Mamá reptil

E
Mamá reptil
Python molurus
Mamá reptil.

En el colegio nos enseñaron que los reptiles eran los que tenían escamas, eran de sangre fría y ponían huevos.

Sin embargo, aunque muchos ponen huevos, otra gran mayoría paren a sus crías completamente desarrolladas, como es el caso de muchos grupos de ofidios.

Un ejemplo de esto es el caso de las víboras o la anaconda.

Estas serpientes mantienen los huevos en su interior, donde se desarrollarán las crías y darán a luz unas serpientes completamente desarrolladas.

En el caso de la anaconda, a las pocas horas las crías ya pueden nadar e incluso cazar presas como ranas y peces.

La boa constrictor de la misma forma, mantiene los huevos en su interior, dando a luz unas crías que tardan en desarrollar la capacidad de caza algo más que la anaconda, unas dos semanas.

Este tipo de reproducción en la que el animal da a luz las crías completamente formadas, pero se han desarrollado en un huevo que la hembra a mantenido en su interior se denomina reproducción ovovivípara.

Hay que tener en cuenta que no todas las serpientes siguen este tipo de reproducción: muchas otras ponen huevos que incuban.

Al tratarse de animales ectotermos (no son capaces de mantener la temperatura corporal de su cuerpo) buscan estrategias para calentar los huevos durante la incubación.

En el caso de las pitones, se enroscas sobre la puesta y producen espasmos de forma periódica, a modo de escalofríos que ayudan a calentar los huevos.

Otros reptiles los entierran o esconden en nidos.

En cualquier caso, la temperatura a la que se mantengan estos huevos será determinante porque es la que determinará el sexo de las crías.


Las madres pitones no descuidan a sus crías recién nacidas.

Hasta ahora, se pensaba que las pitones sudafricanas son animales fríos que no se preocupan por su progenie una vez que ponen los huevos.

Pero resulta que en esta especie, el cuidado maternal se prolonga dos semanas después de la eclosión de los huevos, lo que supone incluso un gran coste físico para las madres. 

Es la primera vez que se observa este comportamiento en una serpiente ovípara.

Mamá reptil
Una pitón sudafricana adulta. / Graham Alexander/Wits Universidad

La vida en familia y el cuidado parental son conductas que normalmente se asocian más a mamíferos y aves, pero no a serpientes. O eso es lo que se creía, debido a la falta de estudios sobre estos reptiles.

“Es el primer registro que se hace sobre el cuidado materno de las crías de una serpiente que pone huevos”, afirma Alexander

Tras siete años de intenso trabajo, Graham Alexander, un investigador de la Universidad de Witwatersrand (Sudáfrica), demuestra ahora que las pitones sudafricanas hembras (Python natalensis) no solo incuban sus huevos, sino que también permanecen junto al nido, cuidando de sus crías durante las dos semanas posteriores a la eclosión de los huevos. 

En ese tiempo los recién nacidos pasan las noches protegidos por su madre que también les da calor.

“Es el primer registro que se hace sobre el cuidado materno de las crías de una serpiente que pone huevos”, afirma Alexander que ha monitorizado a 37 pitones gracias al uso de transmisores de radio en la Dinokeng Game Reserve, al norte de Pretoria (Sudáfrica).

Ocho de ellas pusieron huevos en una madriguera de cerdo hormiguero. El investigador observó su comportamiento reproductivo con cámaras infrarrojas y se sorprendió de la compleja biología reproductiva de esta emblemática especie. Los resultados se han publicado en el Journal of Zoology.


El deterioro de la madre con el cuidado

La conducta protectora de las madres pitones hacia sus crías viene acompañada de un gran coste para ellas. Las hembras no comen nada en absoluto durante el ciclo de cría –que puede durar más de seis meses– y en este tiempo pierden cerca del 40% de su masa corporal. Además, la piel de las serpientes se oscurece durante ese periodo, fruto de una adaptación para aumentar la recepción de calor mientras disfrutan de la luz solar.


“Todo esto le pasa factura a las pitones madres: tardan mucho tiempo en recuperarse después de la reproducción”, dice el investigador

“Tomar el sol eficientemente es crucial para la incubación. A diferencia de otras especies de pitones, las sudafricanas no pueden calentar sus huevos al acelerar su metabolismo. En su lugar toman el sol cerca de la madriguera hasta que su temperatura corporal alcanza casi los 40 °C (acercándose a una temperatura letal), y luego se enrollan alrededor de los huevos para calentarlos con su cuerpo”, explica el investigador.

Según el estudio, la temperatura corporal de las hembras en celo, preñadas, o incubando era 5 ºC más elevada que las hembras no reproductoras. Incluso la de las madres que cuidaban de sus crías era mayor que la de estas hembras.

“Todo esto le pasa factura a las pitones madres: tardan mucho tiempo en recuperarse después de la reproducción, por lo que solo pueden hace una puesta de huevos cada dos o tres años, dependiendo de cuántas comidas pueden hacer en los meses posteriores al abandono del nido”, recalca Alexander.

“Algunas nunca se recuperan”.

Aunque las hembras estudiadas sobrevivieron y se reprodujeron al año siguiente, todavía queda mucho por aprender de la biología reproductiva de las serpientes. “Es mucho más compleja y sofisticada de lo que pensábamos", concluye el científico.

http://www.agenciasinc.es
Contenido Creative Commons