Comportamiento enfermizo de 5 personajes de ficción

Comportamiento enfermizo de 5 personajes de ficción
Enfermedades que explican el comportamiento de 5 personajes de ficción.

Los personajes de ficción, tanto los procedentes de leyendas como los creados como protagonistas de novelas, cómics y todo tipos de historias, pueden proceder de muchas fuentes de inspiración.

Los hay basados en personajes reales, en animales o incluso en enfermedades. Y precisamente de éstos últimos os voy a hablar hoy.

Desde enfermedades mentales hasta virus que convierten a sus hospedadores en marionetas, todos ellos han dado lugar a leyendas terroríficas y enigmáticos protagonistas de novelas y cómics que han conseguido despertar la curiosidad del público a lo largo de muchas generaciones.

1. La leyenda de los vampiros y las porfirias

Aunque hay leyendas para dar y regalar en torno al origen de los vampiros, con la historia de Vlad el empalador a la cabeza, lo cierto es que más allá de un personaje concreto, como Vlad Tepes y el Conde Drácula, el personaje en general de los vampiros proviene de un curioso conjunto de enfermedades hereditarias debidas a la ausencia de unas enzimas fundamentales para la síntesis del grupo hemo de los glóbulos rojos y a la acumulación de proteínas conocidas como porfirinas.

Estas enfermedades se llaman porfirias y existen hasta siete tipos, según la enzima afectada de la ruta metabólica, pero todas ellas llevan a una serie de síntomas comunes; como náuseas, hipertensión, ansiedad o insomnio, y otros bastante más peculiares que fueron precisamente los que dieron lugar al origen del mito de los vampiros.

Para empezar, se trata de personas fotosensibles, ya que estas porfirinas se acumulan en la piel y al contacto con la luz del Sol se oxidan, dando lugar a la aparición de ampollas y otras lesiones.

Eso sí, la purpurina de cierta saga de películas no tiene nada que ver con las porfirias.

La ausencia de hemoglobina también lleva a la palidez típica de los vampiros; ya que el rojo de la sangre (procedente de la hemoglobina) que corre por las venas se une a la melanina para dar a la piel su color característico.

También es muy curioso el tema del ajo. Como sabéis, cualquier cazador de vampiros que se precie debe llevar siempre con él una ristra de ajos con la que ahuyentar a la fiera en caso de emergencia.

Según las leyendas, estas criaturas tienen pánico a este alimento y la verdad es que no es para menos, ya que el ajo contiene sustancias que afectan al grupo hemo y bloquean la coagulación de la sangre, por lo que empeora los síntomas de las personas con porfiria; que puede que no salgan corriendo al verlo, pero seguro que no se les ocurre probarlo.

Vale, todo eso está muy bien, ¿pero qué pasa con la costumbre de beber sangre? Pues sí, también está explicada por esta enfermedad, ya que en la antigüedad los sanadores tendían a dar de beber sangre a estos pacientes para compensar la anemia resultante de la deficiencia en los niveles de hemoglobina.

Esto, unido al crecimiento de las encías, que hace parecer los colmillos más grandes, hace que estos enfermos, entre los que parece ser que se encontraba el famoso Vlad Tepes, despertaran en el pasado el miedo de aquellas personas que no entendían que no era más que una enfermedad, haciendo que se iniciara una leyenda que aún perdura en la actualidad.


2. Los zombies, ¿personajes de ficción o infectados por el virus de la rabia?


Como sabéis, la historia de los zombies tiene muchas versiones, pero según las últimas películas en torno a este tema, estos “muertos vivientes” no son zombies, son infectados.

Y esa es la verdad, ya que esas personas que vagan sin rumbo, buscando a la desesperada otros pobres infelices a los que morder, están infectados por un virus que todos hemos oído nombrar, aunque en muchos casos no sepamos la magnitud de su alcance.

Se trata de la rabia, un virus transmitido por diferentes vectores, aunque los dos más comunes son el perro y el murciélago. En el primer caso está erradicado en muchas zonas del mundo gracias a la vacuna diseñada por Louis Pasteur; pero, debido al segundo, todavía es una enfermedad que se debe tener en cuenta en caso de sufrir el mordisco de estos animales, ya que si no se detecta a tiempo la enfermedad llega a ser mortal.

