Mal aliento ,personas que sufren ese mal

La halitosis o mal aliento , platicar con personas que sufren de ese mal
La halitosis o mal aliento , platicar con personas que sufren de ese mal.

Todos tenemos mal aliento en algún momento.

Todas las personas tienen mal aliento en algún momento del día, sea en las mañanas al despertar por la saliva acumulada en la noche o después de comer algún tipo de alimento que cause ese mal aliento como las cebollas por ejemplo.

Nadie está exento de padecer este incomodo problema, en algún momento del día por diversas causas cada persona podría presentar un mal aliento.

Desde una falta de higiene oral hasta trastornos alimenticios, e incluso enfermedades como diabetes e insuficiencia renal, pueden contribuir a este desagradable inconveniente.

Por lo general, cada persona por las mañanas sufre este trastorno, lo que se conoce como morning breath.



Afortunadamente este problema puede ser fácilmente tratado, evitando así pasar momentos de vergüenza.

Pero qué incómodo es platicar con una persona que sufre de mal aliento crónico.
Sobre todo porque con bastante frecuencia quien padece éste problema, no puede percibirlo y es el último en percatarse de lo ofensivo de su plática.

Hasta que alguien se compadece del enfermo y se lo comenta, llega a caer en la cuenta de su mal.

El mal aliento puede ser fugaz, pasajero, crónico o permanente.

Esto depende principalmente del origen o causa etiológica.

Porque la halitosis puede ser originada por diversas causas, sean locales o sistémicas.

En su versión crónica, es provocada por algunas bacterias que afecta al 25% de la población.

Se estima que más de un 50% de las personas lo han padecido en algún momento de su vida.  

Es muy frecuente tener halitosis por las mañana al despertar, ya que la estructura de la boca ha estado en reposo y la producción de saliva es poca, es más frecuente en personas que superan los 50 años.

Esto puede ser un verdadero dolor de cabeza causándonos situaciones de incómodidad, como le paso al famoso y reconocido Clark Gable, mundialmente aclamado por la película “Lo que el Viento se llevó”, caracterizado por ser un galán y romántico empedernido.

Clark Gable
Clark Gable

Sin embargo, el mal olor de su boca lo convirtió en una cebolla con piernas y en vez de encantar y enamorar, alejaba y ahuyentaba a sus coprotagonistas durante escenas románticas, las cuales eran un martirio.
Tal como a él a cualquiera le puede pasar pero podemos estar tranquilos porque afortunadamente ¡existe una solución! 

Entre las principales causas locales podemos encontrar en primer lugar las referentes a la arcada dentaria.

Piezas dentarias en mal estado, sea por caries, falta de aseo o presencia de restos alimentarios entre los espacios de los dientes, hasta enfermedades graves como cáncer del pulmón, la gastritis crónica, el exceso de fumar ... aunque su origen real es la propia boca.

Aquí debemos mencionar que es mucho más fácil encontrar espacios interdentarios amplios o separados en adultos mayores que en niños o adolescentes, lo que nos llega a inferir que será más frecuente la halitosis causada por este problema en los ancianos que en personas que cursan las primeras etapas de la vida.

La halitosis o mal aliento , platicar con personas que sufren de ese mal

Las caries, en cambio pueden encontrarse casi a cualquier edad. Lo que importa es que a mayor cavidad destruida en el diente o pieza molar, mayor facilidad para padecer mal aliento.

Si después de comer la persona no tiene oportunidad de lavarse sus dientes, los restos alimentarios pronto entran en descomposición y causan mal aliento, de ahí la importancia de practicar buen aseo dental.

El mal olor de la boca se produce por descomposición de bacterias de restos de alimentos, entre los dientes, de saliva, de células de la mucosa oral o de la sangre.

Otra causa local que es fácil encontrar en la cavidad oral es una infección. Ya sea que se instale en las encías, en las amígdalas o en los adenoides, con seguridad causará mal aliento.

Será un cuadro pasajero, porque en cuanto se resuelva la infección, el paciente dejará de padecer su halitosis.

Hay casos crónicos originados por alteraciones locales. El ejemplo más fácil de mencionar es cuando alguien tiene sus amígdalas con criptas.

Las personas que han padecido cuadros crónicos infecciosos en su garganta, tienden a desarrollar criptas en las amígdalas.

Las criptas son pequeños orificios superficiales en el tejido amigdalino, fáciles de visualizar al abrir la boca y en cuyo fondo encontramos cavidades o bolsas que alojan restos alimentarios.

La acumulación de estas pequeñas porciones de comida recibe el nombre de material caseoso o cáseum.

Son muy fáciles de identificar porque cuando el paciente logra expulsarlos los aprecia como de aspecto blando, coloración blancuzca y de un característico olor que es muy fétido y desagradable, producto de la degradación o descomposición del material orgánico que se acumuló en la bolsa o cripta.

Por cierto, también vale la pena señalar que si ponemos ese material en agua, su primera reacción es salir a la superficie, o sea, son más ligeros que el agua mientras están secos.

Una vez impregnados de agua sí tienden a bajar en los recipientes.

Lo interesante de esta observación es que si el paciente que padece de criptas en sus amígdalas tiene la disciplina de practicar gargarismos todos los días, al terminar de lavarse sus dientes después de cada comida, de seguro será difícil que se le acumulen tantos restos alimentarios en sus criptas, y por consecuencia, mantendrá un mejor aseo de su boca y mejorará también su mal aliento.

