Pueblo Afroboliviano, bella cultura

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Pueblo Afroboliviano, bella cultura llena de tradiciones
Los africanos traídos a América y en este caso específicamente a Bolivia, fueron raptados y desintegrados de sus núcleos familiares y como muchos otros llevados a diferentes países del mundo.

Los afrobolivianos fueron traídos del África, para trabajar en condiciones infrahumanas en las minas de plata de Potosí,como fundidores de metales, acuñadores y cortadores de monedas; recordemos que ellos ya traían consigo una cultura muy avanzada relacionada a la fundición de metales... soportado el frío y la altura de 4200 metros sobre el nivel del mar, situación a la que no estaban acostumbrados.

Cuando la baja de la minería migraron hacia los yungas de La Paz. Llegaron a los yungas a través de 3 caminos incaicos:El Choro, Taquesi y Yunga Cruz .

Cabe recordar que son africanos de diversas etnias y grupos lingüísticos, de las cuales la que mas influencia cultural tuvo en América y Bolivia fue la cultura Bantu entre otras, por su trabajo disciplinario que tiene que ver con innumerables cualidades como son la , la agricultura, la ganadería y la pesca ...

El duro trabajo y el maltrato que sufrieron en un clima frió de las minas, hizo que los afrodescendientes por entonces esclavos, muriesen en gran cantidad; frente a este problema, se hicieron reventas a las haciendas de los Yungas paceños, región semitropical que sirve de frontera entre el área andina y amazónica, lugar donde no cambio para nada su condición de esclavos, es mas solo habían cambiado de opresor.

Los afrobolivianos actuales migran a centros urbanos y semi-urbanos de Bolivia en busca de mejores condiciones de vida, de trabajo, de educación, de tierras y de oportunidades. Existe tendencia al crecimiento poblacional.

Población Total: 22.00 Personas
Ecoregión: Amazónica (subtropical)
Departamento: La Paz
Provincia: Nor Yungas y Sud Yungas
Municipio: Chulumani, Coroico, Coripata
Comunidad: Chicaloma, Mururrata, Tocaña, Coripata, Dorado, Chico Chijchipa, Negrillani.
Familia lingüistica: Castellano
Actividad principal: Agricultura
Productos: Coca, Yuca, Plátanos, Cítricos, arroz.
Vias de Acceso: Terrestre

En los yungas tuvieron que aprender a cultivar la hoja de coca.

Los terratenientes dueños de haciendas en la zona yungueña requerían de los servicios de los ahora afrobolivianos para los trabajos de agricultura, donde también los explotaron como esclavos.

En el año 1945, el Presidente Gualberto Villarroel promulgó el Decreto Supremo Nro 319, que declara abolidos los servicios de Pongueaje y Mitanaje.

En el año 1952, se eliminó el trabajo gratuito y la servidumbre. El 2 de agosto de 1953 mediante Decreto Ley N° 3464 se abolió el “pongueaje” y “mitanaje”, lo que favoreció a los afrobolivianos porque los libró de la esclavitud, también se les otorgó tierras donde viven y trabajan actualmente.

En febrero de 1992 se llevó a cabo la Primera Asamblea de Naciones Originarias y del Pueblo, en la que participaron varias direcciones de las organizaciones Originarias e Indígenas a la cabeza de la CSUTCB y la CIDOB, la misma tenía el objetivo de que las Naciones Originarias y el Pueblo cuenten con un instrumento de poder y unidad, que constituya interlocutor válido para el todo el pueblo, que recupere su territorio y sea portador de los contenidos ideológicos de: clase, nación identidad y cultura, para la construcción de un Estado Multinacional, Pluricultural, Plurilingüe, Socialista Comunitario, Democrático con dignidad, participativo, con respeto mutuo entre los pueblos originarios, clase media empobrecida, pueblos mestizos y pueblo negro.

Los africanos arribaron a América, algunos antes de la llegada de Cristóbal Colón.

