Pájaros de ciudad modifican sus trinos por el ruido

Los pájaros de ciudades modifican sus trinos por la contaminación acústica
(Cnemotriccus fuscatus)Wikipedia.
Los pájaros de ciudades modifican sus trinos por la contaminación acústica.

Ave “suboscina” conocida como “mosquero parduzco”

Un grupo de científicos ha trabajado investigando, por cuatro años, sobre la modificación en los patrones de canto de las aves.

Se han enfocado en 28 poblaciones de 21 especies de aves mexicanas y brasileñas.

Los resultados obtenidos sugieren que las aves de las ciudades modifican sus trinos como parte de un proceso de adaptación, señaló el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España.

El aprendizaje del nuevo trino debe tener: Una mejor transmisión; menos deterioro y mejor sonido, indicó el investigador Diego Gil del CSIC.

No es el primer estudio.

Los resultados vienen a confirmar y completar los realizados con anterioridad.

La base común radica en que estos animales deben modificar su trinar para hacerse más agudo y escucharse mujer.

Las aves en estudio.

Cuando se analizaron las aves ‘oscinas’, paseriformes del suborden Passeri u oscinas, a los que pertenecen los loros, papagayos, colibríes y otros, se concluyó que éstas tienen la habilidad para entonar varias melodías que aprenden de los cantos de sus semejantes de otras especies.

Así, la adaptación es más fácil al cambiar de lugar.

Las aves que son ‘suboscinas’, según Gil, sólo tienen un tipo de canto y más sensibilidad al bullicio de las ciudades.

Significa que son menos hábiles para su adaptación y colonización de los centros poblados.

En pocas palabras, esta clase de aves tienen las de perder ante la contaminación acústica y el encontrar nuevos hábitats para vivir.


Las ciudades modifican el tamaño corporal de los animales

Un equipo internacional de científicos demuestra por primera vez que la urbanización está cambiando el metabolismo de las comunidades de animales.

El incremento de las temperaturas asociado a los entornos urbanos genera mayores costes para su fauna, que en la mayoría de los casos se vuelve cada vez más pequeña para sobrevivir. Para mariposas, polillas y saltamontes, el efecto es el contrario: su tamaño es cada vez mayor.

La polillas y las mariposas son dos de los grupos animales que están aumentando su tamaño debido al crecimiento de las ciudades.

La polillas y las mariposas son dos de los grupos animales que están aumentando su tamaño debido al crecimiento de las ciudades. En la imagen, un armiño blanco (Spilosoma lubricipeda). / Maarten Jacobs

El rápido crecimiento de las ciudades conlleva una serie de cambios que no afectan solo al paisaje.

Los pequeños seres vivos que habitan entre edificios, aceras y asfalto deben hacer frente a la pérdida y fragmentación de hábitat, a la proliferación de especies invasoras, a la contaminación lumínica y acústica y al cambio climático. Su adaptación a los drásticos cambios generados por los humanos se produce en tiempo récord.

Pero para lograr sobrevivir en las urbes, las especies tanto acuáticas como terrestres reducen su tamaño corporal. Así lo revela por primera vez un grupo de ecólogos, liderado por la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica.

El aumento de las temperaturas en las ciudades provoca el efecto ‘isla de calor’ que se genera por el hormigón

Según el estudio, publicado hoy en la revista Nature, el aumento de las temperaturas en las ciudades provoca el efecto ‘isla de calor’ debido a la acumulación que se genera por el hormigón y otros materiales absorbentes. La fragmentación de los hábitats influye también en este anticiclón térmico, por lo que las especies gastan más energía en el mantenimiento de su metabolismo e invierten menos en su crecimiento.

“Las temperaturas más altas generalmente aceleran las tasas de desarrollo, y esto puede ser más rápido que las tasas de crecimiento”, informa a Sinc Thomas Merckx, autor principal del trabajo e investigador en la universidad belga. Pero los cambios no son iguales en todas las especies.

Mientras que en la mayoría los tamaños corporales se reducen, para otros grupos se produce el efecto opuesto. Es el caso de los animales que tienden a desplazarse y dispersarse –como mariposas, polillas y saltamontes–, su tamaño aumenta para asegurarles la movilidad y así encontrar nuevos hábitats.

Para llegar a estos resultados, Merckx y sus colegas estudiaron 95.001 individuos de 702 especies y 10 grupos taxonómicos diferentes que vivían al norte de Bélgica en entornos urbanos y no urbanos. En total, recogieron muestras de cada grupo en hasta 81 lugares diferentes.


La gran pulga de agua Daphnia magna permite el control de algas de los estanques, pero cada vez son menos abundantes en las ciudades. / Joachim Mergeay.


Los cambios más sorprendentes

“Entre los 10 taxones que analizamos, el mayor cambio de tamaño se produjo en las conocidas como pulgas de agua (cladóceros), una suborden de pequeños crustáceos generalmente de agua dulce que no superan los 3 mm”, señala el científico. En este grupo, las comunidades urbanas eran un 44% más pequeñas que las especies de sitios no urbanos.

“De hecho, la especie más grande casi desaparece por completo de los estanques urbanos. Eso significa que estos depósitos de agua de las ciudades son más propensos a tener floraciones de algas tóxicas, ya que las especies grandes son las que se alimentan con más eficacia de estas algas”, manifiesta Merckx.

El tamaño corporal de los animales es un rasgo clave en las relaciones entre los diversos grupos, como las cadenas alimenticias o las redes de polinización.

“Es probable que estos cambios tengan un fuerte impacto en la función del ecosistema urbano. Y esto, a su vez, se traducirá en un suministro alterado de los servicios que el ecosistema ofrece a los humanos”, alerta el científico.

La investigación proporciona la receta para mitigar los cambios observados: más y mejor infraestructura verde a diferentes escalas espaciales dentro de las ciudades. “Estas medidas combatirán el efecto ‘isla de calor’, así como la fragmentación del hábitat urbano”, concluye el experto.

La investigación ha sido financiada por la Fundación BBVA y han participado reconocidos científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Fuente: http://www.natura-medioambiental.com
Compartido bajo licencia Creative Commons.