A lomos de un cocodrilo

A lomos de un cocodrilo
Cocodrilo Americano
A lomos de un cocodrilo.

Se define como epibiosis a la relación entre dos organismos en la que uno crece encima del otro, no siendo un caso de parasitismo.

En la naturaleza se dan muchos casos de epibiosis, como por ejemplo el de algunas plantas que crecen encima de otras para poder llegar más alto y captar más luz.

En este caso en concreto, la planta que crece sobre la otra la llamaremos epifita.

Pero también hay casos de animales que viven sobre plantas, como el caso de algunas anémonas de mar que viven sobre fanerógamas (véase el caso de Paranemonia cinerea o Bunodeopsis strumosa).

El caso de las anémonas me fascina personalmente, ya que también viven sobre otros animales, es decir, animales que viven sobre otros animales.

Podemos ver casos de mutualismo entre anémonas de mar y cangrejos ermitaños (de los que hablaré en un futuro), anémonas que crecen sobre esponjas u otros organismos marinos y muchos casos más, pero hoy os traigo un caso cuanto menos curioso.

El de una especie de anémona que vive sobre cocodrilos.

En este caso, los investigadores Ricardo González Muñoz y Pierre Charruau publicaron este hallazgo en abril del año 2015.

A lomos de un cocodrilo

Se trataba del cocodrilo Americano (Crocodylus acutus), una especie que se encuentra en hábitats costeros como lagunas, manglares y otro tipo de aguas salobres.

Al capturar a una hembra de esta especie, encontraron 9 anémonas de mar en su cola y a los lados del abdomen.

Aunque se encontraron también viviendo sobre postes de madera de un muelle cercano, esta es la primera cita de una especie de anémona que vive sobre cocodrilos.

Los ejemplares de anémona se conservaron para una futura determinación de la especie, ya que no es una especie citada en la zona.


Amistades peligrosas: cocodrilos y zancudas

Para muchas especies de aves, los predadores que se acercan a sus nidos y se alimentan de los huevos suponen uno de los mayores riesgos para su supervivencia. Una gran variedad de aves zancudas como garzas, garcetas, ibis, cigüeñas o espátulas suelen anidar en zonas compartidas con cocodrilos americanos.

A lomos de un cocodrilo

A simple vista podría parecer un riesgo escoger estos lugares para anidar, sin embargo recientes estudios demuestran que entre cocodrilos y zancudas existe una relación de mutuo beneficio.

Los investigadores han demostrado el mutuo beneficio en esta peligrosa amistad: los cocodrilos sirven de protectores de los nidos al impedir que mamíferos se puedan acercara alimentarse de los huevos, de forma que su mera presencia crea un espacio libre de depredadores. 

A su vez de los nidos las aves caen huevos que sirven de comida para los cocodrilos, llamándolos a acercarse a estas zonas.

Esto hace además que los investigadores hayan encontrado que el tamaño y peso de los cocodrilos que habitan zonas cercanas a la de los nidos de las aves zancados son mayores que los de poblaciones similares alejadas de estas zonas independientemente de otras variables ambientales.

Esta asociación de simbiosis entre cocodrilos y zancudas se ha demostrado en el trópico, pero puede que tenga una gran importancia ecológica a nivel mundial ya que podría haber más relaciones de este tipo.

Imagen del artículo original. A: Anémonas sobre el cocodrilo. B: Espécimen en laboratorio. Autores: Ricardo González Muñoz y Pierre Charruau.