Cuando el origen de la halitosis son las criptas amigdalinas, y no es suficiente la práctica de gargarismos ni el aseo cotidiano, lamentablemente ese paciente no tendrá otro camino que proceder a la extirpación de sus anginas para sanar de este mal.

Entre las causas de tipo sistémico que originan halitosis debemos separar aquellas que tienen origen respiratorio y las de origen alimentario.

Las primeras se remiten a las infecciones: adenoiditis, amigdalitis, sinusitis, glositis, gingivitis, traqueitis, laringitis, y todas aquellas infecciones de asiento en vías respiratorias inferiores: bronquitis, pulmonía, neumonía, etc.

Pero debemos señalar que las patologías cancerígenas o de tumoraciones malignas de vías respiratorias también causan mal aliento en el enfermo.


Las embarazadas, las más afectadas

Un 7,8% de las embarazadas reconoce verse afectado por esta patología, según el estudio Sanitas de salud bucodental.

La halitosis en estas personas está asociada a cambios hormonales que se producen durante la gestación, que hacen que las encías se hinchen.

Esta inflamación produce la acumulación de bacterias en la bolsa periodontal, dando lugar a la putrefacción del contenido de dichas bolsas periodontales, lo que causa el sangrado y el mal aliento.

Los expertos aconsejan realizarse un chequeo específico en cuanto se sepa que se está embarazada y visitar al dentista en las distintas etapas del embarazo. Asimismo, se debe intensificar la higiene con cepillados regulares y uso del hilo dental así como seguir una alimentación equilibrada.
Referente al tubo digestivo, encontramos halitosis fisiológica en aquellas personas que consumen cierto tipo de alimentos.

Tal es el caso de tubérculos, granos, semillas y otros alimentos. La cebolla, ajo, chiles, rábanos, pepinos, cacahuates y condimentos son fácilmente identificables en la respiración de quien los consume.

La halitosis o mal aliento , platicar con personas que sufren de ese mal
La difícil digestión de ciertos alimentos también conlleva al mal aliento.

Sobre todo en aquellos casos de personas con deficiencias vitamínicas o de enzimas digestivas que no logran metabolizar hasta el proceso final esos nutrientes.

El mejor ejemplo quizá es la leche y sus derivados, quesos, cremas y otros, cuyo consumo es tan común y necesario para el humano.

Pero también se hace necesario hablar de otras costumbres causantes del mal aliento. Me refiero a la práctica del tabaquismo y del alcoholismo.

Ambas conductas van de la mano con la halitosis, no pueden separarse.

Muchos jóvenes me han consultado porque tienen la creencia de que fumando pueden esconder su mal aliento, o por lo menos disimularlo, sin saber que en lugar de ello, harán mucho más notable su problema.

Otros piensan que masticando chicles o pastillas olorosas lo van a combatir, hasta que se dan cuenta de que no sirve de nada eso.

Algunos cepillan su dentadura con tal ahínco que llegan a lesionarse la encía y a causar pequeños sangrados, empeorando su problema, porque la sangre es muy fétida en su descomposición.

Para corregir el mal aliento deben seguirse varios caminos.

El aseo adecuado y cotidiano de su boca, cepillando sus dientes y dando un ligero masaje en sus encías.

Mantener sus vías respiratorias sanas, haciendo ejercicio físico aeróbico diario.

No comer en exceso alimentos condimentados, agregar la suficiente cantidad de fibras naturales a su dieta y tomar dos litros de agua diario.

No fumar ni permanecer cerca de fumadores, porque se convierten en fumadores pasivos.

Tomar alcohol solo con las comidas, y de preferencia tomar vinos generosos que son digestivos, pero sin abusar del consumo de bebidas alcohólicas.

Por cierto, para percatarse si se padece de halitosis, hay que preguntarle a alguien más.

Debido a que las fibras sensitivas del nervio olfatorio, asentadas en la parte superior de la nariz, se acostumbran a los olores, muy pocas gentes pueden percibir sus propios aromas, por eso es mejor preguntarle a otro para estar seguro.

El 25% de la población se ve afectada por la halitosis o mal aliento. Es un problema de difícil detección para uno mismo y ha de ser tratado por un especialista para descartar posibles afecciones ocultas, según los datos del estudio El mal olor bucal: aspectos teóricos y prácticos, de A. Bosy.

La halitosis está considerada como un problema de carácter social relacionado con una higiene bucal deficiente o con enfermedades de la cavidad oral. Las causas de esta patología son variadas y dependen de su origen. 

En un 90% de los casos, según los últimos estudios científicos, el origen de la halitosis está en la propia cavidad oral, "mientras que en el resto de los casos, se debe a factores extraorales, como enfermedades digestivas, respiratorias, sistémicas o problemas nasales", ha comentado la odontóloga responsable de la dirección Médico-Asistencial de Sanitas Dental, Patricia Zubeldia.

Cuando el origen del problema se encuentra en la cavidad oral está relacionado con la acumulación de placa bacteriana en la lengua. 

La halitosis puede ser provocada también por causas patológicas como las enfermedades periodontales, las caries, las úlceras y los problemas de faringe o aquellas necrosis relacionadas con radioterapia y quimioterapia y con una deficiente higiene oral.

En cuanto a las causas no patológicas se encuentran el aliento matutino, la menor salivación asociada a la edad, una higiene inadecuada en prótesis dentarias, el uso de determinados fármacos, los periodos de ayuno o dietas hipocalóricas así como la ingesta de determinados alimentos, como la cebolla o el ajo, o el consumo de alcohol.
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Fuentes: Universidad Tel Aviv