Obesidad, culpable de 500.000 cánceres al año

La obesidad, culpable de 500.000 cánceres al año .
La obesidad, culpable de 500.000 cánceres al año.

Como ya hemos mencionado en alguna ocasión, la obesidad es la gran enfermedad de nuestra era, ya que a ella se asocian muchísimas otras enfermedades o factores de riesgo, teniendo en cuenta como desenlace más típico el infarto cardíaco u otras enfermedades vasculares.

Hace poco les hablábamos de como el café (la cafeína concretamente) podría usarse para tratar la obesidad, o que esta enfermedad por si misma puede acelerar el envejecimiento, hoy rizamos el rizo con un nuevo estudio:

La obesidad sería causante de hasta medio millón de cánceres, ¡cada año!

Cuando el río suena, agua lleva.

Este dicho, muy popular en España, podría servirnos de ejemplo para hablar del reciente estudio publicado en The Lancet Oncology, pues si ya sabíamos que la obesidad puede ser causante o cofactor de diversos tipos de enfermedades, era lógico pensar que el cáncer se encontraría entre ellas.

Además, esta investigación afirma que hasta casi dos tercios de estos 500.000 cánceres se encontrarían en América del Norte y Europa.

Las conclusiones han llegado tras analizar los datos de 184 países, donde se corroboró que el exceso de peso fue el causante de hasta 345.000 cánceres en mujeres (5,4%) y de 136.000 cánceres en hombres (1,9%), durante el pasado 2012.

En el caso de las mujeres, el cáncer de mama postmenopáusico, el cáncer de colon y el cáncer de endometrio representaban hasta 250.000 casos, mientras que en los hombres destacaban los cánceres de colon y de riñón, representando hasta 90.000 casos del medio millón citado.

Si lo dividimos por continentes, en 2012 se registraron hasta 110.000 casos de cáncer en América del Norte (el 23% del total mundial), en África unos 7.300 casos (1,5% del total mundial), y finalmente en Europa unos 66.000 casos de cáncer, relacionados todos ellos con la obesidad.

Como podéis observar, los países más desarrollados se encuentran justamente en los continentes que más cáncer se ha asociado a la obesidad.

Así lo comenta la Dra. Melina Arnold, responsable del estudio, de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer:

“Nuestros resultados se suman al esfuerzo global para hacer frente a la creciente tasa de obesidad. La prevalencia global de obesidad en adultos se ha duplicado desde 1980, y si dicha tendencia continua podría impulsar una futura carga de cáncer, sobre todo en América del Sur y el Norte de África, donde se han localizado los mayores incrementos en la tasa de obesidad en los últimos 30 años”

Si hablamos de porcentajes, un 3,6% puede parecernos muy poco, pero echando números nos encontramos con los 500.000 cánceres relacionados con la obesidad, pues el total global de cáncer es bastante elevado en la actualidad.

Además, los recursos actuales de prevención del cáncer no son tan grandes, y desde luego la obesidad no se ha tenido tan en cuenta como otras causas más conocidas como el tabaco o algunos tipos de infecciones, causas de una cantidad de cáncer más elevada en comparación.

Eso sí, como curiosidad, el estudio solo demostró una asociación entre obesidad y cáncer, pero no se ha encontrado una relación causa-efecto, de momento.

Se suman a la obesidad otros peligros .

Obesidad ,tabaco, alcohol, grasas trans… Todo son peligros archiconocidos para nuestra salud y para el potencial desarrollo de enfermedades crónicas, cardiopatías, cáncer…

También se nos dice que un estilo de vida que incluya un mínimo de actividad física diaria es esencial en la prevención y el mantenimiento de un estado de salud. 

Pero, ¿qué tan importante es el sedentarismo en el riesgo de enfermar? ¿Es más o menos importante que los factores inicialmente citados?

Un artículo reciente publicado en la revista British Medical Journal y llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Oslo deja clara la importancia de un estilo de vida activo: el sedentarismo es un factor de riesgo tan peligroso como lo es el tabaquismo y mayor incluso de lo que es la hipertensión.

Para el estudio se han seguido durante 15 años a casi 6.000 varones que en el año 2000 tenían al menos 70 años. En ellos se evaluó si el ejercicio físico moderado (30 min de actividad al menos moderada seis veces por semana) podía ser un elemento que protegiera la salud cardiovascular y el riesgo de morir. 

Los resultados: incluso en las personas mayores, el ejercicio físico protege y disminuye en un 40% la mortalidad cuando se comparan poblaciones similares pero que son fundamentalmente sedentarias.
Falta de prevención

El sedentarismo se define como la falta de actividad física regular, entendida como menos de 30 minutos diarios de ejercicio regular y menos de 3 días a la semana. 

Uno de los problemas a solucionar es que este modo de vivir sedentario es propio de las sociedades “avanzadas”, en las que las enfermedades se curan con medicamentos cuando éstas ya han aparecudo y en las que la prevención brilla por su ausencia.

Por falta de espacios adecuados, por falta de inversión pública, por falta de información clara y eficaz dirigida a la población.

Quemar menos de 2000 calorías semanales en forma de actividad física se considera sedentarismo. En realidad, superar esta meta no debería ser muy complicado. 

Un nuevo estudio publicado en American Journal of Clinical Nutrition recomienda, por ejemplo, romper con el sedentarismo haciendo algo de actividad durante 1 minuto y 40 segundos cada media hora. 

