¿Se acaba nuestro mundo sin las abejas?

¿Se acaba nuestro mundo sin las abejas?
¿Se puede acabar el mundo si desaparecen las abejas?

“SI LAS ABEJAS ACABAN DESAPARECIENDO, EL HOMBRE APENAS DURARÁ CUATRO AÑOS”

Se dice que esta terrible sentencia la acuñó Albert Einstein, una idea que nos ha estado acompañando durante mucho tiempo llenando foros de opinión y reuniones de asociaciones ambientales ante un hecho innegable que, desgraciadamente, se está sucediendo hoy en día: la población de abajas está reduciéndose en muchos continentes a pasos agigantados.

Entonces, ¿Qué va a pasar? ¿Tenemos que asustarnos?

En primer lugar te desvelaremos algo, esa frase atribuida a Einstein no es realmente suya, se han hecho investigaciones y búsquedas en todos sus textos y publicaciones sin encontrar referencia alguna a esta sentencia, es más, esta idea atribuida a nuestro querido genio apareció en el año 1994, justo en una protesta realizada en Bélgica por parte de unos unas asociaciones de apicultores.

Pero eso sí, esta frase puede no tener el origen por el cual se hizo famosa, pero no por ello es incorrecta, es más, es completamente demostrable que el índice de abejas está descendiendo peligrosamente.


La gran relevancia de nuestras pequeñas grandes abejas.

Las abejas forman parte indispensable de nuestro ecosistema: sin ellas no es posible la polinización, sin la polinización no se reproducen ni aparecen las plantas, y sin plantas… nuestra cadena alimenticia y nuestra biodiversidad empieza a fragmentarse. 

Si a ello le sumamos la tala continua de árboles, el cambio climático, el calentamiento global y el uso indiscriminado de pesticidas, la realidad no tiene precisamente un buen augurio para la vida de estos pequeños e indispensables seres.

Alemania y Francia han sido los primeros en denunciar esta realidad, poniendo en evidencia que hay zonas en las que han desaparecido por completo dos terceras partes de las abejas, y que tras analizar los cuerpos de las mismas se ha descubierto que todas tenían una increíble acumulación de un pesticida llamado“clothianidin”, comercializado por la empresa “Bayer”. 

Esto ha hecho por ejemplo que estos países hayan prohibido la comercialización de ocho pesticidas que causan la muerte masiva de millones de abejas, además de prohibir también el uso de estos productos químicos en las semillas de girasol y en el maíz dulce.

Pero aún hay más… en otros lugares las colmenas están quedando repentinamente vacías, continentes como Australia denuncian que están desapareciendo especies de flores porque las abejas ya no las polinizan, porque los ecosistemas se están rompiendo por su aplastante ausencia. 

Su desaparición está provocando además una silenciosa desaparición de muchas especies, de graves pérdidas económicas debido a la imposibilidad de cultivar ciertos productos donde es básica la polinización.

Estados Unidos llama a este fenómeno “Síndrome de despoblamiento masivo”,de ahí que ya estén poniendo en marcha un plan de repoblación y cuidado tras advertir que hay estados en los que ha desparecido el 70% de la población de abejas.


La extinción de polinizadores altera la estructura de la red ecológica.

¿Se acaba nuestro mundo sin las abejas?

Entre los graves problemas ecológicos causados el ser humano está el de la reducción de polinizadores. Casos como el del despoblamiento de las colmenas o la reducción de abejorros pertenecen a esa problemática. 

Según las poblaciones de polinizadores disminuyen, se producen consecuencias para la supervivencia de las plantas, tanto silvestres como de cultivo.

¿Cómo afecta la desaparición de una especie dominante de abejorro a los ecosistemas en los que estaba?

Según un estudio de campo reciente realizado en la Montañas Rocosa, algo así altera profundamente los patrones de forrajeo del resto de los polinizadores (abejas, mariposas, escarabajos, etc) del mismo ecosistema.

“Vemos una cascada ecológica de efectos a lo largo de la comunidad de polinizadores al completo, fundamentalmente cambios en la estructura de la red de interacción planta-polinizador”, dice Berry Brosi (Emory University), autor principal del estudio. “Podemos ver un desplazamiento en quién visita qué planta incluso en polinizadores que no están relacionados con las distintas especies de abejorros que han sido eliminadas del ecosistema”, añade.

Si una única especie dominante de abejorro, que por ejemplo visita un girasol alpino junto con otras especies de abejorros, es menos propensa a visitar dicha planta, otros polinizadores, incluyendo otras especies de abejorros son menos propensas a visitarla.

