Nikola Tesla, un genio que cambió el mundo

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Nikola Tesla, el genio que cambió el mundo

Imagina que eres atacado por cegadores destellos de luz que envuelven tu mente y llenan tu cerebro, pero que esos destellos cegadores contienen una visión que resuelve un problema que te ha traído de cabeza, o te da la idea para una invención.

Así era la inspiración para Nikola Tesla, mejor conocido por su trabajo con la corriente eléctrica alterna.

Él obtenía la inspiración de esas visiones, que le impulsaron a ser un inventor prolífico. Al igual que muchas de las grandes mentes de la historia científica, tuvo una vida un tanto torturada.



Tesla nació en 1856, de padres serbios, en lo que hoy es Croacia. Terminó pronto la escuela secundaria, en tres años, en lugar de cuatro.

Estudió ingeniería eléctrica en la escuela politécnica austríaca de Graz, donde estudió primero las corrientes alternas, pero lo dejó en su tercer año y no recibió el grado.

Finalmente se trasladó a Estados Unidos para trabajar con Thomas Edison, pero los dos se convirtieron en rivales, al defender Edison la corriente continua en lugar de corriente alterna de Tesla, en lo que se conoció como la “guerra de corrientes.”

Tesla dejó a Edison para trabajar con George Westinghouse, quien supo valorar los inventos de Tesla. Dicha “guerra” culminó en la Columbian Exposition (Feria Mundial de Chicago) en 1893, cuando se determinó que la corriente alterna de Tesla, via Westinghouse, daría energía a la feria, en lugar de la más cara y voluminosa corriente continua de Edison a través de la General Electric Company.

Los logros de Tesla aun hoy están subestimados. Mientras que a Edison se le atribuye ser el inventor de la bombilla, la corriente alterna de Tesla alimenta gran parte del mundo. De igual manera, mientras que a Guglielmo Marconi se le atribuye popularmente la invención de la radio, la obra de Tesla fue fundamental en su desarrollo.

De hecho, el Tribunal Supremo anuló la patente de Marconi en 1943, acreditando a Tesla como el primero en patentar la tecnología de radio.

Tesla usó su epónima bobina Tesla, un transformador de alta frecuencia, como base para los experimentos de iluminación eléctrica, los rayos X, fosforescencia, electroterapia y en la transmisión inalámbrica de energía eléctrica.

Se le atribuye la invención de la bombilla fluorescente y la luz de neón, así como la bujía para los motores de combustión interna.

Proporcionó la base para el radar, el microscopio electrónico y los hornos de microondas. Incluso incursionó en la robótica, muy por delante de su tiempo.

Tesla leía vorazmente y se dice que tenía una memoria eidética, yendo más allá del recuerdo visual de una simple memoria fotográfica.

Se dice que imaginaba diagramas completos de sus invenciones, trabajando algunas veces sólo de la memoria, sin molestarse en dibujarlos. Hablaba siete idiomas. Como muchas de las grandes mentes científicas, necesitaba dormir poco, y una vez informaron que trabajó 84 horas seguidas sin parar para comer ni descansar.

Con la brillantez viene a menudo excentricidad. Tesla tenía un trastorno obsesivo compulsivo, que le obligaba a hacer las cosas en función del tres, entre ellas, que sólo habitaba una habitación de hotel que fuera divisible por el número tres.

Uno de los mayores genios de la Historia vio cómo sus descubrimientos e invenciones cayeron en el más profundo de los olvidos. Hoy rescatamos su biografía.

Llegas a casa, enciendes el interruptor y las bombillas iluminan el pasillo. Ese gesto tan corriente y habitual no hubiera sido posible sin la genialidad de un inventor caído en desgracia, Nikola Tesla.

Un hombre cuya historia quedó en el olvido. Sin embargo, sin ella nuestras vidas no serían las mismas.

Tesla nació en la pequeña localidad de Smiljan, situada en la actual Croacia, en 1856. Desde muy joven sorprendió a quienes le conocieron.

Era capaz de realizar cálculos integrales mentalmente, habilidad que despertó las sospechas de sus maestros, pero que son una buena muestra del potencial de aquel estudiante.

Con sólo diecisiete años, el joven Tesla enfermó de cólera, una enfermedad infecciosa de la que estuvo a punto de no recuperarse.

Su padre le prometió que, de sanarse, le enviaría a la mejor escuela de ingeniería que hubiera, dado que era lo que quería su hijo.

Tras curarse y entrar en el ejército, comenzaría sus estudios en la Universidad Politécnica de Graz, en Austria.

Una de sus primeras inquietudes desde que era joven fue inventar algo para que la energía libre llegara a todo el mundo.

Sería en 1882 cuando comenzó a trabajar para la compañía de Thomas Alva Edison, su gran rival, y el que a la larga se llevaría toda la fama que hubiera merecido el inventor Tesla.

Hay quien apunta, como en la increíble charla TEDx que os mostramos a continuación, que Nikola Tesla sufría de una rara sinestesia, que provocaba una alteración de sus percepciones.
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Esto en parte podría haberle ayudado a imaginar inventos, diseños y prototipos en su cabeza, antes de construirlos en la realidad.

Y es que sus trabajos marcarían, sin lugar a dudas, un antes y un después en la historia de la ciencia y la tecnología.

Corriente alterna vs. corriente continua.

Quizás el aporte más importante de Tesla haya sido la corriente alterna. En términos técnicos, esta se considera como la corriente eléctrica en la que la magnitud y el sentido varían de manera cíclica.

La corriente alterna, conocida en castellano como CA por sus siglas, o AC en inglés, es la que usamos a diario en nuestros hogares.

¿Y por qué fue tan importante la introducción de la corriente alterna?

¿Es ella la culpable de la eterna pelea entre Edison y Tesla?

