Tríbus amazónicas y violencia moderna

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amazónicas arrojan luz sobre la violencia moderna.
Las tríbus amazónicas arrojan luz sobre la violencia moderna.

La venganza, honor, territorio y celos sobre las mujeres alimentaron conflictos mortales en la cuenca del Amazonas.

Recopilación de fotos de nativos de las tribus Assurini, Tapirajé, Kaiapó, Kapirapé, Rikbaktsa y Bororo-Boe. Fuente: Licínio Miranda, Wikimedia Commons.

En las sociedades tribales de la selva amazónica los conflictos violentos daban cuenta del 30% de las muertes antes de que entraran en contacto con los europeos, según un estudio reciente del antropólogo de la Universidad de Missouri Robert Walker.

Comprender las razones detrás de estos altercados en la Amazonía arroja luz sobre las motivaciones instintivas que continúan dirigiendo a los grupos humanos hacia la violencia, así como las maneras en la que la cultura influye sobre la intensidad y frecuencia de la violencia.

“Las mismas razones (venganza, honor, territorio y celos sobre las mujeres) que alimentaron conflictos mortales en la cuenca del Amazonas continúan dirigiendo la violencia en el mundo de hoy”, dice Walker, autor principal y profesor de Antropología del College of Arts and Science de la Universidad de Missouri.

“La historia evolutiva humana de conflictos violentos entre grupos rivales se retrotrae a nuestros antepasados primates. Se necesita un gran entrenamiento social y control institucional para resistir nuestros instintos y así resolver las disputas con palabras en lugar de con armas.

Afortunadamente, la gente ha desarrollado maneras de canalizar estos instintos y alejarlos de conflictos mortales reales. Por ejemplo, los deportes y los videojuegos frecuentemente involucran los mismos impulsos de derrotar a un grupo rival.”

Walker examinó los registros de 1145 muertes violentas en 44 sociedades de la cuenca del Amazonas de Sudamérica mediante la revisión de 11 estudios previos de Antropología. Analizó las muertes caso por caso para determinar los factores culturales que influían en el número de muertos.

Las incursiones internas entre tríbus con lenguas y culturas similares eran más frecuentes, pero causaban menos bajas comparadas con las menos frecuentes, pero más mortales, incursiones externas sobre tríbus de distintos grupos lingüísticos.

“La lengua y otras diferencias culturales juegan un papel en el ‘choque de las civilizaciones’ que resultan de la violencia reciente, tales como los ataques sobre las embajadas de EEUU en Libia y la guerra que continua en Afganistán”, dice Walker. “Trabajar para desarrollar un sentido compartido de humanidad para todos las personas de la Tierra puede ayudar a reducir los episodios más graves de violencia a través de animar a la gente a verse el uno al otro como un grupo unificado que trabaja hacia metas globales comunes.”

En las incursiones algunas veces se secuestraban mujeres. Un número similar de mujeres fueron secuestradas en promedio tanto en asaltos internos como externos.

Otro aspecto del enfrentamiento amazónico era la traición, tal como invitar a un grupo rival a un banquete y entonces masacrarlos a todos cuando estaban borrachos.

Estos ataques daban lugar a un alto nivel de mortalidad.

“La venganza era necesaria en los enfrentamientos históricos entre tríbus, al igual que los modernos conflictos entre bandas, porque mostrar debilidad puede resultar en ataques futuros”, dice Walker. “Este ciclo de venganza podía dar lugar a la erradicación de unas tríbus por otras.

Después del contacto con los europeos, la dinámica de la vida tribal del Amazonas cambió dramáticamente.

Aunque la difusión del cristianismo y la imposición de estructuras legales nacionales dieron lugar a una gran pérdida de identidad cultural, por otro lado redujeron las incursiones mortales.

Hoy en día, ese tipo de violencia es escasa. Las enfermedades y los conflictos con madereros y mineros ilegales han terminado siendo la causa más común de muerte.”

El estudio “Body counts in lowland South American violence,” fue publicado en la revista Evolution & Human Behavior. Drew Bailey, un reciente doctor en Psicología de MU, es coautor.

Nueva Guinea es, si acaso, uno de los últimos rincones del mundo donde los pueblos indígenas pueden mantener su modo de vida tradicional.

Ahí, podemos encontrar casi intactas sus costumbres, como por ejemplo podemos encontrar una tribu de los Mursi, donde las mujeres que quedan viudas, se cubren con arcilla blanco, también con unos 30 kilos o mas de conchas, durante un periodo de 90 días, como signo de duelo, incapaces de agacharse por el peso de las conchas, hasta para poder tomar agua, necesitan de cañas de bambú, para poder beber.