Si esa especie de abejorro dominante desaparece entonces la dinámica cambia, pues dicho girasol alpino termina siendo poco visitado, pero está más disponible y entonces una comunidad de polinizadores más amplia puede eligir visitarlo.

El estudio de campo muestra, además, que la eliminación de una especie dominante de abejorro da lugar a un menor número en promedio de especies de plantas que son visitadas por polinizadores. 

Esto supone una sorpresa, pues es lógico pensar que si hay una abundante fuente de néctar entonces habrá otros tipos de polinizadores que irán a explotarla, dejando de lado sólo las flores que son visitadas por especies especializadas en ellas.

El hallazgo es importante porque muchas plantas con flores y cultivos necesitan ser polinizadas para producir semillas.

“Básicamente, para casi cualquier grupo polinizador del que tengamos datos hemos visto un declive en esos polinizadores. Los resultados de estos experimentos de campo sugieren que la pérdida de especies polinizadoras, tanto a nivel local global de extinción, tiene un impacto sobre las poblaciones de plantas mayor de lo que previamente se había predicho con modelos simulados”, dice Brosi.

Los experimentos fueron realizados en el Rocky Mountain Biological Laboratory, que está cerca de Crested Butte (Colorado) y a poco más de 3000 metros de altura sobre el nivel del mar. A esa altura las abejas melíferas no llegan y las plantas de ese paisaje subalpino son polinizadas por una gran variedad de abejorros y otros polinizadores.

Para el estudio se seleccionaron parcelas de 20 metros cuadrados de flores silvestres. 

En cada una se evaluó su estado, las condiciones naturales y, en un estado manipulado, qué especie de abejorro se eliminaban usando una red. Más tarde, los abejorros atrapados eran liberados sin daño una vez el experimento concluía.

El nuevo estudio se ha construido sobre los cimientos de otro estudio de 2013 dirigido también por Brosi que mostraba que la eliminación de especies de abejorros alteraba la fidelidad o especialización floral del resto de los polinizadores, dando lugar a un menor éxito reproductivo de las plantas.

En el estudio actual los investigadores implicados analizaron más de 30 especies de polinizadores y sus interacciones con 43 especies de plantas.

Se han realizado muchos estudios observacionales previos sobre las redes de polinización. Uno de los hallazgos generales es que tienen una estructura consistente que tiende a mantenerse independientemente del ecosistema considerado o el área estudiada. Esto es cierto tanto en Groenlandia como en la selva lluviosa tropical.

Los modelos basados en simulaciones matemáticas sugieren que estas redes de polinización, basándose en la presunción de que sus estructuras se mantienen consistentes, podrían ser resistentes al darse extinciones en el ecosistema. 

“Nuestros experimentos muestran que esta presunción no se puede mantener. Estas redes son dinámicas y, cuando una especie polinizadora se pierde, vamos a ver cambios tanto cuantitativos como cualitativos. En futuros modelos simulados se necesitará incorporar porcesos ecológicos como la competición que pueden conformar qué polinizador interactúa con qué planta”.
¿Debemos empezar a asustarnos? 

Lamentablemente no tenemos a Albert Einstein para explicarnos que podríamos hacer, pero es una realidad no muy conocida que poco a poco está tomando más relevancia; si se rompe nuestro ecosistema y nuestra biodiversidad, es posible que poco a poco empiece a encenderse el contador de la marcha atrás…Tic-tac.

¿Se acaba nuestro mundo sin las abejas?

Propiedades saludables de la miel.

El consumo de miel ha sido un tema muy sonado en las últimas décadas, ya que existe una opinión muy heterogénea respecto a sus efectos positivos y negativos en la salud.

Por un lado, hay quien dice que la miel no es sana debido a su alto contenido de fructosa.

Por otro lado, hay quien dice que los componentes beneficiosos de la miel superan a los perjudiciales.

Pero ¿a quién debemos creer?


Todos los detalles te los contamos a continuación.

La miel es un producto natural que se ha usado durante cientos de años y que destaca por su largo periodo de conservación, el cual puede prolongarse durante años.

Se ha usado como edulcorante, como remedio natural para diversas enfermedades y hasta como “pomada” para tratar ciertas heridas o lesiones.

Sin embargo, desde que se descubrieron los efectos nocivos de la fructosa, muchos han puesto en tela de juicio el consumo de este delicioso alimento.


Elaboración de la miel

Como todo el mundo sabe, la miel es fabricada por las abejas mediante la recogida del néctar de las flores, un tipo de azúcar líquido presente en las plantas.

En la colmena, las abejas trabajan en equipo para convertir el néctar en miel, un proceso en el que digieren y regurgitan el néctar una y otra vez, pasándose el néctar de boca en boca hasta que este es finalmente transformado en miel.

