¿Son los virus entidades vivas?

¿Son los virus entidades vivas?
¿Son los virus entidades vivas?

Un nuevo estudio basado en datos genéticos afirma que los virus son entidades vivas.

La discusión sobre los virus están o no vivos es algo que se acarrea desde su descubrimiento.

Al final, sobre el asunto priman más las opiniones que los argumentos científicos.

Un grupo de investigadores ha realizado un meta-análisis sobre este asunto y concluye que los virus son entidades vivas que comparten parte de su historia evolutiva con las células. 

Al parecer es la primera vez que un estudio proporciona un método fiable de trazar la historia evolutiva de los virus hacia atrás en el tiempo.

El estudio ha sido liderado por Gustavo Caetano-Anollés (Universidad de Illinois).

En el último informe del comité taxonómico de los virus se reconocieron siete órdenes virales basándose en el tamaño, estructura genética y detalles reproductivos. 

Hasta ahora se asumía que los virus de cada uno de estos órdenes divergieron de un ancestro viral común. 

Sin embargo, sólo 26 de 104 familias de virus han sido asignadas a un orden de estos y la relación evolutiva de ellos era confusa.

Parte de esta confusión proviene de la gran abundancia de virus y de que sólo 4900 de ellos han sido identificados y secuenciados. 

Se estima que debe haber más de un millón de “especies” de virus.

Los virus suelen infectar células inyectando su propio material genético para así someter a la maquinaria celular a fabricar virus que finalmente infectan a otras células en la siguiente fase.

En los genomas de seres superiores, incluidos los humanos, se han encontrado restos genéticos pertenecientes a virus que infectaron hace millones de años a sus antepasados.

Este proceso es una fuente más de diversidad genética sobre la que se puede basar la evolución y un ejemplo de transferencia horizontal de genes.

Muchos virus son mucho más pequeños que las bacterias y contienen unos pocos genes, pero algunos de los virus descubiertos recientemente, como los mimivirus son gigantescos, con genomas mayores que los de las bacterias.

El último caso de virus gigante se publico hace muy pocas semanas (Mollivirus sibericum) y se trata de un virus esférico de 600nm de tamaño que infecta amebas.

Fue encontrado congelado en el permafrost siberiano y revivido después de 30.000 años. Su genoma consta de 650.000 pares de bases que codifican 523 proteínas.

Pero hay otros virus que cuentan con millones de pares de bases y son aún más grandes.

Este nuevo estudio se centra en unas proteínas estructurales denominadas folds que son codificadas en los genomas de todas las células y virus.

Los folds son bloques estructurales que proporcionan formas tridimensionales complejas.

Estos investigadores han comparado los genes de los folds para así poder reconstruir la historia evolutiva.

La razón de elegir los folds para esta misión es porque los virus sufren una tasa de mutaciones muy alta en otro tipo de proteínas, lo que puede oscurecer su historia evolutiva. 

Los folds son mejores marcadores para este tipo de estudio porque cambian menos a lo largo del tiempo, dada la importancia estructural de estas proteínas.

En este caso se analizaron los folds de 5090 organismos de cada rama del árbol de la vida. Se identificaron 442 de estos folds que están tanto en virus como en células y 66 que son únicos de los virus.

Según los investigadores esto nos dice cómo recrear el árbol de la vida de los virus.

El análisis reveló que hay secuencias genéticas en virus que no se parecen en nada a las que hay en las células, lo que contradice la hipótesis de que los virus capturaron en algún momento todo el material genético de los antepasados de células ordinarias modernas.

Esto permite a los virus ser una fuente de novedad en la variabilidad genética, al pasar estas secuencias a otros organismos durante procesos de infección.

El árbol filogenético obtenido sugiere que los virus se originaron a partir de varias células ancestrales y coexistieron con los antepasados de las células modernas.

En algún momento de su historia evolutiva, posiblemente no mucho más tarde de que apareciera la forma celular moderna, la mayoría de los virus consiguieron la habilidad de encapsularse a sí mismos en con una cubierta de proteínas (cápside) para proteger la carga genética y así pasar parte de su ciclo vital fuera de la célula anfitriona.

La cápside terminó siendo cada vez más sofisticada, lo que permitió a los virus ser infecciosos para células que en un principio se habían resistido a ello.

Algunos científicos han afirmado que los virus no pueden considerarse vivos porque necesitan de otras formas de vida (células) para reproducirse, pero, según estos investigadores, esto también sería aplicable a otros agentes infecciosos no virales considerados vivos que también necesitan células a las que infectar. 

Según estos, muchos organismos necesitan de otros organismos para vivir, incluidas bacterias que viven dentro de las células u hongos que tienen relaciones parasitarias.

El descubrimiento de virus gigantes apoyaría también esta idea.

Algunos de los virus gigantes tienen genomas mayores a los de muchas bacterias y genes de proteínas esenciales para la translación, que es el proceso por el cual las células leen las secuencias de genes para construir las proteínas. 

La ausencia de este tipo de genes en otros virus se había usado como argumento para no clasificarlos como entidades vivas.

“Esto no se puede mantenerse más. 

Ahora los virus se merecen un lugar en el árbol de la vida. Obviamente, hay mucho más acerca de los virus de lo que una vez pensamos”, dice Caetano-Anollés.

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