La ilusoria libertad

La ilusoria libertadUno de los asuntos más debatidos en la historia intelectual de la Humanidad es el del libre albedrío.

La impresión de que somos libres y tomamos decisiones es fundamental para nuestra vida mental, si acaso tenemos una.

Esta convicción es igualmente fundamental para nuestro orden social, que se basa en gran medida en otorgar libertad a los ciudadanos y conferir, en consecuencia, responsabilidad por nuestros actos.

Sin libertad no puede haber responsabilidad, y cada cual es libre y responsable de comprender esta máxima básica del comportamiento humano.

Los robots no pueden ser nunca responsables de lo que hacen. Solo los seres libres son responsables de sus acciones u omisiones.

Nuestros sentidos, sentimientos y sensaciones nos indican que somos libres, que podemos tomar las decisiones que consideremos más adecuadas.

Desgraciadamente, los sentidos y sensaciones también nos indican que la Tierra es plana.

Sabemos que es solo una ilusión, por tozuda que nos parezca, y comprendemos y vivimos hoy con la realidad de que es redonda.

Algo similar puede suceder con la idea de nuestra libertad individual.

De hecho, experimentos científicos de hace ya más de dos décadas indican que nuestras acciones se inician por procesos mentales inconscientes que suceden antes de que seamos conscientes de nuestra intención de actuar.

Por ejemplo, en un experimento, se midió la actividad eléctrica cerebral cuando los sujetos decidían o no presionar un botón.

En todos los casos, su decisión consciente se vio precedida por un potencial eléctrico en un área cerebral motora que sucedía medio segundo antes de que fueran conscientes de su decisión de apretar el botón.

Estos resultados sugieren que el cerebro ha tomado ya la decisión antes de que nuestro “yo” sea consciente de ello.

En otras palabras, el “yo” tiene la ilusión de ser libre y tener el control, pero es falso.

El control lo tiene una especie de “pre-yo” –lo que quiera que sea eso–, que toma las decisiones por nosotros.

Sin embargo, los científicos no estaban dispuestos a prescindir de su libre albedrío así como así.

Es algo demasiado querido como para suponer que es una ilusión solo porque un experimento científico, por más libre y racionalmente planificado que haya sido, así lo indique.

Y es que hay muchas veces que no nos gusta lo que la ciencia nos dice, ni siquiera a quienes la practicamos.

Por esta razón los investigadores fueron quizá más críticos de lo normal con estos estudios. Algunos indicaron que la diferencia de tiempo medida era demasiado pequeña como para ser exacta.

Otros indicaron que la actividad cerebral no predice el resultado de la decisión, sea esta apretar o no el botón, sino simplemente que se está tomando una decisión.

Para seguir estudiando estas interesantes e importantes cuestiones, investigadores del Instituto Max Planck de ciencias cognitivas decidieron utilizar las modernas técnicas de imagen cerebral con voluntarios mientras realizaban una tarea de toma de decisiones similar a la mencionada más arriba.

La tecnología utilizada fue la resonancia magnética funcional, que permite examinar la actividad cerebral por mucho más tiempo que los experimentos anteriores.

Los investigadores estudiaron si el patrón de activación cerebral les permitía predecir la decisión, apretar el botón derecho o el izquierdo, que los sujetos iban a tomar.

El patrón de actividad cerebral más temprano que los investigadores detectaron ocurría en el córtex frontal, justo tras la frente.

Este patrón permitía predecir la decisión del sujeto con una exactitud del 60%. Puede no parecer mucho, pero ya me gustaría a mí predecir las decisiones de mi mujer con ese grado de precisión.

Lo más impactante es que ese patrón de actividad cerebral sucede nada menos que diez segundos antes de que el sujeto sea consciente de que toma una decisión, es decir, permite al investigador averiguar que el sujeto toma una decisión diez segundos antes de que él crea que libremente la toma.

Estos resultados han sido publicados recientemente en la revista Nature Neuroscience y han sorprendido a propios y a extraños.

Los propios autores se vieron sorprendidos por la cantidad de tiempo que transcurre desde la activación de la zona prefrontal y la sensación consciente de que se toma una decisión.

Igualmente, se han sorprendido por la capacidad que este estudio demuestra para predecir una determinada decisión que se está tomando antes incluso de que el individuo sepa que la va a tomar.

No parece, pues, que el libre albedrío exista como tal.

Es, aunque nos cueste creerlo, una ilusión.

Al menos esta es la conclusión que, no sin cierta tristeza, los científicos extraen de su estudio.

Pensemos libremente en ella antes de juzgar a los demás, pero no antes de juzgarnos a nosotros mismos, y seguro que el mundo mejorará mucho.

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Publicado por Jorge Laborda en Quilo de Ciencia
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