Además de tener complejas estructuras sociales y fuerte corriente religiosa, de modo tal que su presencia en las minas de Potosí no ha sido casual.así

Con el nacimiento de la republica (6 de agosto de 1825) Simón Bolívar decreto la libertad de los esclavos, pero los gobiernos posteriores eludieron esa disposición hasta que la presencia de Manuel Isidoro Belzu, se les concedió la libertad de una manera clara y categórica (1851); sin embargo no fue suficiente para gozar de la libertad plena ya que de esclavos pasaron a ser pongos de las haciendas; hasta la reforma agraria 1953, es entonces donde los afrodescendientes acceden a tierras y hace posible su vida en calidad de campesino.

Pero la Discriminación y la exclusión social, política, económica y cultural por el color de la piel y los estereotipos aun han hecho ajenos a los afrodescendientes, de las Políticas de desarrollo de Estado incidiendo en una mayor pobreza.

La organización social de los afrobolivianos, se basa en la familia nuclear, la unidad familiar, muestra lazos muy fuertes entre sus miembros, debido a la segregación que existe por su color. Esto refleja su cerrada organización étnica, al interior de la misma mantienen vivos rasgos de su cultura de origen.

El último censo los ignoró. En la universidad les decían que las matemáticas no son para negros. En la calle les ven y gritan: “¡Suerte negrito!”, como si fueran amuletos, objetos.

El tiempo transcurrido desde la partida hasta la llegada duraba un año y medio, alojados en estrechas sentinas de los buques pequeños, malolientes y mugrientos.

Las recuas humanas, llevadas como nubes sin agua por los vientos de la colonización, navegaban los océanos en total hacinamiento y en condiciones inhumanas sin ninguna protección sanitaria”.

Así las crónicas recogen la travesía de los esclavos africanos hasta el Nuevo Mundo en 1500. Puertos como Cartagena de Indias en Colombia, Callao en Perú o Río de la Plata en Argentina daban cobijo a los barcos de esclavos que llegaban desde las aguas del continente negro.

La mayor parte venía desde Congo, Angola, Benguela y Biafra. Una vez producido el desembarque, las familias eran separadas y cada persona era marcada como bestia, con fierros candentes. La trataban como simple mercancía y los colonizadores españoles la llamaban “pieza”.

Nadie olvida. Y el Primer Congreso Nacional Afroboliviano —reunido en La Paz entre el 13 y 16 de noviembre— ha venido marcado por el escozor de esas llagas de la historia, heridas que no terminan de cerrarse por las actitudes actuales de la sociedad.

La abolición de la esclavitud, durante el gobierno de Manuel Isidoro Belzu hace 151 años, no fue suficiente. Aquellos primeros siervos obligados, que sufrieron y dejaron sus vidas en las minas de Potosí o en la Casa de la Moneda, apenas dispusieron de oportunidades.

Pero los que recién estrenaron la libertad tampoco mejora- ron sustancialmente sus condiciones de vida. “Mi abuelo participó en el sistema de pongueaje de las haciendas.

Trabajaba tres días para el patrón y uno para su familia.

No había descanso, ni sábados ni domingos. Se ocupaba en las plantaciones de coca, de sol a sol”. Es parte de los recuerdos de Edgar Vásquez, de la dirigencia afro de La Paz, que los está volcando en un libro sobre sus orígenes.

Y él bien sabe que el vasallaje respecto a los grandes señores seguía siendo un obstáculo para romper el yugo de las antiguas cadenas.

Por eso, muchos consideran que la verdadera libertad no llegó hasta la reforma agraria que sucedió a la Revolución de 1952.

Fue en aquel momento cuando, por fin, accedieron a la tierra, logrando así una mayor independencia. Hoy, a pesar de que el mundo ya camina con pie y medio en el Siglo XXI, la discriminación late aún con fuerza.

Por lo menos, de esa forma se refleja en la experiencia de aquellos que emigraron desde sus comunidades yungueñas a La Paz y otras ciudades, en busca de educación universitaria y un futuro con mejores perspectivas. “Para los ojos de la sociedad todavía somos invisibles”, se queja Jorge Medina.

