¿Y por qué el bostezo es contagioso?

¿Y por qué el bostezo es contagioso?

Querido lector, le tengo un reto: póngase cómodo durante un par de minutos mientras lee este texto.

Olvídese por un momento de su trabajo o sus labores pendientes, relájese e imagínese a si mismo bostezando. Ahora intente a toda costa contener el bostezo.

¿Lo logró?

Yo no, mientras escribía lo anterior bostecé dos veces.

Dicen que es contagioso, y de hecho lo es, pero, ¿se ha preguntado por qué?

En realidad no estamos del todo seguros, definitivamente no está en la lista de los grandes misterios de nuestro universo pero sí que es curioso el poder contagioso de un simple bostezo, ya sea cuando vemos a otra persona hacerlo o cuando se lo mencionamos en repetidas ocasiones a un grupo de personas, cuando lo leemos o escuchamos al respecto.

De hecho la razón misma del bostezo no ha sido del todo comprobada

Desde hace tiempo, las investigaciones buscan explicar el motivo por el cual bostezamos y si es cierto eso de que este acto reflejo es contagioso.

Inicialmente se creía que sucedía cuando cuando se incrementan los niveles de dióxido de carbono en la sangre y hay mayor necesidad de oxígeno, pero se ha comprobado que es una teoría falsa pues el bostezo reduce la entrada de oxígeno en comparación a la respiración normal.

Hay varias teorías para los motivos del bostezo:
  • Nerviosismo
  • Regulación de temperatura corporal
  • Control de temperatura del cerebro
  • Estiramiento de músculos
  • Una reacción instintiva a mantener el cuerpo listo para algún tipo de acción
  • Puesta en acción de algunos químicos en el cerebro que también afectan las emociones, estado de ánimo y apetito
  • Reflejo territorial
En parte estas teorías explican también los posibles motivos por los cuales el bostezo puede llegar a ser contagioso.

Si es una reacción instintiva a mantener el cuerpo listo para “la acción”, el contagio puede ser una forma primitiva de que varios animales se “sincronicen”, obtengan el mismo estado de ánimo, muy similar a los aullidos de una manada de lobos.

Apoya a esta teoría el hecho de que algunos primates usan el bostezo para mantener el orden en su propia estructura social, en la que se observa el mismo comportamiento contagioso.

Otra teoría indica que es un residuo de nuestro pasado evolutivo.

Cuando el hombre era cazado, los bostezos eran una forma indicativa de alerta en forma de aviso para que el grupo se mantenga vigilante.

Simplemente bostezas. Y no hay razón aparente de un comportamiento que la ciencia trata de entender desde hace tiempo. La investigación busca saber por qué bostezamos en determinadas situaciones.

¿Son los bostezos resultado de cansancio o fatiga exagerados?

¿Es un acto relacionado evolutivamente con la empatía social? Múltiples preguntas alrededor de un acto tan simple, corto y absurdo como un bostezo.

¿Por qué se produce?

Aunque hasta el día de hoy no tenemos una respuesta definitiva, sí que es cierto que poco a poco vamos averiguando más pistas que explican por qué bostezamos.

Desde un punto de vista empírico, sabemos que los bostezos son actos semivoluntarios, que se producen especialmente en caso de cansancio o fatiga.

¿Pero qué propósito fisiológico tiene bostezar?

 ¿Lo necesitamos para que nuestro organismo funcione bien?

Hoy sabemos que bostezar no es un comportamiento único de la especie humana, sino que más bien es algo que hacemos la gran mayoría de vertebrados. Y es un acto temprano, en otras palabras, se ha observado el bostezo en embriones de tan solo 15 semanas. Increíble, ¿verdad?

Como sabemos, bostezar implica la apertura de la boca, pero también el estiramiento de los músculos faciales, una ligera inclinación de la cabeza e incluso, cierta humedad en nuestros ojos.

Aunque hace años se creía que se daba como respuesta metabólica, esta posibilidad quedó descartada hace tiempo.

En otras palabras, no es cierto que se produzca por niveles altos de dióxido de carbono en sangre o por concentraciones bajas de oxígeno.

El bostezo sería más bien un reflejo producto de un mecanismo adaptativo en respuesta al estrés, aunque evolutivamente haya tenido cierto valor paralingüístico, relacionado con la protección y la cohesión social.

Algunas investigaciones postulan, de hecho, que el bostezo no es más que la expresión de un sistema protector en nuestro cerebro, inducido por opiáceos endógenos, por los cuales somos capaces de inhibir y prevenir posibles crisis epilépticas del lóbulo temporal.

Al estar relacionado con los cambios cíclicos entre la vigilia y el sueño, el bostezo es un acto realmente singular.

De hecho, se ha observado que desaparece o se ve reducido en pacientes con Parkinson o en aquellos que reciben tratamiento con neurolépticos.

La ausencia de bostezos no es solo extraña, sino también el exceso.

De hecho, en las investigaciones sobre por qué bostezamos también se trata de buscar la razón de por qué lo hacemos demasiadas veces.

En algunos casos, se ha visto que los pacientes con problemas gastrointestinales relacionados con la dispepsia (un trastorno común por el cual la digestión se ve alterada), bostezan más de lo habitual.

Algo realmente curioso, sin duda...también resulta extraño preguntarse sobre por qué bostezamos tras ver hacerlo a alguien.

En otras palabras, ¿es el bostezo contagioso?

Las últimas investigaciones parecen que confirman lo que ya sabíamos: sí lo es, y no solo en humanos.

También en chimpancés, una especie realmente próxima a nosotros, se ha observado ese efecto de contagio.

La empatía de los chimpancés (con un bostezo)

Realizando pruebas en las que los animales veían estímulos visuales con bostezos, se observaba que en el 33% de los casos, los propios chimpancés se ponían a bostezar.

Un porcentaje alto, incluso superior al que presentaban los seres humanos que realizaban el mismo examen.

En la de Universidad de Lund (Suecia) acaban de demostrar también este signo de la capacidad de empatía en chimpancés con humanos.

Los investigadores han estudiado la capacidad de contagio del bostezo entre humanos y chimpancés teniendo en cuenta dos factores: la edad de los animales y la relación emocional con la persona que bosteza.

Y sin embargo, sus motivos definitivos siguen siendo un misterio. Muy divertido y anecdótico, pero un misterio al fin y al cabo.

Lo que tenemos claro es que el bostezo es un signo tan primario de nuestro comportamiento que se ha comprobado que es contagioso con algunos animales.

Para el ensayo se utilizaron 33 chimpancés huérfanos, 12 de ellos entre 1 y 4 años de edad y el resto entre los 5 y 8 años.
Los resultados han revelado que los chimpacés menores de 4 años nunca bostezaban.

En los mayores de esa edad los chimpancés bostezaron en 24 ocasiones durante las pruebas, independientemente de que conocieran al ser humano que bostezaba o no.

El motivo es que según crecen son capaces de empatizar, algo compartido con el ser humano y también con otras especies animales.

Algo que intuitivamente sabe cualquiera que haya tratado con estos animales. 

Si un perro bosteza y lo vemos, posiblemente bostecemos también ¡y viceversa!

Aunque aún no existen respuestas claras, lo cierto es que este acto reflejo es una curiosidad interesante en el mundo animal.

Y tú, ¿cuántas veces has bostezado leyendo este artículo?

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Foto: Derek Bridges
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