Como bien contaba José Manuel López Nicolas , la polémica entre ambos puede ser llamada perfectamente “la guerra de las corrientes”.

Y es que Thomas Alva Edison fue el que introdujo primero la corriente continua, a través de pequeñas centrales eléctricas con las que iluminaba las calles de Nueva York.

La década de 1880 fue de oro para el norteamericano, que vio cómo su compañía crecía con este sistema. Sin embargo, algo chocó con su fortuna cuando Tesla apareció en su vida.

Como citábamos antes, Nikola Tesla comenzó a trabajar para él en 1882, e ideó el establecimiento de la corriente alterna.

Para desarrollarla e implementarla, Tesla necesitaba a Edison, que se había convertido, más que en inventor, en un empresario de éxito.

Pero Nikola se topó con una de las campañas más salvajes de difamación: el exitoso Edison no quería perder su fortuna por un ‘recién llegado’.

Aunque Tesla le cedió patentes propias, Thomas Alva Edison le negó al final pagarle los 50.000 dólares comprometidos en un primer momento, con un comentario burlesco y esperpéntico:

 “Cuando llegues a ser un norteamericano cabal, estarás en condiciones de apreciar una buena broma yanqui”.

Tesla abandonó a Edison, quien no le valoró ni personalmente, ni por su trabajo.

A la postre, el norteamericano sería muchísimo más reconocido que el propio Nikola Tesla, aunque en los últimos años existe un impulso por reconocer su labor desde diversos foros científicos y tecnológicos.

Después de su marcha de la compañía de Edison, Nikola Tesla se integró en la empresa del gran rival del norteamericano, George Westinghouse.

Sin embargo, el inventor del que hablamos hoy nunca llegó a encajar tampoco en esta etapa. Su legado, compuesto por decenas de patentes, no fue reconocido como se merecía.

Dentro de la larga lista de inventos de Tesla, encontramos, además del descubrimiento de la corriente alterna, otros avances como el control remoto o el motor de inducción.

Pero para acabar con el post de hoy, hablaremos de quizás otro de sus más importantes legados: la torre Wardenclyffe.

La torre Wardenclyffe, su última gran genialidad

El último gran proyecto de Tesla fue el diseño pionero de una torre de telecomunicaciones inalámbrica, que sirviera para la telefonía comercial transatlántica, las retransmisiones de radio y para demostrar la transmisión de energía sin cables conectores.

La iniciativa no llegó nunca a ser operativa, y sería parcialmente demolida en 1917.

Sin embargo,  la también conocida como torre Tesla nos muestra las extraordinarias capacidades creativas de este fabricante de sueños, que fue apoyado inicialmente por J.P. Morgan.

La torre es hoy conocida como el primer paso para reconocer el gran trabajo del inventor, al menos en Estados Unidos.

Aunque su trabajo ya es difundido en el museo Tesla en Belgrado, lo cierto es que no existía nada similar en Norteamérica.

Y dado que la mayor parte de sus aportes se dieron en EEUU, muchos de sus admiradores se unieron hace un tiempo para reconvertir la torre Wardenclyffe en un gran museo homenaje.

Una vez conseguida la recaudación de 850.000 dólares por parte de Matthew Inman para adquirir el emplazamiento, hace unas semanas se abrió un período de recaudación para conseguir 10 millones de dólares, y así completar la construcción del museo.

Con este dinero se trataría de rendir un merecido tributo a uno de los mejores inventores de la Historia, caído en desgracia al morir solo y lleno de deudas en una habitación de hotel en Nueva York.

Quizá, años después de sus importantes trabajos, podamos poner en su sitio a uno de los mayores genios que hayamos visto jamás.

Pequeña aclaración...el de esta foto no es Tesla.



 La imagen de abajo, fue tomada en el mes de abril de 1921 en las instalaciones de radio de la RCA en Brunswick, New Jersey, donde aparece Albert Einstein junto con diversos ingenieros y científicos de la mencionada compañía de comunicaciones y miembros de otras compañías, como la General Electric.  

Nikola Tesla, un genio que cambió el mundo

Ampliemos un poco la sección central de la fotografía. Vamos a fijarnos en los tres personajes de la izquierda en la ampliación.

Nikola Tesla, un genio que cambió el mundo

Ahí está Albert Einstein a la izquierda, abajo Steinmetz y al fondo, con bigote, ni más ni menos que Nikola Tesla.

Eso es lo que creen muchos, pero en realidad el tipo con bigote no se parece en nada a Tesla, es más, ¡no es Tesla!

Al principio en mi artículo también cometí ese error, pero pronto lo taché. Si hoy vuelvo sobre el tema es porque me he encontrado con este error repetido un montón de veces en diversas webs y publicaciones en las que aparece la famosa imagen.

No, el de la foto no es Tesla. Se trata de un pionero de la radio, el ingeniero John Renshaw Carson, inventor de la Modulación en banda lateral única.


Tesla tenía obsesión con las palomas y una aversión a las mujeres que usaban pendientes, todo ello contribuyó a su reputación de excéntrico. Él sufrió de una crisis nerviosa cuando joven, y puede haber padecido demencia antes de morir. Nunca se casó.

Después de su muerte a los 86 años, solo en la habitación de un hotel de Nueva York, que él llamaba su hogar, la mayor parte de su obra fue confiscada por el gobierno de Estados Unidos que la declaró “alto secreto”, en parte porque durante años Tesla había trabajado en un “rayo mortal” que estaba destinado a ser un “super-arma” para poner fin a todas las guerras.

Años más tarde, la mayor parte de su obra fue liberada, y se puede ver en el Museo de Nikola Tesla de Belgrado, que posee más de 160 mil documentos originales y más de 1.000 planos y dibujos de su obra.

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