Buena postura = Buena salud

Buena postura = Buena salud
¿Por qué es tan importante tener una buena postura?

La postura corporal entra dentro de los factores que debemos de tener en cuenta si queremos mantener un estilo de vida saludable.

Es tan importante como el comer bien, realizar ejercicio, dormir lo suficiente o evitar las sustancias nocivas como el alcohol, las drogas y el tabaco.

Las consecuencias: menos estrés y fatiga, más energía y sobre todo, un mayor bienestar.

Aunque cuidemos el resto de factores, si este lo dejamos de lado nos resultará difícil sentirnos bien físicamente.

Ya que no es concienciada de la misma forma que lo son la alimentación o el deporte, os acercamos las claves para evitar las malas posturas y con ellos los problemas que puedan aparecer a las diferentes edades.

Buena postura = Buena salud

Una buena postura conlleva la correcta posición de nuestros huesos, de forma que nuestros músculos, ligamentos y articulaciones puedan funcionar sin impedimentos.

También debemos de considerar que nuestros órganos estén en la posición correcta, de manera que su actividad sea la más eficiente posible.

A la larga, una mala postura puede comprometer nuestra salud, afectando a sistemas corporales como la digestión, la respiración o la excreción, y generando malestar muscular, contracturas o cansancio. Incluso en la gente joven,la postura puede jugarnos una mala pasada.

Con tan solo 15 minutos leyendo o escribiendo con una mala postura, cansamos nuestros músculos del cuello, hombros y espalda.

¿Cómo aparece la mala postura?

A menudo, adquirimos una mala postura porque esta parece ‘cómoda’ o porque nos permite despejarnos más del trabajo que tenemos delante.

Pero no solo los malos hábitos influyen en estas posturas, pues también los accidentes o algunas enfermedades pueden alejarnos de la correcta postura corporal.

Hoy en día, la frecuencia de las posturas es mayor y se debe a numerosos factores:

Televisión: nuestra generación es con diferencia la mayor espectadora de la caja tonta, y con ello aparecen las malas posturas al tirarnos en el sofá o el sillón de cualquier forma.

Sedentarismo: incluso en el trabajo,cada vez se emplean más dispositivos electrónicos que acaban por mantenernos aferrados a la silla durante la jornada laboral.

Sobrepeso: además de afectar negativamente a nuestra salud aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares o el cáncer, también participa en las malas posturas.

Sueño: es importante conocer las mejores posturas para dormir para evitar así problemas de sueño, cansancio, fatiga o dolores musculares.

Para corregir nuestra postura debemos de mantener la mesa del trabajo o del estudio a la altura de los hombros, realizar descansos cada cierto tiempo, ajustar la silla del coche, levantar peso de forma vertical y no realizando un arco, pero sobre todo, evitar el exceso de pantallas y las posturas imposibles durante la lectura en la cama.

Creative Commons