¿Quién se robó el cerebro del difunto Einstein?

¿Quién se robó el cerebro del difunto Einstein ?
La historia post mortem del cerebro posiblemente más famoso del siglo XX, pone de manifiesto grotescas e inexplicables realidades y conductas inapropiadas de ciertos seres humanos.

Nació el 14 de marzo de 1879 en Ulm, Württemberg (Alemania), murió el 18 de abril de 1955 en Princeton, Nueva Jersey, USA, a la 1:15 de la madrugada del 18 de abril de 1955,a los 76 años de edad ,como consecuencia de la ruptura de un aneurisma de aorta del que no había querido operarse.

Einstein había ingresado cinco días antes, pero se negaba a ser intervenido, ya que, dadas las circunstancias, “no necesitaba de los médicos para morir”.

La tarde del domingo 17 se temía lo peor.

Nacido Alemán se nacionalizó americano en el año 1940. Es el científico más conocido e importante del siglo XX. En 1905, siendo un joven físico desconocido, empleado en la Oficina de Patentes de Berna (Suiza), publicó su Teoría de la Relatividad Especial.

El caso del robo del cerebro y de los ojos del cadáver de Albert Einstein.

El paciente Albert Einstein descansaba dormido aunque tenía dificultad para respirar. La madrugada del 18, la enfermera a su cuidado le oyó murmurar algo.

Al parecer, en un tono muy débil pronunció unas palabras en alemán, más no las oyó con claridad pues ella no conocía el idioma.

Poco después, Einstein respiró dos veces profundamente y murió. Lamentablemente, dichas palabras se las llevó con él.

Pocos meses antes de su muerte había manifestado el deseo de donar su cuerpo a la ciencia, pero no llegó a dejar instrucciones al respecto.

Por ello, fue cremado en Trenton, capital del estado de Nueva Jersey, lo cual se llevó a cabo en la intimidad asistiendo sólo doce personas.




Se cree que sus cenizas fueron esparcidas en el río Delaware como un homenaje a su gran afición por la navegación.

Lo que sí se supo es que antes de la incineración, su cadáver fue objeto del robo de su cerebro y de sus ojos.

En efecto, la madrugada del 18 de abril, el patólogo Thomas Harvey, quien encargado accidentalmente de realizar la autopsia, pensó que sería importante para el mundo científico poder examinar algún día el cerebro de aquel genio de la ciencia y por su propia cuenta y riesgo decidió extraérselo, empuñó su escalpelo realizando una incisión en forma de Y sobre el cadáver aún caliente encima de la camilla, extrajo el hígado y los intestinos y halló casi tres litros de sangre en la cavidad peritoneal.

A continuación abrió el cráneo con una sierra circular, extrajo el cerebro y se lo llevó a su casa, conservándolo en formol.

Fue su mente tan diferente a la de los demás que resultaba lógico pensar que físicamente, su cerebro también lo fuera o al menos relativamente si nos atenemos a una de sus citas..

“Lo esencial en la existencia de un hombre como yo es lo que piensa y cómo lo piensa; no lo que haga o sufra”.

Paradójicamente, se había acordado inicialmente que la autopsia fuese realizada por el Dr. Harry Zimmermann, neuroanatomista conocido de Einstein y antiguo profesor de Harvey en la Universidad de Yale, pero éste llamó a Harvey desde Nueva York para decirle que le resultaba imposible ir a Princeton.

No está claro si el propio Einstein había decidido y autorizado el destino de su cerebro, ni qué había acordado Harvey con Zimmermann.

Lo que ocurrió es que Harvey, además de hacer la autopsia completa de Einstein, extrajo su cerebro y lo conservó. Muchos años después se comprobó que lo había procesado cuidadosamente con el fin de hacer un estudio exhaustivo.

Pero entonces, Zimmermann reclamó públicamente el cerebro para estudiarlo y Harvey respondió en una rueda de prensa que él mismo se ocuparía de que el cerebro fuera estudiado adecuadamente.

Entonces, el hijo de Einstein, Hans Albert, dijo: “No se nos informó nada de la extracción del cerebro y ésta no fue autorizada por la familia”.

Enterado del caso, el Hospital de Princeton prohibió la salida del cerebro de ese centro y como consecuencia del conflicto legal y del escándalo periodístico, Harvey fue despedido, pero tuvo el cuidado de llevarse consigo su tesoro, el cerebro de Einstein.

Lo cierto es que, después de ese día, el rastro de Harvey, y con él, el del cerebro de Einstein, se perdió y no fue hasta 1978 cuando Steven Levy, reportero del New Jersey Monthly descubrió el paradero de ambos.

