Grasa, cerebro y estrés

Grasa, cerebro y estrés
Grasa corporal, cerebro y estrés.

La grasa corporal es capaz de comunicarse con el cerebro, eso es algo que ya sabíamos (al menos en cuanto a la “grasa buena“); por otra parte, sabemos que la misma situación de obesidad se ha relacionado con una alteración de nuestro cerebro a largo plazo.

Ahora bien, ¿qué pinta el estrés dentro de esta ecuación?

Según un reciente estudio por parte de los investigadores de la Universidad de Florida, bastante, pues existiría una vía de comunicación entre la grasa corporal y el cerebro que estaría regulada por el estrés.

Los efectos del estrés en la comunicación entre grasa corporal y cerebro

Aunque actualmente no se conoce totalmente la naturaleza de las señales implicadas en esta comunicación, al menos sí sabemos que esta comunicación existe, y podríamos llegar a descubrir como romper el círculo vicioso:

Si el estrés aumenta las ganas de comer, esto conduce a la obesidad; y si hay demasiada grasa corporal extra, la capacidad del cuerpo para enviar señales al cerebro y detener la respuesta al estrés podría alterarse.

Es un hallazgo importante, el cual se ha publicado en la revista Psychoneuroendocrinology, pues anteriormente creíamos que tan solo el cerebro era responsable de la forma en que respondía nuestro cuerpo al estrés, pero esto no es así...

Este estudio sugiere que la regulación del estrés se produce externamente al cerebro, incluyendo sistemas tan grandes como el propio metabolismo y la grasa corporal, la cual se regularía por el mismo estrés (sin depender del cerebro).

En este caso, según el estudio, la regulación correría a cargo de un receptor de glucocorticoides dispuesto en el tejido graso que afectaría a la comunicación existente entre cerebro, metabolismo y estrés.

Estas señales deberían ser un salvavidas, dirigiendo la regulación del balance energético por parte del cerebro e influyendo en las respuestas al estrés en nuestro beneficio.

Sería una respuesta adaptativa a corto plazo frente al estrés, como forma de amortiguarlo.

En un modelo comprobado en ratones, los investigadores han demostrado que la señalización de los glucocorticoides es crucial para la regulación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, y la grasa corporal podría tener efectos directamente en las funciones del sistema nervioso central que se vinculan a la obesidad, las enfermedades metabólicas y otros problemas relacionados con el estrés.

Ahora, gracias a estos conocimientos, algún día podríamos ser capaces de desarrollar fármacos que tengan acciones sobre esta vía de señalización y puedan modularla a nuestro favor, protegiéndonos de los efectos negativos del estrés a largo plazo.

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