Después, las abejas depositan las pequeñas cantidades de miel en las celdas de los panales y las sellan con cera para proteger la miel y conservarla durante largos periodos de tiempo.

Las propiedades y la composición de la miel varían en función de la procedencia del néctar recolectado por las abejas, pero generalmente una porción de miel posee:
  • Un 82 % de azúcar, el 40 % del cual es fructosa.
  • Vitaminas, minerales y antioxidantes.
  • Índice glucémico alto.

Beneficios de la miel

Son muchos los estudios que se han centrado en investigar los pros y los contras de este producto natural y han coincidido en varios aspectos.

El consumo de miel afecta de forma positiva el perfil lipídico del organismo, lo que se traduce en una reducción de los niveles de colesterol LDL y triglicéridos y un aumento del colesterol HDL.

Asimismo, en varios estudios, se ha observado que la ingesta de miel disminuye considerablemente el nivel de proteína C reactiva, un marcador de inflamación asociado a enfermedades cardíacas.

El elevado contenido de antioxidantes presentes en las variedades de miel pura, no refinada, también es un indicador saludable.

Los antioxidantes son sustancias que protegen contra el daño oxidativo producido por los radicales libres, el cual puede dañar moléculas importantes como el ADN.

Es importante señalar que las variedades de miel más oscuras son más ricas en antioxidantes que las variedades claras.

Por último, la miel también tiene propiedades terapéuticas cuando se aplica de forma tópica sobre la piel, pues se ha demostrado que es un potente antibacteriano.


¿Tiene efectos negativos en la salud?

Si eres una persona diabética, deberás prestar atención al consumo de miel.

De acuerdo con algunos estudios llevados a cabo en pacientes con diabetes, el consumo regular de miel aumenta los niveles de glucosa en sangre.

No obstante, si se compara con la dextrosa o la sacarosa, el incremento de azúcar en sangre es menor.

Conclusión

Si eres una persona sana y activa, sin problemas de salud aparentes, el consumo de miel no hará otra cosa que beneficiarte y mejorar diversos aspectos de tu salud.


Grave declive de la biomasa de insectos

La masa total de biomasa correspondiente a los insectos ha caído un 75% en los últimos 27 años en Alemania.

Todo está relacionado, si encima nos centramos en los ecosistemas entonces estamos hablando de algo muy intrincado, una trama delicada de especies que dependen unas de otras. No podemos esperar que al quitar una especie las demás no sientan las consecuencias.

Quizás amamos a los osos pandas, los lemures de Madagascar o el lince ibérico. Queremos y deseamos protegerlos, con mayor o menor éxito. Pero estos mamíferos nos parecen simpáticos, entre otras cosas porque los vemos como cercanos a nosotros. También es verdad que son especies paraguas que nos permiten proteger los ecosistemas en los que viven y, por tanto, a las demás especies, menos simpáticas, con las que comparten hábitat.

Posiblemente los animales que menos nos gustan son los insectos. Sin embargo, nuestras vidas dependen de ellos más que del rinoceronte africano, que, por desgracia, cae víctima de la superchería y supersticiones asiáticas.

Los insectos juegan un papel esencial en la polinización, pues esta se realiza en un 80% de la veces en las plantas silvestres gracias a ellos. Además, proporcionan alimento a las aves y otros vertebrados.

Desde hace un tiempo diversos informen vienen señalando que las poblaciones de insectos están siguiendo un patrón en el que la diversidad de estos animales y su abundancia se reduce a un ritmo alarmante. Pero estos estudios generalmente se fijan en especies en concreto (abejas y abejorros generalmente) o en grupos taxonómicos, en lugar de vigilar todo la biomasa de insectos de todo tipo.

Para tener una mejor comprensión de la extensión de este problema y de las causas que lo provocan Caspar Hallmann (Universidad Radboud, Holanda) y sus colaboradores han dispuesto trampas de tipo Malaise a lo largo de 27 años en 63 áreas protegidas de Alemania. Este tipo de trampa se basa en un diseño de los años treinta del pasado siglo del etomólogo sueco René Malaise.

Han descubierto que, en esas localizaciones, la biomasa total correspondiente a los insectos ha caído un 76% en promedio durante estos años, porcentaje que sube a un 82% a mitad de verano.

El resultado es coherente con otros estudios recientes que hablan de un declive en las especies más vulnerables, como mariposas, abejas y polillas. En estos estudios se señala que hay un declive del 50% en las poblaciones europeas de este tipo de insectos en las últimas décadas.