Insólitamente, Harvey mantuvo durante 40 años el cerebro de Einstein en la cocina de su casa, dentro de un frasco, lo que le produjo un estado de obsesión que le hizo perder sucesivos empleos.

Tal situación lo llevó a terminar viviendo en un oscuro departamento, con muy pocos recursos económicos.

Durante todos esos años, el destino del cerebro de Einstein se convertió en una especie de leyenda.

La historia del patólogo que había robado su cerebro aparecía de vez en cuando en algún periódico local, sin que nadie conociera a ciencia cierta su paradero.

En 1996 el periodista Michael Paterniti retomó la historia de Harvey y lo encontró trabajando en una fábrica de plásticos de Kansas.

El patólogo vivía en un humilde apartamento y conservaba el cerebro en un recipiente de cristal en la nevera de su cocina.

Paterniti se ofreció a llevar a Harvey hasta California, respondiendo al deseo del anciano de visitar a Evelyn Einstein, nieta del científico, con la intención de devolverle el cerebro.

De este modo, el periodista y el patólogo se vieron envueltos en una de las peripecias más surrealistas de la historia: un viaje de costa a costa con el cerebro de Einstein en el interior de la maleta de un automóvil, lo que dio pie a que el Paterniti escribiera posteriormente un libro titulado Viajando con Mr. Albert.

 “Cada vez que parábamos en un autoservicio sentía deseos de gritar:

¿Quién se robó el cerebro del difunto Einstein ? 2¡En la maleta tenemos el cerebro de Einstein! Tal situación me resultaba tan inconcebible y turbadora que en esos momentos no estaba en mi mejor forma para poder conducir por carretera. Realmente era una situación surrealista, con el cerebro flotando en un envase Tupperware en la parte posterior de un viejo Buick Skylark 56.

Por si les faltaban ingredientes, en el camino cruzan el Medio Oeste y pasan por Las Vegas.

Durante todo el trayecto se mantiene una atracción enfermiza ejercida por el cerebro sobre ellos.

La dupla llegó por fin a Berkeley, California, donde los esperaba Evelyn Einstein. La nieta del Premio Nobel vio el cerebro sumergido en formol y dijo: "¿Y tanto alboroto por esto?".

Tras la conversación, que no pasó la media hora, y asumiendo que el doctor podría volverse tranquilamente a su casa con el cerebro, el octogenario médico se levantó abruptamente y decidió partir por sus propios medios a visitar a un primo que vivía en San Francisco.

El acuerdo fue que lo llevarían a la estación de autobús y que su pariente lo estaría esperando a su llegada. Algo desconcertados, lo condujeron hasta el terminal y lo vieron subirse al bus sin dar señales de gran emoción.

Pero al regresar al auto, Michael y Evelyn descubrieron en el asiento de atrás un envase con "algo" en su interior flotando sobre un líquido turbio.

No necesitaron revisarlo para darse cuenta de lo que se trataba.

Para sorpresa del periodista, la nieta de Einstein también desistió de la idea de quedarse con el cerebro, por lo que se lo envió de vuelta a Harvey, quien finalmente regresó a Nueva Jersey con la reliquia en su poder.

El círculo terminaba de cerrarse.

Después de 40 años y de un viaje completo por Estados Unidos, el cerebro de Albert Einstein volvía al lugar donde todo había comenzado.

Tiempo después, el periodista confesaría: “Deseaba que Harvey se durmiera, pues quería tocar el cerebro de Einstein.

Debo admitirlo: Quería sostenerlo entre mis manos, acariciarlo, sopesarlo, tocar alguno de los quince mil millones de neuronas ahora dormidas”.

Como se cuenta en el libro, el magnetismo que ejerció el cerebro sobre su poseedor terminó por destrozarle la vida.

Durante los años que siguieron a la noche del robo, Harvey perdería varios trabajos y arruinaría su carrera como médico, postergando una y otra vez la prometida investigación que aclararía los misterios de la mente del genio.

 “Para Harvey el cerebro era como un objeto sagrado – explica Paterniti – Vivió con el cerebro de Einstein durante cuatro décadas como su salvador y custodio, como celoso guardián de ese gran tesoro”. Sin embargo, finalmente Harvey quiso compartir su hallazgo y buscó ayuda en otros expertos.

Era un poco atrevido, puesto que le quitó el cerebro a Einstein sin permiso de la familia cuando no era necesario, ya que murió de un aneurisma de la aorta abdominal.

