Los desvelos ,la diabetes y la obesidad

Imagen: David Castillo Dominici
Los desvelos pueden ser el detonante para la diabetes y la obesidad.

Si pasas despierto toda la noche para estudiar para ese examen tan importante, te desvelas para cuidar a tu bebé recién nacido, o simplemente no puedes dormir como solías hacerlo, puede ser que pongas en riesgo tu buena salud.

Varios millones de personas en todo el mundo sufren de deficiencia de insulina.

La insulina es una hormona secretada por las células beta en el páncreas, que desempeña un papel importante en la regulación de sustratos de energía, tales como la glucosa.

Esta insuficiencia, causada principalmente por la diabetes (tipos 1 y 2), tiene consecuencias letales si no se trata.

Hasta ahora sólo las inyecciones diarias de insulina permiten que los pacientes sobrevivan.

Sin embargo, el tratamiento con insulina trae consigo efectos secundarios graves.

Esto según una nueva investigación que se publica en The FASEB Journal, que con estudios con ratones a demostrado que los patrones adecuados de sueño son esenciales para una función metabólica saludable.

Incluso un leve deterioro en nuestro ritmo circadiano puede tener consecuencias graves para la salud, incluyendo diabetes y obesidad.

“Hay que reconocer la importancia imprevista de nuestros ritmos de 24 horas para la salud”

“Para citar a Séneca Debemos vivir de acuerdo con la naturaleza (secundum naturam vivere)”.

Para realizar el descubrimiento, Coomans y sus colegas expusieron a un grupo de ratones a luz constante, lo que perturbó la función normal de su reloj interno.

Los investigadores observaron una degradación gradual de los relojes de sus órganos internos, hasta llegar a un nivel que normalmente se produce con el envejecimiento.

Finalmente, los ratones perdieron el ritmo de 24 horas de su metabolismo de la energía, así como la sensibilidad a la insulina, lo que indicó que un deterioro de la función circadiana había tenido consecuencias metabólicas graves.

“La buena noticia es que algunos de nosotros podemos ‘dormir’ para evitar la obesidad y la diabetes”, dice Gerald Weissmann, MD, redactor en jefe de la revista FASEB.

“La mala noticia es que todos podemos experimentar trastornos metabólicos cuando se perturba nuestro ciclo normal de día/noche”.


¿La vida sin insulina es posible?

Ahora, científicos de la Universidad de Ginebra (UNIGE) han identificado los mecanismos subyacentes que demuestran que la vida sin la insulina es posible, y han allanado el camino para nuevos tratamientos para la diabetes.

Aunque la vida sin insulina ha sido inconcebible, un grupo de investigadores, dirigidos por Roberto Coppari, profesor del Departamento de Fisiología Celular y del Metabolismo de la UNIGE, acaba de demostrar que la insulina no es vital para la supervivencia.

Al eliminar este dogma, los científicos están considerando alternativas al tratamiento con insulina.

La insulina presenta muchos riesgos, ya que un error en la dosis puede causar hipoglucemia (una disminución en el nivel de glucosa en la sangre) que puede conducir a la pérdida de la conciencia.

Además, alrededor del 90% de los pacientes mayores de 55 años, que han sido sometidos a tratamiento durante varios años, desarrollan enfermedad cardiovascular, debido a los niveles elevados de colesterol causados por las propiedades lipogénicas de la insulina.


La leptina conduce a un descubrimiento esencial

Los investigadores de la UNIGE llevaron a cabo experimentos con roedores que carecen de insulina, a los que se administraron leptina, una hormona que regula el apetito y las reservas de grasa del cuerpo.

Gracias a la leptina, todos los sujetos sobrevivieron a su deficiencia de insulina.

El uso de la leptina ofrece dos ventajas: no provoca hipoglucemia y tiene un efecto lipolítico (proceso metabólico mediante el cual los lípidos del organismo son transformados para producir ácidos grasos y glicerol para cubrir las necesidades energéticas).

“A través de este descubrimiento se ha creado una vía para ofrecer una alternativa al tratamiento con insulina.

Ahora tenemos que entender los mecanismos por los cuales la leptina afecta el nivel de glucosa, independientemente del nivel de insulina”, explica el profesor Coppari.

A través de este descubrimiento, los científicos ahora saben dónde buscar la respuesta a un tratamiento de la diabetes sin insulina.

La comprensión del funcionamiento y de los efectos de la leptina en el cuerpo permitirá que los científicos identifiquen las áreas del cuerpo que están involucrados, y en última instancia, las moléculas que formarán la base de un nuevo tratamiento.

Desmontando mitos: El “fofisano” NO existe

El término “fofisano” ha viralizado (demasiado).

Sin embargo, como muchos ya esgrimíamos en el momento de su “boom”, esta palabra es una paradoja en sí misma: Tener kilos de más, llegando a la obesidad, no es compatible con la salud.

No hablamos de términos de estética o de si nos gusta tal o cual forma de cuerpo, sino de la salud en general. Y no, un “fofisano” no es alguien saludable.

Al menos así lo confirma un reciente estudio publicado en el International Journal of Epidemiology:

Ser activo NO contrarresta los malas consecuencias de la obesidad.

Los desvelos ,la diabetes y la obesidad

La actividad NO gana a la obesidad

En ocasiones anteriores ya hemos hablado sobre esto, como el mito de la mal denominada “obesidad saludable“, donde individuos obesos mantienen parámetros sanguíneos de salud.

Aunque esto sea cierto, dichos parámetros tienden a empeorar con el tiempo a causa de la propia obesidad, por lo que de “saludable”, nada.

Ahora, para rizar el rizo, nos llega un estudio acerca de la actividad y la obesidad; lo que en algún momento de nuestra ignorancia llamamos “fofisano” como denominación de alguien con exceso de peso pero que sin embargo se mantiene con una buena aptitud física.

Pero seamos serios, ¿es esto “saludable”? Según el reciente estudio sí es cierto que llevar una vida activa a la vez que se sufre obesidad se ha asociado a una mejor calidad de vida que si se es sedentario; pero eso no elimina el riesgo de muerte.

La actividad en la obesidad NO evita el mayor riesgo de muerte

En el estudio se analizó específicamente si la actividad física llegaba a contrarrestar, en términos riesgo-beneficio, a las consecuencias negativas de la obesidad respecto a la esperanza de vida.

Es decir, si la actividad en la obesidad tenía tantos beneficios como para reducir el riesgo de muerte sin perder peso como tal.

Tras evaluar a más de un millón de hombres de más de 20 años el resultado fue claro: La actividad física disminuye el riesgo de muerte por cualquier causa en general, pero tener un peso inferior sin actividad física es mejor que ser obeso y activo; de hecho, aquellos que no realizaban actividad física pero tenían un peso normal tenían un 30% menos de riesgo de morir que los obesos activos.

Conclusión: Un peso saludable es la clave

La conclusión que podemos extraer de este estudio es clara: La actividad física siempre será más recomendable que ser sedentario, eso nadie lo pone en duda.

Sin embargo, mantener un peso dentro del rango saludable es más importante si cabe que dicha actividad física.

En otras palabras, un “obeso saludable” no reduce su riesgo de muerte por mucha actividad que realice si sigue en un rango de peso no-saludable.

Sí, es verdad que la actividad física mejora la calidad de vida tengamos el peso que tengamos, pero el riesgo de muerte se correlaciona directamente con el exceso de peso.

Y eso es algo que debemos tener en cuenta.

Fuente | http://cienciaaldia.com
International Journal of Epidemiology.
Creative Commons.