Una vez que el virus entra en el organismo, normalmente a través de la mordedura de otro individuo afectado, comienza a multiplicarse en las células musculares y de ahí pasa a las neuronas, en las que utiliza sus propias sinapsis para viajar por ellas y causar una infección sistémica.

Como consecuencia, comienzan a aparecer síntomas muy variables, aunque los más preocupantes son los resultantes de la posesión que el virus toma sobre el cerebro. Esto se debe a que el patógeno busca reproducirse y pasar a más individuos a través de la saliva, en la que se encuentra concentrado, por lo que despierta en el enfermo unas ganas irracionales de morder a otras personas o animales, que también quedarán infectados.

Además, el virus también induce en el paciente una gran aversión al agua, llevando a que sienta arcadas cada vez que intenta beber y evitando con ello que la saliva se diluya. 


3. El Dr Jekyll y el trastorno disociativo de la identidad

La verdad es que este tipo de trastornos aparecen en un gran número de personajes de ficción; desde Gollum, del Señor de los anillo, hasta Dos Caras, de Batman, pero uno de los más característicos de la historia de la literatura es el Dr Jekyll.

Como sabéis, este personaje, creado por Robert Louis Stevenson, es un científico que, a través de un brebaje creado por él mismo, se transformaba en un misántropo criminal bautizado como Mr Hyde.

El problema llega cuando las transformaciones comienzan a convertirse en algo espontáneo con terribles consecuencias.

Desde su publicación, esta novela ha sido tomada como ejemplo en el estudio del conflicto interior del ser humano entre el bien y el mal, del mismo modo que se ha usado para definir el trastorno disociativo de la identidad, que lleva a quiénes lo padecen a actuar según dos personalidades diferentes, con patrones de actuación y relación con su entorno totalmente distintos. 


4. Sherlock Holmes y el Síndrome de Asperger


Como no todo iban a ser personajes peligrosos, no podíamos dejar a un lado a Sherlock Holmes, ese detective creado por sir Arthur Conan Doyle que, según algunos, retrata la propia personalidad del autor.

No sabemos si es así, del mismo modo que tampoco sabemos si la intención de Conan Doyle era dar vida a un personaje con Síndrome de Asperger, pero si analizamos su patrón de comportamiento, estamos ante un clarísimo ejemplo de este síndrome, perteneciente a los trastornos del espectro autista.

Como sabéis, Sherlock Holmes era un químico de enorme inteligencia que decidió dedicar su vida a la resolución de complicados misterios, simplemente por puro entretenimiento.

Además, era una persona poco sociable, que apenas se relacionaba con nadie más que el doctor Watson, y que a pesar de disfrutar enormemente de pequeñas cosas como una taza de té o una sesión de varias horas tocando el violín, era incapaz de comprender los placeres más mundanos del resto de la sociedad.

Esto se corresponde claramente con los síntomas de las personas con síndrome de Asperger, que a menudo muestran una inteligencia por encima de la media, acompañada de otras características de personalidad; como obsesión por temas concretos, como los misterios de Holmes, problemas para sociabilizar o dificultad para empatizar con los sentimientos de los demás. 


5. El Pingüino de Batman y el trastorno histriónico de la personalidad

Junto al Joker, Oswald Cobblepot, más conocido como el Pingüino, es uno de los villanos más famosos de los cómics y las películas de Batman. 

Y no es de extrañar, teniendo en cuenta su curiosa personalidad, marcada por una gran obsesión con la aprobación de los demás, que le lleva a actuar de modo que sus comportamientos sean aceptados por todo el mundo, incluidos su madre, otros villanos e incluso el propio Batman.

Esto se corresponde con el trastorno histriónico de la personalidad, definido como un desorden mental caracterizado por la búsqueda excesiva de aprobación. Estas personas suelen tener una personalidad muy peculiar, a veces incluso coqueta o cómica, como la de Cobblepot, con la que pretenden llamar la atención de los demás.

Además, no dudan a la hora de manipular a otras personas con el fin de conseguir sus objetivos, algo que todos los que seguimos la historia de Batman hemos podido observar en el comportamiento de este peculiar villano.

¿Conocíais todos estos curiosos casos de personajes basados en enfermedades? ¿Se os ocurre alguno más?

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