Después lo cortó y lo conservó para que en el futuro se pudiera investigar sobre el origen del a inteligencia del físico.

La foto la hizo Ralph Morse el mismo día que murió Einstein. Aunque dice que posiblemente ese no sea el cerebro de el.

¿Quién se robó el cerebro del difunto Einstein ?5Cortó el cerebro en 240 trozos y los repartió entre algunos científicos con el objeto de que lo analizaran.

El robo de órganos del cadáver de Einstein no sólo se limitó a su cerebro sino que también le fueron extraídos los globos oculares, acción que realizó el oftalmólogo del hospital, Henry Abrams, entregándole posteriormente el cuerpo a la familia sin que decirles nada de lo que habían hecho.

Cuando se conoció el escándalo, la suerte de Harvey pendió de un hilo hasta que la familia del genio le permitió seguir con sus investigaciones.

Pasó un tiempo hasta que la comunidad científica le pidió resultados de sus estudios, pero no tenía respuestas a sus preguntas simplemente porque éstos nunca se habían realizado.

Sabiendo que nuevamente corría peligro, desapareció.

Cuarenta años después, una vez analizados los distintos testimonios, se conoció que la noche en que Harvey diseccionó el cadáver de Einstein terminó siendo una jornada bastante grotesca.

Decenas de personas bajaron a contemplar el cádaver del científico y quisieron quedarse con un recuerdo. “Cada uno agarró lo que pudo” - explica Abrams, oftalmólogo personal del genio.

Esta foto de aquí arriba es del Dr. Thomas Harvey,quien tiene el dudoso honor de ser el responsable de la autopsia de Einstein ( en 1955).

En el cerebro de Albert Einstein los hemisferios izquierdo y derecho estaban inusualmente bien conectados entre sí, lo que de acuerdo con un nuevo estudio, puede haber contribuido a su genialidad.

Él mismo extrajo los ojos de Einstein sin haber pedido autorización a nadie de la familia y los guardó extrañamente también durante más de 40 años.

Además consiguió una carta de autenticidad de dichos órganos, los cuales puso a buen recaudo en la caja de seguridad de un banco de Filadelfia, los que aún se conservan en la caja de seguridad de ese banco, donde Abrams acude una o dos veces del año al para contemplarlos, con los que asegura experimentar una profunda conexión.

 “Cuando se miran esos ojos se ve en ellos la belleza y el misterio del mundo. Son claros como el cristal y dan sensación de profundidad”. ¿Interés científico, económico, fetichista o mentes desquiciadas?.

¿Quién se robó el cerebro del difunto Einstein ? 7

El caso del cerebro robado de Einstein es un ejemplo de cómo los mitos urbanos a veces resultan más ciertos que la propia realidad.

Y de cómo 15 mil millones de neuronas muertas pueden originar una misteriosa e insólita historia. Actualmente el cerebro del genio está bien cuidado en la Universidad de Princeton.

El siglo XX jamás deberá olvidar que, gracias a este genial físico y sus descubrimientos, algunos hombres encontraron el espíritu de la paz, y algunos pudieron volver a mirarse como hermanos ya que la vida seguía siendo digna y respetable, aunque un nuevo periodo acababa de nacer: la temible era atómica, con toda su cruel magnitud y consecuencias.

Una de las preguntas más repetidas desde hace dos siglos acerca del cerebro ha sido ¿es el cerebro de los intelectuales y, en general, de la gente famosa, diferente del resto de los mortales que nunca llegaremos a nada en la vida? (la segunda parte de la pregunta varía según el ego y las expectativas para consigo mismo de quien la formula).

Para tratar de responder a esta pregunta, el estudio del cerebro de personas famosas por sus logros intelectuales ha sido constante y el desarrollo de estos estudios ha deparado algunas historias curiosas.

Probablemente los primeros cerebros de personas muy inteligentes en ser estudiados estuvieron en manos del alemán Rudolph Wagner, a mediados del siglo XIX.

Entre estos cerebros se encontraba el del célebre matemático Carl Friedrich Gauss, cuyo estudio reveló unas circunvoluciones más marcadas de lo normal y un peso de 1492g.

Wagner también estudió el cerebro de cinco profesores de la universidad de Götingen, que no mostraron patrón alguno diferente del mostrado por cerebros de personas normales.

Algunos años después, el sueco Gustaf Magnus Retzius (famoso por las neuronas que llevan su nombre, al que antecede el de Cajal) examinó también el cerebro de varios intelectuales entre los que se encontraba el de la matemática Sonya Kovalevski, el primer cerebro de una mujer famosa que fue estudiado.