El resultado, sin embargo, es coherente, con lo que se comentaba desde la Sociedad Entomológica de Krefeld. Ahora, con la publicación del artículo en Plos, se tienen datos públicos sobre los que trabajar.

Además, el estudio sugiere una pérdida severa de la biomasa área total, por lo que la comunidad de insectos voladores habría sido diezmada en las últimas pocas décadas.

“El hecho de que los insectos voladores estén disminuyendo a una tasa tan alta en un área tan grande es incluso un descubrimiento más alarmante”, dice Hans de Kroon (Universidad Radboud, Holanda).

Al parecer, este declive tan dramático es independiente del tipo de hábitat, de los cambios meteorológicos o del uso de la tierra, según el estudio. Las características propias de cada hábitat no explican la tendencia. Los investigadores sugieren que debe de haber otros factores a gran escala que estén involucrados en esta colapso. Para poder determinarlo se necesitaría más investigaciones, sobre todo de las amplias gamas de variables agrícolas y climáticas que potencialmente puedan tener un impacto sobre la biomasa de estas criaturas.

Los autores del estudio hacen un llamamiento urgente para investigar las causas de este decible, su extensión geográfica y su impacto sobre los ecosistemas.

De todos modos, se sospecha que el uso de pesticidas podría ser un gran contribuidor a esta tendencia. La sospecha viene de que muchas de estas localizaciones están rodeadas por campos de cultivo. Los autores especulan que quizás se deba en gran parte al uso de neonicotinoides.

Lo grave del caso es que se trata de reservas naturales, no de terreno cultivado o de terreno silvestre sin proteger. “Necesitamos hacer menos de las cosas que sabemos que tienen un impacto negativo, como el uso de insecticidas”, dice Kroon. Añade, además, que tenemos que trabajar duro para extender nuestras reservas naturales y disminuir las áreas agrícolas que circundan las mismas.

“Se había sospechado este decrecimiento desde hace tiempo, pero ha resultado ser más severo de los que previamente se pensaba”, dice Hallmann.

Las consecuencias pueden ser más graves de lo imaginado. No sólo está en riesgo la polinización, sino la supervivencia de plantas, que podrían caer víctimas de los insectos y orugas comedoras de hojas, que sin depredadores (tanto insectos como no) se convertirían en una plaga.

Este declive tiene que tener necesariamente un efecto de amplio espectro sobre plantas y otros animales, como las aves. Vigilar estos efectos es crucial según los investigadores implicados. Tres cuartas partes de la biomasa que antes alimentaba a pájaros insectívoros, como golondrinas o vencejos, han desaparecido de estas áreas. Esto es una catástrofe a tal escala que, necesariamente, tiene que reconfigurar los ecosistemas al completo.

Puede que agradezcamos que menos insectos se estrellen contra el parabrisas de nuestro automóvil o nuestro casco o que podamos cultivar más fácilmente plantas en nuestros jardines, pero la noticia no es para ser celebrada.

El ser humano no sólo es supremacista frente a otras razas de humanos, frente a las gentes de otros países o regiones, sino que, además, los somos mucho frente a las demás especies con las que compartimos la Tierra. Exigimos el abuso de ser más y de comer más al precio que sea.

Parece que las demás especies deban ser eliminadas, aniquiladas, borradas para siempre de la faz de la Tierra, supeditadas a nosotros para ser así unos pocos más humanos, para poder comer aún carne todos los días.

No tenemos derecho moral a exterminarlas, pero si sólo nos fijáramos en nuestro propio interés, tampoco nos conviene eliminarlas. Esta en juego nuestra supervivencia como especie.

Nunca antes el egoísmo de cada individuo de una especie hizo tanto mal al conjunto de la misma especie y a las demás.

A este paso quizás ya nunca podamos volver a apreciar en Europa el grácil vuelo de las libélulas, tal y como lo veían haciendo desde el Carbonífero, y que tampoco podamos volver a ver luz intermitente de las luciérnagas al caer la noche.

Aprendiendo a ser un buen padre ( parte 2 ) | VCN

... La clave, posiblemente, esté en saber diferenciar entre el comportamiento del niño por un lado y el propio niño por el otro. Es decir, que puede ...


Gramática humana universal precargada | VCN

 ... Este modelo fue capaz de diferenciar entre la diversidad esperada en el lenguaje si un niño usaba realmente una gramática y la que usaría ...


Hombres y Mujeres no ven del mismo modo | VCN

... serie de espectros de colores con las que ponían a prueba la capacidad para diferenciar las tonalidades. En esta se destacaron las mujeres.

Publicado por : http://ecocosas.com/
Copyleft: http://neofronteras.com
http://supercurioso.com/
Creative Commons