En el arte del amor, los coqueteos constituyen una de las formas más llamativas, ya que las mujeres se adornan con unos aros que pueden ser de madera o de barro cocido, y estos aros crecen con ellas, conforme van creciendo las mujeres, se les va colocando otro de mayor tamaño, estos aros se llaman labret, y suelen también ponerse ese tipo de adornos en sus orejas.

 Se dice que para la tribu mursi, el pelo no es bueno, que es antiestético.

Los Mikeas, son nómadas, que se esconden de otras tribus, y como se esconden se les llegan a llamar, “los que se confunden con los árboles”.

Hombres, mujeres y niños, se cambian de lugar, y buscan la sombra de los arboles, duermen en la arena, y comen erizos que encuentran refugio baja los cactus, toman poco agua, porque el lugar donde habitan hay poca y toman de una planta al que llaman babou y que es la reserva de un jugo fresco que les proporciona hasta tres litros de liquido.

Los Zoé, pertenecen a una de las tribus aisladas de la Amazonia, entre los ríos Amazonas y Surinam, ellos siempre están desnudos y llevan un palito que traspasa su labio inferior.

Las niñas y las mujeres, se adornan con una diadema de piel clara, ellos cazan monos y recogen frutos, cultivan papa y culto es para la luna, ya que según ellos sus antepasados vivían en la luna.

Estas son tan solo un ejemplo de las muchas tribus que aún existen, pero que la civilización, las quiere absorber.

Los indígenas, luchan para que se respeten sus territorios. Muy pocas tribus no han tenido aún contacto con el mundo moderno.

De las tribus, también podemos decir que son excelentes médicos naturistas, yo les aseguro que cuantos médicos y científicos, quisieran saber tanto de botánica como los médicos de cualquier tribu.

Como todo en la vida, todo es diferente, y así sucede con las tribus, ya que cada tribu es distinta y cada una de ellas sus problemas son diferentes. Ya que muchos viven en armonía con la naturaleza.


Yanomami, una tribu muy curiosa

Acostumbrados como estamos al modo de vida occidental y a la globalización que nos permite viajar a la otra punta del mundo en apenas unas horas, a veces se nos olvida que todavía quedan en zonas remotas del mundo, en medio de selvas prácticamente imposibles de cruzar, algunas comunidades que poco contacto han tenido con la civilización tal y como la conocemos. ¿Te suena la tribu de los yanomami?

Se trata de uno de esos casos de comunidad que ha podido mantenerse bastante alejada de nuestro contacto y conservar sus costumbres y forma de vida. A pesar de ello, nuestra presencia no deja de amenazarlos: contaminamos su entorno, cuando nos acercamos les contagiamos enfermedades para las que no tienen defensas y, en definitiva, no dejamos de desplazarlos debido a nuestra sed de conquistar más y más territorio para producir sin medida. En este artículo tendrás la oportunidad de aprender un poco más sobre esta tribu amazónica y algunas de sus curiosas costumbres.

La nación yanomami.

Los Yanomami o Yanomamo son una etnia indígena americana que se divide en tres grupos: los sanumá, los yanomam y los yanam. Aunque hablan lenguas distintas entre ellos se entienden. 

Habitan en el Amazonas, en la parte venezolana y en la brasileña. Esta etnia cuenta con alrededor de 20.000 miembros que viven en distintas partes de la selva tropical, en aldeas de tierras que están deshabitadas.

Se puede decir que siempre han vivido aislados, aunque han tenido contactos frecuentes con la sociedad dominante a partir de la colonización de los portugueses en el Amazonas y el Río Negro.

Algunos expertos afirman que esta tribu migró de la zona entre Río Blanco y Río Negro en Brasil y se refugiaron en territorios más seguros, como el de Sierra Parima, que es una cadena montañosa que hay entre Venezuela y Brasil. 

No obstante, con el paso del tiempo se fueron instalando poblaciones no indígenas en la selva por distintas razones, lo que conllevó numerosos encuentros que al principio fueron muy violentos. 

Posteriormente se han ido acrecentando estos contactos y disminuyendo los conflictos producidos por los mismos.

La vida de los Yanomami

Yanomami

Yanos o Shanobo donde viven los Yanomami

¿Y como viven los yanomami? Toda la vida de esta comunidad se sitúa en unas estructuras comunitarias que reciben el nombre de “yanos” o “shabonos” y que hacen que todos los miembros de la tribu compartan el mismo techo. 