Alza su voz con la seguridad de aquellos que esculpen las verdades con las palabras justas.

Su frente es amplia, su mirada penetrante como una aguja y su voz suena rotunda. Es otro de los líderes que trabaja en la hoyada. Y lo que dice viene envuelto en un manto de certeza.

En el último censo, el año pasado, se les excluyó de la catalogación de etnias, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con tal motivo. “Se nos olvidó incluirles”, se excusaron entonces desde el organismo del Estado.

Unas 30.000 personas —la población aproximada de afros— quedaron así relegadas al ostracismo, como si lugares como Tocaña, Chijchipa, Santa Ana, Chicaloma o Chulumani, entre otros, no pertenecieran a ninguna parte. Se les ha negado, en los papeles, la existencia como pueblo.

“En la conquista no se produjo el encuentro de dos mundos, sino de tres. El tercero es el africano —explica el historiador Fernando Cajías—. Entre 13 y 20 millones de esclavos fueron arrancados de sus países para ser llevados hasta el nuevo continente. Mucho más que el europeo, el negro fue el gran colonizador de América”. Sin embargo, siempre marginados de las políticas de desarrollo de los gobiernos, su representatividad es casi nula.

Pero no sólo se les hace el vacío en las instituciones. Las escenas cotidianas son un mudo testigo de las vejaciones que aún acompañan al devenir diario de la población afro en las grandes capitales.

“Suerte negrito, me decían cuando llegué a La Paz. Y me sentía mal. En algunos momentos pensaba:

 Pueblo Afroboliviano, bella cultura llena de tradiciones

¿Por qué he nacido negro? ¿Por qué la gente se tiene que burlar? No somos amuletos”. Jorge, que ha grabado en su cabeza esos momentos, fue también uno de los primeros en abrir camino en la universidad. “Uno de mis docentes me espetó una vez que la ingeniería de sistemas no era para negros. Le demostré todo lo contrario con mis calificaciones. No les interesa el grado de preparación.

Unicamente se fijan en el color de la piel, no hay dónde perderse”. Edgar coincide con sus reflexiones: “Presentas el currículum y en muchos sitios no te toman en cuenta por ser negro”.

Y las mujeres no se escapan de estos ambientes. “Piensan que no valemos más que para ser empleadas del hogar”, lamenta Marfa Inofuentes, otro rostro importante del grupo dirigente. Ella ha sido una de las principales impulsoras del Congreso.

Y, como respuesta al cúmulo de despropósitos con los que se enfrentan los afros en la vida diaria, la plaza Murillo se llenó de saya el viernes 15 de noviembre. Estas canciones de queja y alabanza son el símbolo inequívoco de pertenencia de las comunidades.

 “Ha sido uno de los medios para forta- lecernos. Nos ha ayudado a ganar espacios”, reconoce Juan Carlos Ballivián, otro de los líderes de avanzada. Tambores, látigos, cascabeles y cuanchas sonaron con todo el aliento de un continente.

“No me confunda saya con caporal”, reclamaban en clara referencia a la apropiación por parte de grupos, como los Kjarkas, de las composiciones locales, y a su posterior distorsión.

Así, el potente chorro de percusión y voces que recorrió las calles del centro de La Paz reivindicó la presencia de los afros, aun con las fuertes dosis en vigencia de influencia andina —quechua y aimara—, presentes en aquello relacionado con los modos de vida y vestimenta.

 Con todo, pese a la indiscutible influencia de la música en la búsqueda de un sitio y de una identidad, Fernando Cajías avisa: “No hay que musicalizar la cuestión afro”. Guarda razón, la cultura de sus ancestros va todavía más allá.

