Talgo ,los ferrocarriles españoles

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Talgo , los ferrocarriles españoles
[Talgo]
Tren Talgo/ACF americano. Fuente: LIFE, 25 de abril de 1949.
Talgo. Abreviatura de: tren articulado ligero Goicoechea Oriol.

Tren articulado ligero compuesto por remolques de poca longitud apoyados sobre un juego de dos ruedas común a dos remolques consecutivos; el bogie y el eje montado están sustituidos por ruedas independientes.

    Definición de “Talgo”, tal y como aparece en el
    Diccionario del tren, de Mario León. Edición de 1999.

Pocas veces una palabra relacionada con la tecnología puede resultar más evocadora.

Si he decidido comenzar este recuerdo escrito sobre el inventor del más célebre de los ferrocarriles españoles con una aparentemente aséptica definición de diccionario, ha sido porque en ella se contiene todo lo que el Talgo ha sido y es.

Es una palabra que todos los españoles conocen y que resuena solemnemente en medio mundo.

La abreviatura, como bien digo, contiene en sí misma el concepto técnico que se encuentra detrás de la invención de Goicoechea y, también, la historia del artilugio, por lo que pocas veces un acrónimo puede mostrar más información con tan pocas letras.

En los instantes en que me encuentro redactando estas letras me encuentro a bordo de un Alvia entre Bilbao y Valladolid, ¿acaso puede haber mejor escenario para recordar a uno de los revolucionarios del mundo del tren como fue Alejandro Goicoechea?

La esencia de los Talgo

Los trenes Talgo, con sus característicos coches más cortos y bajos que los usuales, han recorrido las vías españolas y de otros países de todo el mundo durante décadas con gran éxito. ¿A qué se debe que hayan llegado a lo más alto? Esta criatura mecánica ideada por Alejandro Goicoechea y financiada en sus primeros tiempos por José Luis Oriol Urigüen, vino a dar vida con los años a una empresa que todavía hoy cosecha reconocimiento internacional: Patentes Talgo.

La empresa se fundó en 1942 para llevar al mercado el tren diseñado por Goicoechea, aunque realmente no lograron comercializar ningún ferrocarril de forma más o menos continuada hasta llegados los años cincuenta. Todo el tiempo hasta llegar ese despegue fue dedicado a la investigación y el desarrollo de prototipos, cada vez más perfeccionados.

Desde entonces Patentes Talgo ha diseñado y fabricado multitud de variantes, o ramas Talgo, de su sistema ferroviario, cada vez más sofisticadas y que has ido mucho más allá de lo inicialmente pensado por Goicoechea. He ahí, por ejemplo, el célebre Talgo Pendular, que tanto se adelantó a su tiempo y tantos trenes que han recorrido las vías más allá de nuestras fronteras, llegando incluso a los Estados Unidos.

La apuesta de Goicoechea fue arriesgada y, de no haber contado con la financiación adecuada posiblemente no hubiera llegado muy lejos. Sin embargo, el apoyo continuo del arquitecto, industrial y político José Luis de Oriol y Urigüen fue vital para llevar a buen puerto aquella osada empresa. Oriol, fundador de lo que hoy es Iberdrola, apostó desde el principio por la comercialización de los ingenios de Goicoechea.

Por otra parte, Oriol era un conocido político de la derecha española, cercano a las posiciones de corte tradicionalista. Goicoechea, por otro lado, mostró igualmente su apoyo al bando sublevado en la Guerra Civil, lo que originó cierto asunto oscuro que se ha venido conociendo como la Traición de Goicoechea, pero que más bien puede decirse que obedeció a una lógica de guerra y de posiciones políticas a la vez tan obvia como triste en su desarrollo, tanto que realmente no creo que a nadie le extrañara mucho cómo se desarrolló el asunto que, más adelante, comentaré con brevedad.

La política tenía su importancia, no es un ingrediente sin valor en el desarrollo del Talgo.

Ha de tenerse en cuenta que nos hallamos en plena posguerra, con lo que se cae rápidamente en la cuenta que, de no haber sido políticamente afín al régimen, poco hubiera podido conseguir Goicoechea y, además, sin un importante apoyo económico como el de Oriol, tampoco el Talgo hubiera pasado de su mente al mundo real.

Cosas así suceden continuamente en todas las épocas y no creo que haya que buscarle tres pies al gato, si uno se encuentra en el lugar adecuado y en el momento preciso y, además, ideológicamente es próximo al poder, es mucho más sencillo que sus ideas, sobre todo si son geniales como en este caso, puedan prosperar.

El Talgo es genial porque se diferencia de sus predecesores de forma radical.

Fue el 21 de agosto del año 1941 cuando puso en práctica por primera vez con éxito Goicoechea su novísimo sistema de guiado para los ejes en un tren experimental. Las diversas ramas Talgo que se han diseñado y construido desde entonces comparten la misma base teórica.

El sistema de rodadura de los Talgo, a pesar del problema de no poderse acoplar y desacoplar más que en taller, se aparta del modelo clásico de los dos ejes colocados en cada extremo de un vagón formando los conocidos bogies o bojes.

¿Y por qué no hacerlo como siempre? La razón de la innovación de Talgo se encuentra en las ventajas que este nuevo sistema ofrece.

Así, se mejora la seguridad, la comodidad de los pasajeros, se reducen los tiempos de recorrido y los costes de mantenimiento caen comparados con el sistema clásico de bojes.

Los coches Talgo son cortos y más bajos de lo habitual, sus ejes se localizan cada dos coches, siendo compartidos. Están unidos por medio de una ingeniosa trama de barras en disposición triangular que permite, al entrar en una curva, aumentar la estabilidad del conjunto y reduce enormemente el ataque de las ruedas en las vías.

El original sistema de Goicoechea, además, hace que los trenes puedan ser más ligeros, al no tener que arrastrar un pesado conjunto de bojes lo que, unido al uso del aluminio como material en la construcción de los coches, hace que el consumo a la hora de mover el tren sea menor.

Sigue la segunda parte
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