La máquina del juicio de Salomón

La máquina del juicio de Salomón
El juicio de Salomón es una metafórica expresión de un relato basado en el antiguo testamento.

Se refiere a un sabio juez, en este caso el Rey Salomón que utiliza una estratagema para determinar la verdad, engañando a las dos partes para que expresen sus verdaderos sentimientos.

Según el relato, un día se presentaron dos mujeres ante el rey, trayendo con ellas un niño muerto, cada madre presentaba su propia historia y acusación.

Una noche poco después del nacimiento de sus respectivos, una de las mujeres se despertó, para encontrar que había ahogado a su bebé en su propio sueño.

Entre la angustia y los celos, intercambió los niños colocando el muerto en los brazos de la madre que dormía y el vivo en las suyos.

A la mañana siguiente la madre se dio cuenta del engaño y decidieron ir en busca de justicia ante Salomón.

Después de algunas deliberaciones, el rey Salomón pidió una espada declarando que sólo había una solución justa. ” el niño vivo debe ser dividido en dos”, “Dad la mitad a una y la otra mitad a la otra”.

Al enterarse de tan terrible veredicto, la verdadera madre exclamó en su dolor, renunciando a su hijo. Con ello el rey Salomón pronunció su sentencia devolviendo el niño a su verdadera madre.

“Entregad el niño a esta, ella es su verdadera madre”.

Comenzando con el renacimiento alemán a principios de 1900, relojeros de la época, comenzaron la maravillosa creación de dispositivos mecánicos que mediante títeres, actuaban fuera de las historias de la biblia.

Un joven holandés llamado Jan Elzinga, decidió construir su propio mecanismo bíblico. A este ambicioso proyecto le llamó, ” Sentencia de Salomón“.

Un artilugio que narraba la decisión Salomónica en la mímica, destacando la sabiduría para juzgar el rey.

Elzinga, éste gran genio mecánico vivía solo con su madre, en la más misera pobreza, apenas subsistían de lo que podía encontrar por ahí.

Recogiendo en su mayoría la forja de las herrerías y las piezas inutilizadas de las tiendas de bicicletas, consiguió agrupar cientos de inservibles utensilios que encajaban perfectamente en el sueño que rondaba su cabeza.

Durante tres largos años se encerró en su habitación trabajando en su asombroso invento.

Cuando por fin consiguió acabar la majestuosa y mecánica representación mímica del juicio de Salomón, causó un verdadero furor.

Fue una de las maravillas de los Países Bajos, todo el mundo quería admirar tal extraño mecanismo que representaba el antiguo testamento.

La representación ofrecida tenía una duración de 35 minutos. Fue expuesta por todo el país.

En la década de 1930 en uno de sus viajes triunfales la máquina sufrió graves daños y no fue reparada. Elzinga ya impedido por una inesperada enfermedad, murió en enero de 1947.

Sin plano alguno, cuando se fue, el secreto de la máquina se fue con él.

Dos ingenieros mecánicos trataron de reparar la máquina en la década de 1970, pero su difícil complejidad tratada con tanta elaboración manual, fue imposible de comprender.

Todo un proceso de improvisación el ejercido por Elzinga que llevó a la tumba su sueño.

En la actualidad la máquina de la sentencia de Salomón se encuentra en el museo Martena, en la ciudad de Franeker, exactamente igual que como lo dejó Jan Elzinga.

Increíble y emocionante la tecnología antigua que a pesar de los años pasados sigue siendo un objetivo desconocido, fácilmente comparable al misterioso mecanismo Antikythera, uno de los tesoros arqueológicos más fascinantes de nuestra historia.

Vía : CC     http://elbauldejosete.wordpress.com  
 Comparte este artículo con tus cercanos ... les puede ser útil !!