Al otro lado del charco, en EEUU y en los años 20 del siglo pasado el Dr.Edward Spitzka realizó dos estudios, el primero en 1907 y el segundo en 1927, en los que analizó los cerebros de varios intelectuales norteamericanos que donaron su cerebro, dando lugar a la llamada Sociedad Antropométrica Americana.

Entre estos cerebros se encontraban el del físico William Osler y el del poeta Walt Whitman.

Sin embargo, el cerebro de este último no pudo llegar a estudiarse ya que un asistente un tanto patoso tiró el frasco en el que se encontraba el cerebro del insigne escritor, quedando su materia gris esparcida por el suelo del laboratorio.

El Dr.Spitzka dijo haber encontrado algunas diferencias al comparar el cerebro de los intelectuales con el de personas menos listas, pero sus resultados no han podido ser reproducidos después.

Hoy, los cerebros estudiados por Spitzka forman la llamada Colección de cerebros Wistar.

Pero Rusia no podía quedarse atrás y también tuvo su propia colección de cerebros, el llamado Panteón de los cerebros.

La idea no era mala porque lo que proponían los científicos rusos era que la citoarquitectura del cerebro debería dar pistas sobre las diferencias observadas en el plano mental de diferentes personas educadas de forma distinta y con distintas cualidades.

En el Panteón se estudiaron cerebros de varios psicólogos y neurólogos rusos importantes, como Vygotsky o Pavlov (1517g) y el último cerebro que se incorporó fue e físico nuclear y Premio Nobel de la Paz A.D.Sakharov, en 1989.

Un episodio un tanto macabro es el de cómo llegó el cerebro del primer director del Panteón, el neurólogo Vladimir Bekhterev (1720g), que murió de una supuesta infección intestinal, curiosamente un par de días después de haber diagnosticado una “grave paranoia” a Stalin. Pero seguro que fue sólo casualidad.

Otro caso interesante es el del estudio del cerebro de Lenin, llevado a cabo por el neurocientífico Oskar Vogt en los años 20 del siglo pasado que realizó hasta 34000 cortes del ínclito cerebro, y que al parecer encontró que las neuronas de la capa III de la corteza cerebral de Lenin eran especialmente grandes, por lo que Vogt propuso que esa característica le habría permitido al dictador tener una gran capacidad para asociar ideas con gran rapidez.

Esos resultados se han puesto en duda repetidas veces y se sospecha que Vogt llegó a esas conclusiones ayudado por una sustanciosa cantidad de dinero para seguir con sus, por otro lado, muy buenos trabajos en neuroanatomía.

Pero quizás el cerebro de un personaje famoso sobre el que más se ha escrito es el de Albert Einstein. El patólogo Thomas Stolz Harvey fue el encargado de extraerlo en 1955.

Harvey realizó varias fotos del cerebro (ver abajo). Tardó 25 años en permitir a distintos investigadores comenzar a estudiar el cerebro, que recorrió EEUU en el coche de Harvey y cuya historia fue novelada por el periodista Michael Paterniti, en el libro Viajando con Mr.Albert.

Se han descrito algunas particularidades del cerebro de Einstein, como la ausencia del surco lateral o una mayor proporción de células gliales por neurona en ciertas áreas corticales, pero los resultados también han sido criticados.

Pero seguiremos teniendo noticias de este cerebro.

Si suponemos que los procesos mentales son un reflejo de los procesos cerebrales no debe cabernos duda alguna de que el cerebro de un genio ha de ser diferente del de una persona normal, lo mismo que es diferente el cerebro de cualesquiera dos lectores de este blog (esperemos que haya dos).

Lo que no sabemos exactamente es en qué pueden ser diferentes.

Es posible que sean diferentes a nivel anatómico (no sólo diferencias en sus circunvoluciomes, sino en el número de sinapsis por neurona, por ejemplo), pero también es posible que lo sean a nivel funcional (por ejemplo, que activen de forma más eficiente ciertas áreas o presenten un patrón de conexiones entre áreas cerebrales distinto).

Sin duda, estos estudios continuarán en el futuro.

Además de ser una mente muy prolífica en su ramo, también se distinguió por pronuncia muchas de las frases más emblemáticas en la historia de la ciencia moderna.

A manera de homenaje, recordamos unas cuantas citas de este fenomenal científico.

Frases Célebres de Einstein

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”.

“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

“La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa. “

“Hay dos cosas infinitas: el Universo y las tonterías humanas. Y del Universo no estoy seguro”.

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.

“Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres.
Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos”.

“Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor pertenece a los pensamientos ”.

“Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida”.

