Amebas y el sistema inmune

Amebas y el sistema inmune
Las amebas y su secreta relación con tu sistema inmune.

Las amebas son mucho más que pequeños microbios que fluyen en busca de alguna partícula de la que alimentarse.

Son protozoos capaces de realizar actos aparentemente complejos, como cambiar de forma, llegando incluso a agruparse en forma de organismo pluricelular, cuando se sienten amenazadas.

Todo esto, junto a su forma de alimentarse a través de la fagocitosis, hace que resulte inevitable asociarlas con el funcionamiento del sistema inmune y pensar que, de hecho, podrían haber sido ellas las que lo originaron.

¿Qué es una ameba?

Como os contaba, una ameba es un organismo eucariota (con núcleo delimitado) unicelular que se caracteriza principalmente por su ausencia de pared celular, que le facilita poder cambiar de forma, y su movimiento ameboide a través de unas prolongaciones de su citoplasma llamadas seudópodos.

Éstos, también les resultan útiles para alimentarse, ya que intervienen en el proceso de fagocitosis.



¿Pero qué es la fagocitosis?

Básicamente, consiste en engullir, literalmente, a las partículas de las que se alimentan, rodeándolas con su membrana citoplasmática.

Otra de las peculiaridades de este microorganismo, es su capacidad para formar quistes cuando las condiciones no les son favorables. Así, se rodean de una especie de pared celular y quedan a la espera de la mejora de las condiciones.

Mientras tanto, siguen realizando la mitosis, por lo que cuando el quiste se abre, salen al al exterior un gran número de amebas.
Entonces, ¿cuál es la relación entre amebas y sistema inmune?

Nuestro sistema inmunológico contiene unas células, llamadas macrófagos, cuya función es destruir los agentes infecciosos que atacan al organismo.

Para ello, los fagocitan y los digieren, mientras que, además, atraen al resto de glóbulos blancos a la zona de la infección.

Como os conté al inicio, algunas amebas, como Dyctiostelium discoideum son capaces de atraerse entre sí y agruparse para formar organismos pluricelulares de apariencia similar a la de una babosa, en cuyo interior circularán unas células llamadas centinelas, que fagocitan bacterias y secuestran toxinas.

El proceso a través del cual este organismo unicelular se transforma en pluricelular no tiene nada que ver con la embriogénesis humana, pero sí que es cierto que los procesos moleculares de comunicación entre células son muy parecidos a los de los animales, por lo que muchos científicos teorizan un origen común entre los protozoos y algunos fagocitos, como nuestros macrófagos.

Seguro que si erais de los que usaba la palabra “ameba” como forma de insultar a alguien os lo pensáis dos veces antes de hacerlo de nuevo, pues puede que gracias a ellas seamos capaces de defendernos de muchas enfermedades.

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