Desde el mauche —un ritual de corte fúnebre para homenajear a los ancianos difuntos— hasta el matrimonio negro se esconde la esencia de las raíces africanas que ellos sienten tan dentro. áfrica está en el mundo y esto ya lo resumió el periodista polaco Ryszard Kapuscinski en los prolegómenos de su libro Ébano: “Viví unos cuantos años en áfrica. Siempre evité las rutas oficiales, los palacios y las figuras importantes.

Prefería subirme a camiones encontrados por casualidad o recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped de los campesinos. Su vida es un martirio, un tormento que sin embargo soportan con tenacidad y áni- mo asombrosos. Este continente es demasiado grande para describirlo.

Es todo un océano, un planeta aparte, un cosmos heterogéneo de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convección reduccionista, por comodidad, decimos áfrica... en la realidad, salvo por el nombre geográfico, áfrica no existe”. Y es que áfrica es mucho más que unas fronteras.

ORGANIZACIÓN POLÍTICA
La autoridad política de las comunidades afrobolivianas es la Mesa Directiva del Sindicato, encabezada por un Secretario General, seguido por 5 o 7 miembros, los mismos que son elegidos anualmente.

En 2007 el campesino Julio Pinedo fue coronado por la Prefectura de La Paz como rey de los afrobolivianos y legítimo descendiente de un antiguo monarca de una tribu del Congo que fue traído a Bolivia como esclavo durante la colonia española.

Pinedo fue reconocido por la Prefectura de La Paz como el legítimo heredero de una estirpe real que lo convierte en el rey de los negros de Bolivia, una comunidad de pocos habitantes que vive en la zona tropical paceña.

El nuevo rey negro, el único de América Latina, recibió su corona y su cetro ataviado con una especie de túnica blanca y una capa roja ribeteada con motivos de leopardo diseñados por una famosa modista boliviana que también vistió a Evo Morales ,entonces presidente de Bolivia

Hombre de pocas palabras, lo puso de manifiesto en su breve discurso que apenas consistió en agradecimientos; a las preguntas de Efe, Pinedo sólo acertó a decir que ser coronado rey era "un orgullo".

"Se estableció que teníamos un rey, y es paceño", aseguró el prefecto de La Paz, Jose Luis Paredes, quien aclaró que la coronación es una forma de reconocer a las autoridades de uno de los catorce pueblos indígenas originarios que existen en la región.

Paredes además exigió que haya un reconocimiento por medio de una ley de la condición de monarca de los afrobolivianos de Pinedo y que sea reconocido en el Palacio de Gobierno.

El secretario General de la Prefectura de La Paz, Alejandro Zapata, explicó a Efe que desde ahora Pinedo debe recibir en la región todo el respeto y consideración, además del tratamiento protocolario de una alta autoridad, como un ministro o un presidente.

La coronación comenzó con un desfile en la plaza de armas paceña, la Plaza Murillo, donde tienen su sede el Gobierno y el Parlamento, con alrededor de un centenar de afrobolivianos vestidos de blanco, con una mezcla de prendas tropicales y andinas, y bailando al ritmo de la "saya".

La "saya" es una danza cadenciosa en la que hombres y mujeres mueven hombros, caderas y manos al ritmo del bombo y el "reque reque", un instrumento musical fabricado con la coraza de un fruto de la zona.

La comitiva estuvo acompañada también de algunas llamativas mujeres de raza negra vestidas como cholitas, con trenzas, pollera (falda), sombrero y mantilla, como las indias aimaras tradicionales.

Pueblo Afroboliviano, bella cultura llena de tradiciones

Con el desfile y el resonar de los tambores, las comunidades afrobolivianas trataban de mostrar que Bolivia "no sólo es indígena, también es negra", como dijo durante sus discurso la representante del Movimiento Cultural Saya Afroboliviana, Marfa Inofuentes.

Inofuentes no solo hizo una intervención reivindicativa de la cultura negra en Bolivia, también aprovechó para criticar a Evo Morales, del que dijo que con su ausencia demostraba que no les importaban nada los "afrobolivianos".