“El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos”.

“El mundo no está amenazado por las malas personas, sino por aquellos que permiten la maldad”.

“El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados”.

“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

“Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro”.

“La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que rinde honores al sirviente y ha olvidado al regalo”.

“La teoría es cuando se sabe todo y nada funciona. La práctica es cuando todo funciona y nadie sabe por qué. En este caso hemos combinado la teoría y la práctica: nada funciona… y nadie sabe por qué.”

“La vida es como montar en bicicleta. Si quieres mantener el equilibrio no puedes parar”.

“Los intelectuales resuelven los problemas; los genios, los evitan”.

“Ninguna cantidad de experimentación puede probar definitivamente que tengo razón; pero un solo experimento puede probar que estoy equivocado”.

“No podemos resolver los problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando se crearon.”

“No sé con qué armas se luchará en la Tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la Cuarta Guerra Mundial: arcos y flechas”.

“Quien nunca ha cometido un error nunca ha probado algo nuevo”.

“Sería posible describir todo científicamente, pero no tendría ningún sentido; carecería de significado el que usted describiera a la sinfonía de Beethoven como una variación de la presión de la onda auditiva.”

“Si la gente es buena sólo porque temen al castigo y porque esperan una recompensa, entonces verdaderamente somos un grupo lastimoso”.

“Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero si no, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío”.

“Si supiese que es lo que estoy haciendo, no lo llamaría investigación, ¿verdad?”

“¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.

¿Quién se robó el cerebro del difunto Einstein ?

Un nuevo estudio ha encontrado que Einstein tenía conexiones más amplias entre ciertas partes de sus hemisferios cerebrales, en comparación con dos grupos de control, lo que podría explicar su genialidad. Crédito: Doris Ulmann (Library of Congress LC-USZC4-4940, Wikipedia Commons)

“Este estudio, más que cualquier otro hasta la fecha, realmente ‘penetra’ en el cerebro de Einstein”, dijo el antropólogo evolucionista Dean Falk, coautor del estudio.

Añadió que “proporciona nueva información que ayuda a dar sentido a lo que se conoce sobre la superficie del cerebro de Einstein”.

El autor principal del estudio, Weiwei Men del Departamento de Física de la Universidad Normal China del Este, desarrolló una nueva técnica para realizar el estudio, que es la primera en detallar el cuerpo calloso de Einstein.

El cuerpo calloso es un haz de fibras nerviosas que conecta los dos hemisferios cerebrales y facilita la comunicación interhemisférica.

“Esta técnica debería ser de interés para otros investigadores que estudian la conectividad interna del cerebro”, añadió Falk.

La nueva técnica de Men mide y codifica en color los diferentes grosores de las subdivisiones del cuerpo calloso en toda su longitud, donde los nervios se cruzan de un lado al otro del cerebro.

Esos grosores indican el número de nervios que se cruzan, y por lo tanto, que tan bien conectados están los dos hemisferios en regiones particulares, lo que facilita diferentes funciones del cerebro, dependiendo de donde se cruzan las fibras a lo largo de la longitud.

Por ejemplo, el movimiento de las manos se representa hacia la parte delantera, y la aritmética mental a lo largo de la parte posterior.

En particular, esta nueva técnica permitió el registro y la comparación de las mediciones de Einstein con las de dos grupos de control, compuestos por 15 hombres de edad avanzada y 52 hombres de la edad de Einstein en 1905.

Durante su denominado “año milagroso”, a los 26 años, Einstein publicó cuatro artículos que contribuyeron sustancialmente a la fundación de la física moderna y cambiaron la opinión del mundo sobre el espacio, el tiempo, la materia y la energía.

Los hallazgos del equipo de investigación muestran que Einstein tenía conexiones más amplias entre ciertas partes de sus hemisferios cerebrales en comparación con los dos grupos de control.

10 usos de la cáscara de naranja | VCN
usos de la cáscara de naranja
usos de la cáscara de naranja . Hoy les traigo una recopilación con distintos usos que le podemos dar a la cáscara de naranja que ...

¿Es válido un testamento escrito en una cáscara de huevo? | VCN
Es válido un testamento escrito en una cáscara de huevo
En 1926, en el caso Hodson Vs. Barnes, un testamento escrito en la cáscara de un huevo vacío fue considerado como válido por uno de estos ...

Detección automática de huevos defectuosos | VCN
Detección automática de huevos defectuosos
Ejemplos de imágenes monocromáticas de cascaras de huevos defectuosos ( izquierda) y de las mismas imágenes segmentadas (derecha) ...