ADN materno afecta proceso de envejecimiento

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ADN de la madre pueden afectar el proceso de envejecimiento
ADN materno puede afectar el proceso de envejecimiento.

A medida que envejecemos, nuestras células cambian y se dañan.

Ahora, investigadores del Instituto Karolinska y del Instituto Max Planck de Biología del Envejecimiento, han demostrado que el envejecimiento está determinado no sólo por la acumulación de cambios durante nuestra vida, sino también por los genes que adquirimos de nuestras madres.

El estudio, llevado a cabo con ratones, encontró que el envejecimiento no solamente es causado por el daño celular que se sufre con la edad, sino también por el daño leve del ADN que se transfiere de la madre al hijo. Crédito de la imagen: heribertosdb (Rgbstock.com)

Hay muchas causas de envejecimiento que son determinadas por la acumulación de diversos tipos de cambios que alteran la función de los órganos corporales.

De particular importancia en el envejecimiento, sin embargo, parecen ser los cambios que se producen en la fuente de energía de las células – la mitocondria.

Esta es una estructura que se encuentra en las células y que genera la mayor parte del suministro de ATP, que las células utilizan como una fuente de energía química.

“Las mitocondrias contienen su propio ADN, que cambia más que el ADN en el núcleo, y esto tiene un impacto significativo en el proceso de envejecimiento”, dice Nils-Göran Larsson, Ph.D., profesor del Instituto Karolinska, e investigador principal del Instituto Max Planck de Biología del Envejecimiento, quien lideró el estudio junto con Lars Olson, Ph.D., profesor del Departamento de Neurociencias del Instituto Karolinska.

“Muchas de las mutaciones en la mitocondria gradualmente desactivan la producción de energía de las células”, dice Larsson.

Por primera vez, los investigadores han demostrado que el proceso de envejecimiento está influenciado, no sólo por la acumulación de daños en el ADN mitocondrial durante la vida de una persona, sino también por el ADN heredado de sus madres.

“Sorprendentemente, también hemos mostrado que el ADN mitocondrial de nuestra madre parece influir en nuestro propio envejecimiento”, dice Larsson. “Si de nuestra madre heredamos mDNA con mutaciones, envejecemos más rápidamente”.

El ADN normal y el dañado se transmiten de una generación a otra.

Sin embargo, la cuestión de si es posible influir en el grado de daño del ADN mitocondrial a través del estilo de vida, es algo que está por investigarse.

Actualmente, los investigadores solo saben que el daño leve del ADN que se transfiere de la madre al hijo contribuye al proceso de envejecimiento.

Los datos publicados en el estudio proceden de experimentos con ratones.

Los investigadores ahora tienen la intención de continuar su trabajo con ratones y moscas de la fruta, para investigar si la reducción del número de mutaciones puede extender su período de vida.

El estudio se publica en la revista Nature.
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