"Somos un pueblo con historia, cultura e identidad", aseguró Inofuentes, para quien Pinedo es "rey por estirpe" y "una autoridad y hombre representativo".

Durante el acto, celebrado en un lujoso hotel del centro de La Paz, la representación comercial de Taiwán recibió el agradecimiento por ser patrocinador del acto, en el que había constituyentes, senadores y diputados, especialmente del oficialismo.

Esto se produce apenas mes y medio después de que el Gobierno instruyera a los legisladores que se "abstengan" de participar en reuniones, recibir cooperación o viajar a ese país.

La de hoy es la segunda vez que es coronado éste aparentemente introvertido campesino de los valles subtropicales del norte paceño, después de la de abril de 1992 en su aldea natal, Mururata, a unos 100 kilómetros de La Paz.

Julio Pinedo es reconocido como monarca de los negros de Bolivia después de investigaciones que probaron que es nieto de Bonifacio Pinedo, el último rey negro que gozó de algunos privilegios por su lejana ascendencia real.

Según relató a Efe hace ya casi diez años, Pinedo recordaba que su abuelo, descendiente directo de un príncipe africano que llegó a América como esclavo en el siglo XVI, solía presidir, hasta poco antes de su muerte en 1951, las celebraciones de la Semana Santa en honor al patrono de la región -San Benito-.

Tras la celebración, Bonifacio bailaba la "zemba", una danza reservada a acontecimientos de gala y que estaba reservada para el rey, según los habitantes del lugar.

Según el propio Pinedo, la tradición se perdió cuando su padre Genaro murió antes que su abuelo Bonifacio.

Pueblo Afroboliviano, bella cultura llena de tradiciones
ASPECTOS CULTURALES
El pueblo Indígena afroboliviano tiene una fuerte raíz cultural, basada en sus ancestros migrados del África, el sufrimiento de sus mayores por la esclavitud en Potosí y su asimilación natural del pueblo Aymara.

Los afrobolivianos hacen de la Saya, una verdadera expresión cultural musical, donde plasman las inquietudes sociales, alegrías, penas, críticas con coplas rimadas al ritmo africanoide de tambores, las mismas que llevan la picardía de los copleros que sobre la marcha improvisan estrofas de expresión grupal y social. a música como en la mayoría de los pueblos indígenas también acompañaba cosechas, el trabaja y las fechas conmemorables de las comunidades.

Los Idiomas y sus variaciones dialécticas, la música, la actitud y forma de ser del afroboliviano, es una especial mezcla de la raza negra, el aymara y del mestizo criollo con personalidad propia.

Religión y Mitología: Los afrobolivianos además de tener influencia cristiana, conservan todavía elementos de rituales de la macumba y del Vuh-duh; sobre todo en las poblaciones de Chicaloma y Mururata, perviven algunas tradiciones aunque con los nombres cambiados y/o totalmente olvidadas.

TIERRA Y TERRITORIO
En cuanto a la tenencia de tierra, son pocos los afrobolivianos que tienen títulos de propiedad de sus tierras y las propiedades comunitarias que poseen, pertenecían a sus antiguos patrones. Los terrenos con cultivos permanentes, representan el capital del pueblo.

Es importante destacar que gran parte de la población afroboliviana viven en ciudades como La Paz y Santa Cruz.

INFRAESTRUCTURA
Cuentan con postas sanitarias y con personal sanitario.
En las escuelas hay los dos ciclos (primaria y secundaria)
Sólo algunas comunidades cuentan con teléfono, radio y televisión.

ECONOMIA Y ACTIVIDADES PRODUCTIVAS

Los afrobolivianos tienen como actividad económica principal la agricultura de roza, tumba y quema. Cultivan principalmente coca, la que constituye la base económica del hogar y que es la fuente fundamental de la economía de la comunidad, también cultivan café, cítricos, plátano, yuca, papaya y cereales para autoconsumo.

Cultivan principalmente coca, la que constituye la base económica del hogar y que es la fuente fundamental de la economía de la comunidad, también cultivan café, cítricos, plátano, yuca, papaya y cereales para autoconsumo.

