVIII en que culmina la evolución de la prisión y se generaliza su utilidad como sanción, su buena aceptación se debió a que además de no ser tan cruel como la pena de muerte o las penas corporales puede servir para retribuir, por ésto se llegó a pensar que la prisión fue el gran invento social de la época.


La ‘máquina de manivela’ que no hacía nada, el absurdo castigo decimonónico de las prisiones británicas


Ninguna prisión del mundo debía ser un lugar agradable en el siglo XIX. Tampoco ahora, pero seguramente los internos no estarán sometidos a absurdos trabajos forzados como los que se inventaron en aquellos tiempos.

Hoy en día la prisión se concibe más como un lugar de reinserción y de formación, por lo menos en el mundo occidental, pero en el siglo XIX la prisión significaba única y exclusivamente castigo y, por tanto, implicaba todo aquello que supusiera incomodidad, humillación y, en definitiva, hacer pagar al interno por sus crímenes.

Una de las sentencias más comunes era la condena a trabajos forzados. Si habéis leído la novela autobiográfica de Henri Charrière Papillon, o habéis visto la película protagonizada por Dustin Hoffman y Steve McQueen en 1973 del mismo título, os podéis hacer una idea. Y eso que en este caso los hechos ocurrieron prácticamente antesdeayer, en 1931.

Los trabajos forzados en el Reino Unido se introdujeron por primera vez en 1818, como sustitutos de los latigazos y otros castigos corporales.

Aunque esto podría parecer algo positivo, en realidad trabajos forzados significaba mucho más que el propio sentido literal de la expresión: llevaba implícita una intensificación del dolor infligido al reo.

Al principio las labores encargadas a los presos tenían relación con la productividad, como por ejemplo picar piedra o recoger cultivos.

Pero pronto hubo más convictos que trabajo real, por lo que las autoridades carcelarias comenzaron a inventar dispositivos que permitiesen seguir aplicando el concepto de trabajos forzados, aun cuando en realidad ni se producía nada ni se obtenía ningún beneficio de ello.

cinta de correr o ‘treadmill’

La cinta de correr o ‘treadmill’ / foto Nick Grantham

Entre ellos estaba la cinta de correr, probablemente el primer dispositivo de este tipo inventado, que se parecía mucho a una rueda de noria sobre la que los presos debían pasar hasta 14 horas al día, caminando sin parar y descansando sólo 20 minutos para comer.

Evidentemente no existía ningún mecanismo de seguridad, por lo que aquellos que se rezagaban terminaban cayendo sobre los tablones escalonados de la rueda, con el consiguiente perjuicio. La cinta podía estar conectada a un molino o una noria de agua, pero no era lo habitual. Se sabe que al menos 44 prisiones británicas contaron con uno de estos aparatos.

Pero quizá el más absurdo de todos los inventos de aquella época fue la Manivela. Un dispositivo que se instalaba en una pared, a un lado de la cual estaba la maquinaria principal operada por los guardias, y al otro una enorme manivela metálica.

máquina de manivela

La ‘máquina de manivela’ / foto Nick Grantham

Los presos debían hacer girar la manivela un número determinado de veces al día, entre 10.000 y 14.000 aproximadamente, para obtener recompensas como poder disfrutar de la comida del día. Giros que se iban registrando en un dial mecánico.

Evidentemente la manivela requería un cierto grado de fortaleza y esfuerzo para ser movida. Pero si por alguna razón uno de los presos era lo suficientemente fuerte como para hacerla girar fácilmente, los guardias podían ajustar la tensión y resistencia del dispositivo, algo parecido a las modernas bicicletas estáticas. En algunos casos la manivela movía, en el lado oculto a los internos, unas grandes palas que no hacían más que remover arena dentro de un contenedor.

Con el tiempo se desarrollaron también manivelas de una pieza que no requerían la instalación en un muro, y podían ser trasladadas de un sitio a otro.

El mayor Arthur Griffiths, que vio una durante su visita a la prisión londinense de Millbank en 1872, la describía como un conjunto de ruedas con engranajes que ejercían una presión resistente, giradas por un mango ponderado a voluntad para fijar la cantidad de esfuerzo requerido para moverlas.

No solo no hacía nada, ni servía para nada, sino que solía producir daños físicos permanentes en los internos, en ocasiones obligados a realizar el esfuerzo con un brazo atado a la espalda.

Así, se cree que el rápido deterioro físico y la muerte del escritor Oscar Wilde tres años después de ser liberado en 1897 (había pasado 2 años condenado a trabajos forzados) se deben, en buena parte, a este tipo de castigos sufridos en prisión.

Sir Edmund Du Cane, que en 1863 se convirtió en el responsable de las prisiones británicas, escribió que la verdadera inutilidad del trabajo penitenciario estaba en el fracaso de la imaginación de los presos al percibir que este tipo de trabajo podría tener un buen efecto sobre sus personas.

La máscara de hierro ¿cuento , mito , realidad histórica? | VCN
Mientras estuvo en prisión su cara fue cubierta con una máscara probablemente hecha de terciopelo, aunque la leyenda dice que era de ...


5 fugas legendarias | VCN
Dónde: Prisión de Fresnes, Francia (2003). Tocata y fuga: Ferrara, especialista en el robo de furgones blindados, organizó un comando de ...


La Batalla de Alcatraz | VCN
La Batalla de Alcatraz. Pese a que funcionó como cárcel apenas tres décadas, le bastaron a la prisión de Alcatraz para convertirse en uno de ...

Lic. Christian Benjamín Rodríguez Peregrino.
http://vidacotidianitica.blogspot.com/
Creative Commons