Las conclusiones del estudio muestran que interrumpir el sedentarismo prolongado (por ejemplo, estar sentados mucho tiempo) mediante algo menos de dos minutos de actividad física cada media hora tiene un efecto positivo sobre la salud.

Lógicamente esto debe acompañarse de ejercicio de formar regular porque si, a pesar de hacer ejercicio habitualmente, después pasamos mucho tiempo sentados, existe igualmente un mayor riesgo de mortalidad cardiovascular que aquellos que no pasan excesiva cantidad de tiempo con comportamientos sedentarios (a pesar de que no hagan tanto ejercicio).

Beneficios de un estilo de vida activo

Según la OMS, la actividad física regular:
  • Reduce el riesgo de muerte prematura y por cardiopatía o enfermedad cerebrovascular. 
  • Reduce hasta la mitad el riesgo de cardiopatía, diabetes de tipo II o cáncer de colon. 
  • Previene la hipertensión, factor de riesgo importantísimo para la aparición de otras enfermedades. 
  • Mejora las articulaciones y la aparición de enfermedades como la osteoporosis, así como previene dolores lumbares y de espalda. 
  • Mejora el estado de ánimo y el bienestar general, así como disminuye estados de ansiedad o depresivos. 
  • Reduce la probabilidad de desarrollar obesidad. 

Medicina personalizada contra la obesidad

Es evidente que en la obesidad participan muchos factores, destacando la genética (que algún estudio afirma que es el factor número uno), los factores ambientales como el territorio donde vivamos, o la sociedad de la que nos rodeamos, entre muchos otros. 

Obesidad

Lo que si es cierto es que ya desde la infancia existe la obesidad, y precisamente la obesidad infantil está empezando a explotar como gran problema de salud pública.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer para detener la obesidad, más allá de descubrir sus diferentes factores causantes?

Actualmente la forma de “tratamiento” que tenemos contra la obesidad es la teoría del gasto energético.

Es decir, reducir las calorías respecto a nuestro gasto total durante el día, combinando una reducción de los alimentos consumidos y aumentando la actividad física, siempre buscando el “gasto negativo”, y así perder peso. 

Sin embargo, esto es más difícil de lo que parece, y un nuevo estudio publicado en la revista Diabetes por parte de la Subdivisión de Investigaciones Clínicas y Epidemiológicas de Phoenix (PECRB), una rama de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU, afirma que ciertamente este no es el tratamiento estrella como pensábamos hasta ahora.

Así lo comenta Susanne Votruba, investigadora del PECRB:

“Cuando los individuos obesos llevan a cabo una disminución de los alimentos que consumen, las respuestas metabólicas varían mucho, y a veces un metabolismo “ahorrativo” puede contribuir a una menor pérdida de peso.

Si bien los factores de comportamiento, como la adherencia a la dieta, afectan a la pérdida de peso en cierto grado, nuestro estudio sugiere que deberíamos considerar un panorama más amplio que incluya la fisiología individual, ya que la pérdida de peso en una situación de metabolismo ahorrativo no sale rentable”

Para su estudio, los investigadores midieron y manipularon la cantidad de calorías consumidas por parte de 12 hombres y mujeres obesos, durante seis semanas. Tras un día de ayuno, grabaron las mediciones de los participantes, y posteriormente redujeron su consumo de calorías en un 50% para el resto del estudio. 

Tras tener en cuenta edad, sexo, raza y el peso de inicio, se encontraron con que las mismas personas que habían perdido menos peso tenían metabolismos que habían “frenado” más durante su ayuno.

Anteriormente ya existía la hipótesis de que la biología de cada individuo a la hora de perder peso es totalmente individual, pero no se había podido demostrar como hasta ahora. 

En otras palabras, el metabolismo “ahorrativo” existe, y esto puede acabar con los intentos de restricciones calóricas llevados hasta ahora en muchos pacientes obesos de todo el planeta, sin que se haya tenido en cuenta por falta de demostraciones como esta.

El metabolismo “ahorrativo” y el metabolismo “acelerado”

Se etiquetó a los participantes según su metabolismo: Los que habían perdido menos peso formaron el grupo del metabolismo “ahorrativo”, mientras que los que habían perdido más peso se denominaron de metabolismo “acelerado”. 

Los científicos no estaban seguros de por qué se producía esto, si por motivos biológicos o ambientales, es decir, ¿las personas nacen con estas diferencias biológicas o las desarrollan a partir de los impactos ambientales durante la vida?

Hay que investigar mucho sobre esto todavía.

“Nuestros resultados corroboran la idea de que algunas personas obesas pueden necesitar más esfuerzo para bajar de peso debido a estas diferencias metabólicas.

Pero la biología no lo es todo, y una dieta equilibrada junto a la actividad física regular durante un largo período de tiempo puede llegar a ser muy eficaz para perder peso”.

Es decir, los métodos usados hasta ahora funcionan, pero más rápido en unos individuos que en otros. 

En este estudio lo que se ha aprendido es que hay que dar un enfoque más personalizado a cada individuo que sufre obesidad y necesita llegar a un peso saludable, pues su metabolismo puede ser ahorrativo o acelerado, y esto puede dificultar o allanar el camino hacía el objetivo de pérdida de peso.

Es en este caso donde cobra relevancia la conocida como medicina personalizada o medicina de precisión, donde el tratamiento es completamente adaptado al paciente, incluyendo prevención, diagnóstico y seguimiento específico. 

Es uno de los nuevos caminos hacía los que está virando la medicina moderna, y parece que en la obesidad tendrá mucho que decir.

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