 La coca se planta cuando la tierra está cansada, el cocal dura aproximadamente 30 años.

El café es el arábico de rendimiento pobre, pero resistente a los suelos empobrecidos y a las lluvias variables.

No necesita almácigo, se siembra directamente dentro del cafetal y cuando la planta está grande, se la saca para transplantarla en hoyos grandes, tres o cuatro plantas en cada uno, estas actividades se realizan entre los meses de enero y marzo.

Después de podar los árboles de café, el terreno lo utilizan para plantar plátanos yuca, papaya y otras frutas.

Productos Comercializados: Coca, café, cítricos, plátanos, yuca y papaya.

Actividades de Subsistencia: Agricultura, fruticultura, caficultura y artesanía Venta de mano de obra, extracción de madera.

Organizaciones Productivas o de Comercialización: Cuentan con las organizaciones de comercialización ACOPCA; ADEPCOCA.

MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES

Hábitat: Habitan en los yungas paceños, a una altura sobre el nivel del mar, que varía entre los 800 y 200 metros, la temperatura ambiente es superior a los 17° C, la precipitación fluvial anual es de 2000 mm.

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Problemas ambientales: El desgaste de nutrientes de los suelos, debido a que la planta de coca, la misma que los absorbe, la falta de abonos y fertilizantes y el denominado chaqueo son los problemas ambientales que afectan gravemente el medio ambiente de los afrobolivianos.

IDIOMA
Los Afrobolivianos, hablan el castellano y el aymara deformados en la pronunciación y a veces en lo semántico.

arroz: Aró, aló
tamboril: bomba
vela: candela
mayordomo: caporal
lo he: loi
usted: oté
látigo: suraigo
llores: yorís
madre: mai
padre: pai
compadre: compai
choza, casa: bohío
Qué dice?: Insé?
negro: prieto-preto
depósito de coca: matuasi
eres: sois
regalar: rigalar
estar: istar

El café es el arábico de rendimiento pobre, pero resistente a los suelos empobrecidos y a las lluvias variables.

No necesita almácigo, se siembra directamente dentro del cafetal y cuando la planta está grande, se la saca para transplantarla en hoyos grandes, tres o cuatro plantas en cada uno, estas actividades se realizan entre los meses de enero y marzo.

Después de podar los árboles de café, el terreno lo utilizan para plantar plátanos yuca, papaya y otras frutas.

Religión y mitología:

Los afrobolivianos además de tener influencia cristiana, conservan todavía elementos de rituales de la macumba y del Vuh-duh; sobre todo en las poblaciones de Chicaloma y Mururata, perviven algunas tradiciones aunque con los nombres cambiados y/o totalmente olvidadas.

El Centro Afroboliviano para el Desarrollo Integral y Comunitario (CADIC) destacó la inclusión de la comunidad afroboliviana en el nuevo texto Constitucional, lo que permitirá su participación en políticas de interés nacional y en el área cultural.

Para luchar contra la exclusión social, el nuevo texto de la Constitución consolida como política de Estado la revolución democrática y cultural que plantea entre sus principales objetivos la construcción de una nueva identidad nacional basada en el respeto mutuo, la valoración del colectivo y la diversidad para romper con la cultura colonialista.

El Capitulo 1, artículo 3 de la nueva Constitución Política del Estado, establece que "el pueblo boliviano está conformado por la totalidad de las bolivianas y los bolivianos pertenecientes a las áreas urbanas de diferentes clases sociales, a las naciones y pueblos indígena, originario, campesinos y a las comunidades interculturales y afrobolivianas".

La mayoría de la población afroboliviana está en las zonas de Tocaña, Chijchipa, Chicaloma, Villa Remedios, Mururata y otros que ascienden a más de 35 mil afros en todo el país.

Jorge Medina Barra, director Ejecutivo de CADIC, dijo "los afros también somos bolivianos. Más de 500 años de historia también nos dan derechos".

