Los primeros agricultores europeos

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Los primeros agricultores europeos
Los primeros agricultores europeos procedían de Oriente Medio y no eran cazadores nómadas autóctonos reconvertidos a una nueva costumbre.

Distancia genética matrilineal (basada en el ADN mitocondrial) en valores de FST entre 55 poblaciones euroasiáticas modernas y 42 muestras neolíticas (A) o respecto al enterramiento de Derenburg (B). Distancias genéticas cortas (mayor similitud) están representadas en verde oscuro y lo contrario en naranja . Fuente: PloS.

Si la Historia es imprecisa la Prehistoria lo puede ser aún más. La carencia de documentos escritos o de suficientes restos arqueológicos puede ser una limitación importante.

Pero desde hace un tiempo la ciencia puede ayudar en el empeño de conocer nuestro más inmediato pasado.

De este modo el análisis de los excrementos humanos hallados en el cañón del Chaco, por ejemplo, nos dijo que los humanos que había allí, una vez colapsaron el sistema ecológico de la región, se dieron al canibalismo.

La genética nos puede ayudar a entender otros eventos como la propagación de las prácticas agrícolas en la Europa de hace 8000 años.

Hasta ahora se creía que las primeras poblaciones de agricultores que surgieron en Europa aparecieron a partir la previamente existente población de cazadores y recolectores que llevaban desde hace mucho tiempo allí.

O bien aprendieron la técnica de los invasores o simplemente se cruzaron genéticamente con ellos.

Según un estudio genético llevado a cabo por expertos de la Universidad de Adelaida (Australia) y otras instituciones, esto no fue así, resolviendo el asunto de la aparición de la agricultura en Europa hace 8000 años.

Los análisis revelan que los individuos de las primeras comunidades de Europa Central (lo que hoy es Alemania) tenían más similitudes genéticas con poblaciones de Oriente Próximo (Turquía, Irak y otros países) que con otras poblaciones europeas.

El ADN antiguo usado en este estudio proviene de los enterramientos de agricultores neolíticos encontrados en Derenburg (Alemania).

Según Wolfgang Haak se ha resulto la cuestión de quiénes fueron los primeros agricultores europeos: invasores con ideas revolucionarias en lugar de cazadores de la edad de piedra existentes en el área adoptando un nuevo estilo de vida.

Estos investigadores han conseguido aplicar nuevos métodos de análisis de ADN de alta precisión a restos genéticos de la época y han reconstruido un panorama genético detallado de esa población agrícola.

Han encontrado diferencias significativas respecto a los pobladores de cazadores nómadas y recolectores existentes en el continente europeo en esa época y similitudes con los pobladores de Oriente Próximo.

Han conseguido además identificar la posible ruta de emigración desde Anatolia y Oriente Próximo, donde hace 11.000 años apareció la agricultura, vía el sureste de Europa y la actual Hungría, hasta la Europa central.

En el proyecto han colaborado investigadores de distintas instituciones y pone de relieve la importancia del trabajo común de arqueólogos y genetistas.

Recordemos que la agricultura cambió a los humanos. Tanto desde el punto cultural como político.

Permitió la obtención de excedentes alimenticios y la aparición de estados, ejércitos e imperios.

También posibilitó cambios genéticos recientes en los cuales todavía estamos inmersos.


Agricultores y cazadores se mezclaron en Europa durante 3.000 años


El mayor estudio paleogenético realizado hasta la fecha, que ha contado con la colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ha permitido recuperar y analizar 180 genomas de Hungría, Alemania y España de hace entre 8.000 y 4.000 años. Los resultados revelan que los primeros agricultores se entrecruzaron con los cazadores locales durante miles de años y que el proceso de neolitización del continente europeo fue más complejo de lo que se pensaba hasta ahora.

Los primeros agricultores europeos
Yacimiento arqueológico de Álava (Alto de la Huesera) analizado en el estudio. / J.Fernández-Eraso y J.A.Mujika-Alustiza

El cambio del modo de vida cazador-recolector a agricultor representa la mayor transición demográfica experimentada por el ser humano en millones de años. La agricultura surge en Oriente Próximo hace unos 10.000 años y posteriormente se expande hacia Europa, donde en pocos miles de años reemplaza a los cazadores mesolíticos.

Aunque desde hace algunos años se sabe que ambos grupos eran genéticamente distintos gracias, en parte, al análisis del genoma del primer genoma mesolítico (el del hombre de La Braña en León), las dinámicas locales de este proceso de reemplazamiento eran hasta ahora poco conocidas.

Ahora, un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha logrado secuenciar el ADN de 180 muestras antiguas procedentes de tres regiones de Europa: Hungría, Alemania y España.

“Gracias a esta secuenciación se ha podido determinar que en los tres casos, después de la llegada inicial de los primeros agricultores, estos se entrecruzaron con los cazadores locales a lo largo de varios siglos”, explica Carles Lalueza-Fox, investigador del Instituto de Biología Evolutiva, un centro mixto del CSIC y de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), y coautor estudio publicado en Nature.

“Este descubrimiento dibuja un panorama más complejo del que existía hasta ahora sobre el proceso de neolitización”, señala Lalueza-Fox

“Los genomas de los agricultores del neolítico medio, final y del calcolítico de la península ibérica muestran cerca de un 25% de componente genético procedente de cazadores afines a La Braña, mientras que los de Europa central muestran afinidades con cazadores de esa región”, añade el investigador.

Un panorama más complejo

En algunos casos, especialmente en Europa central, se detectan individuos con ancestralidades mixtas e incluso cazadores que se incorporaron a vivir a las comunidades agrícolas y fueron enterrados allí. 

“Este descubrimiento dibuja un panorama más complejo del que existía hasta ahora sobre el proceso de neolitización, que ya no puede considerarse únicamente una migración de agricultores ni un proceso demográfico uniforme”, señala Lalueza-Fox.

El análisis de más individuos de la prehistoria de la península ibérica ayudará a completar este panorama y a entender los cambios genómicos que tuvieron lugar con posterioridad, con la llegada de los metales e incluso con migraciones que ocurrieron en tiempos históricos.

Según Lalueza-Fox, “en estos momentos disponemos de cerca de 400 genomas ibéricos antiguos de todas las regiones y períodos, desde el mesolítico hasta la edad media, que siguen mostrando cambios genéticos posteriores que podrán correlacionarse con cambios a nivel arqueológico”.

En el estudio se utilizan datos genómicos de 38 muestras de España, de las cuales 17 no se habían reportado antes, y que incluyen yacimientos de Burgos y de Álaba.

Referencia bibliográfica:

Mark Lipson, et al. "Parallel palaeogenomic transects reveal complex genetic history of early European farmers". Nature. DOI: 10.1038/nature24476

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Fuentes y referencias.
Ilustración: Granjero neolítico, por Karol Schauer, LDA Sachsen-Anhalt.