¿Nos podemos desmayar al orinar? ¿Y al toser?

¿Nos podemos desmayar al orinar? ¿Y al toser?
¿Nos podemos desmayar al orinar?

 ¿Y al toser?, y otras curiosidades que no sabías sobre los sincopes.

Desmayarse no es nada del otro mundo, pero el susto que conlleva ver como alguien pierde el conocimiento o perderlo uno mismo no es algo muy agradable.

En medicina, esto se llama sincope, y representa el 1% de las consultas de urgencias.

Sus causas son múltiples y variadas, y como veis en el titulo de este post, también pueden ser muy curiosas.

Síncope vasovagal: Es el síncope típico, debido a una caída de presión arterial causada por algún estímulo externo, como el dolor, calor o alguna emoción.

El factor sorpresa en este síncope es muy importante. El individuo se queda flácido, pálido, con sudoración fría, disminución de la frecuencia cardíaca y pulso débil.

Es el más típico en las personas jóvenes y la recuperación es prácticamente inmediata.

Síncope por hipersensibilidad del seno carotideo: El seno carotideo es una zona arterial situada en la parte delantera del cuello, donde se encuentran importantes receptores sanguíneos que informan sobre el estado del flujo sanguíneo (pH, presiones de oxigeno sanguíneo, etc).

Si se hace un masaje en esta zona puede provocar un síncope. También se dice que durante la vida cotidiana se puede producir al frotar el cuello al afeitarse o girando la cabeza, pero esto ya es muy discutible.

Síncope miccional: Como ya nos dice el título de este post, es posible que se produzca un síncope al empezar, durante, o inmediatamente después de vaciar la vejiga urinaria.

En personas mayores que se levantan de madrugada o en jóvenes después de excesos etílicos.

Síncope por defecación: Este síncope es muy raro y, como su nombre indica, es un desmayo producido en el momento de defecar (si habéis visto Scrubs, esto le pasa a su protagonista JD en uno de los capítulos).

Síncope deglutorio: Provocado por el dolor al tragar (en una “neuralgia del nervio glossofaringio) o al ingerir rápidamente una bebida fría.

Síncope por vértigo agudo: Similar al síncope vasovagal, provocado por una emoción fuerte como es el vértigo.

Síncope tusigeno: Literalmente, desmayarse al toser. Puede suceder en personas obesas, fumadoras, bronquíticas; después de un episodio de tos.

Un acceso de tos repetido provoca un aumento de presión en el tórax, hasta igualar a la presión arterial sistólica, y bloqueando así el flujo sanguíneo hacia el cerebro.

Espasmos de sollozo: En niños pequeños y durante una rabieta de lloros y sollozos, se puede producir una apnea (falta de respiración), pudiendo darse hasta espasmos tónicos y temblores.

Síncope por hipotensión ortostática: Para ser más claros, este síncope es el que se produce al levantarse, después de estar tumbado, de forma muy brusca.

Primero se produce cierto mareo y puede llegar a producirse el desmayo si la presión arterial baja excesivamente y de golpe.

Síncope cardiogénico: Como su propio nombre indica, es el síncope producido por un fallo en el corazón (válvulas cardíacas alteradas, infarto agudo de miocárdio, hipertensión pulmonar).

Es el síncope con mayor mortalidad, pero normalmente la recuperación es inmediata, sin ninguna alteración ni confusión.

Síncope por hiperventilación: Es el síncope producido por exceso de respiración, desencadenado por ansiedad o otros estímulos emocionales.

Síncope por estiramiento: Es el síncope que se produce en adolescentes, cuando se despiertan y estiran los brazos y tiran la cabeza hacia atrás, al mismo tiempo que efectúan una “maniobra de Valsalva” (esa presión interna que hacemos a la hora de defectar o de intentar destaponarnos los oídos).

Con esto, se produce un bloqueo de unas arterias situadas en el cuello, dando lugar a una isquemia transitoria y falta de riego en la cabeza.

Y con esto, terminamos el repaso a las variadas causas que existen para desmayarse.

Como recomendación, nunca intentéis levantaros de golpe después de un sincope, porque puede ser muy contraproducente y producirse un nuevo sincope por esto.

La recuperación es inmediata pero hay que levantarse poco a poco y sin prisas.

Vía: Neurología, de J.J. Zarranz.
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