Además, en estos espacios se celebran fiestas, juegos y otros rituales importantes en su cultura. Tienen capacidad para 400 personas.

Aunque el espacio sea de algún modo común, cada familia tiene su propio fuego donde cocinan y alrededor del que se congregan para pasar la noche sin enfriarse.

Los Yanomami dan una gran importancia a la caza, aunque esta no suponga la fuente principal de alimento. Son los hombres quienes realizan esta tarea y lograr presas -como tapires, monos y ciervos, entre otros- que aporten carne a la comunidad confiere un gran prestigio dentro de la misma.

Por su parte, la mujeres Yanomami dedican su tiempo especialmente a la agricultura y los frutos de este trabajo suponen la mayor parte del alimento de todo el pueblo. 

No sólo lo que cultivan es fuente de alimento, también recogen frutos sexos, larvas de insectos… Por otra parte, también son grandes apicultoras que llegan a cosechar hasta 15 tipos de miel.

Entre los Yanomami también existe una actividad que realizan hombres y mujeres por igual: pescar.

En cuanto a la toma de decisiones, los Yanomami son bastante igualitarios. No tienen jefes y todo se discute entre los miembros de la comunidad, debatiendo. Estas conversaciones permiten a todo el mundo expresarse y se alargan hasta llegar a un consenso.

“Hacerse mujer” entre los Yanomami

Yanomami
Miembros de la tribu yanomami

Las mujeres son quienes generalmente crían a los niños. Si bien en los varones la llegada de la pubertad y el paso a la adultez no es de gran importancia, es muy distinto en el caso de las niñas.

La llegada de la menstruación, que suele alcanzar a las niñas y chicas de esta tribu, entre los 12 y los 15 años, significa que ya pueden casarse y/o consumar su matrimonios, pues es posible que las niñas ya hayan sido desposadas previamente, al mostrar signos de desarrollo.

Esta tribu considera que la sangre menstrual es peligrosa, por lo que cuando una joven empieza a tener la regla se la confina en una pequeña tienda con un agujero cavado, donde las mujeres dejan que su periodo se vierta.

Durante la primera semana de regla, no sólo están aisladas, durante este tiempo las niñas sólo pueden susurrar, son alimentadas con un palo para que no toquen la comida y sólo pueden comunicarse con sus hermanas y madre. El contacto de cualquier clase con varones está terminantemente prohibido.

Cabe decir que debido a que el embarazo y la crianza es constante entre las mujeres de esta tribu, la menstruación no es algo que suceda demasiado a menudo una vez alcanzan la madurez sexual.
Las extrañas costumbres de los Yanomami

Si por algo son conocidos los Yanomami es por sus extrañas costumbres y por su fiereza.

Una de las costumbres más curiosas que se les conoce es la de la práctica del canibalismo endogámico como ritual sagrado. Se trata de una ceremonia colectiva funeraria en la que se comen las cenizas del pariente muerto, debido a la creencia de que en los huesos reside la energía vital del fallecido y que al ingerir los restos, esta fuerza pasa a sus parientes.

Yanomami
Imagen durante rito sagrado Yanomami

Los yanomami también suelen usar una sustancia tóxica, llamada “curare” y que se extrae de la planta Strychnos toxifera, con la que impregnan la punta de sus flechas para cazar. 

Con ella inmovilizan a los animales, si bien no alteran ni su consciencia, ni su sensibilidad.

Por cierto, un cazador nunca se alimenta de la carne de la presa que ha matado. Lo que hace es compartirla con su familia y allegados. ¿Y cómo se alimenta él? Esperará a que otro cazador le ofrezca también a él parte de su botín.

Yanomami
Individuos de la fascinante comunidad Yanomami

Por otra parte, las mujeres se adornan el cuerpo atravesando con un palo pequeño el tabique nasal y las comisuras de los labios. 

Usan también pinturas corporales, todos llevan el mismo peinado y las cicatrices son consideradas un signo de valor y de madurez. Cuantas más cicatrices tenga una persona, mayor respeto merece por parte del resto de integrantes.

Los Yanomami tiene chamanes que conectan con el mundo de los espíritus, que es una parte importantísima en la forma de vida de esta tribu. Ellos consideran que todas las criaturas y cosas que forman parte de la naturaleza tiene un alma o un espíritu. 

Estos no siempre son benévolos. En estos casos, hacen enfermar a los humanos. Para evitar estas situaciones y controlar estas fuerzas existen los chamanes. 

Los poderes de estos brujos se obtienen al inhalar “yakoana”, que tiene propiedades alucinógenas.

¿Qué otras costumbres y datos curiosos conoces de los yanomami?

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