"Esto permitirá estar en todos los quehaceres de la Patria y decir que somos parte de Bolivia y tiene una cultura propia", agregó.

Explicó que la comunidad afroboliviana, situada en Yungas del departamento de La Paz, reclamó constantemente que se la incluya con plenos derechos y obligaciones como una de las comunidades étnicas de Bolivia relegadas secularmente de la participación en la vida pública.

Recordó Medina que los afros continuaron en la esclavitud hasta 1952, cuando se hizo la Revolución Nacional, y que hoy se los ha invisibilizado y se los sigue relegando.

Manifestó que las demandas específicas de la comunidad abarcaron en los temas de educación, salud, discriminación, tierra, territorio y territorialidad, turismo y género.

Insistió a la Agencia Boliviana de Información, que "es un hito histórico el nuevo texto constitucional, puesto que después de más de 500 años en la lucha de búsqueda de reivindicación y reconocimiento jurídico como pueblo, hemos logrado, incluir en varios artículos del nuevo texto constitucional, el tema del pueblo Afro boliviano".

PARTE DE LA DIVERSIDAD

Por su parte, Marfa Inofuentes dijo "que la inclusión del pueblo afro en la nueva Constitución Política del Estado ha sido un trabajo y esfuerzo de nosotros, de mostrar a nuestra misma población boliviana la inclusión con todas nuestras culturas y formar parte de la gran diversidad".

Pueblo Afroboliviano, bella cultura

"Esperamos que todos los bolivianos conscientemente digan sí a la nueva Constitución, porque realmente aquí si podemos decir que nuestros derechos serán reivindicados. Por ello, el pueblo Afro boliviano de una comunidad de más de 35.000 habitante le dirán si al nuevo texto constitucional", apunto Inofuentes.
Manifestó que las autoridades en este proceso de cambios, están haciendo a este sector visible.

Considera un principio positivo para que todas las comunidades de los afrobolivianos puedan llegar a un mayor desarrollo y la población viva en condiciones dignas.

La propuesta de la comunidad afroboliviana para su inclusión en el nuevo texto Constitución fue socializada en audiencias públicas, seminarios, talleres para hacer conocer sus reivindicaciones.

El secretario General de la Prefectura, Alejandro Zapata, manifestó que en el departamento se tiene riquezas no solo en petróleo, minerales, fauna y flora, sino hay tesoros humanos como la comunidad afroboliviana.

Admitió que la cultura afroboliviana, siempre fue excluida y marginada, pero para terminar con la exclusión está en marcha procesos de participación e inclusión de zonas de Sud y Nor Yungas.

Prueba del cambio, la "Saya Afroboliviana", fue declarada por el Consejo Departamental "Patrimonio Histórico Cultural e Intangible de La Paz" porque se constituye como presentación de la imagen e identidad cultural no sólo de la región, sino de Bolivia entera ante los países del mundo.

La declaratoria pretende rescatar y conservar la música y danza de "La Saya" afroboliviana que identifica no solamente a las personas, sino a toda la región de los Yungas paceños.

Junto a la declaratoria se reconoció a toda la comunidad afroboliviana que se encuentra asentada hace 500 años en las diferentes comunidades de los municipios de Coroico, Coripata, Chulumani e Irupana, en las provincias Nor y Sud Yungas del departamento de La Paz.

Los intereses económicos que movían la práctica del comercio de esclavos en el siglo XVIII hicieron que la población africana emigre a Latinoamérica.

Su origen africano está implícito en la deformación del vocablo Nsaya de Origen Kikongo (África); así la saya etimológicamente significa: trabajo en común bajo el mando de un cantante principal.

Está compuesta de música, danza, poesía y ritmo donde se utiliza bastante la metáfora y la sátira, tocando temas de la esclavitud y de la situación actual.

Fuentes: ATLAS ÉTNICO DE INVESTIGACIONES ANTROPOLÓGICAS.

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