5 animales capaces de detectar enfermedades

5 animales capaces de detectar enfermedades
Animales capaces de detectar enfermedades.

Hace poco os contamos la curiosa causa por la que los perros son capaces de detectar la hipoglucemia en pacientes diabéticos.

Y del mismo modo que ellos, otros muchos animales tienen sus sentidos agudizados hasta el punto de ser capaces de percibir la presencia de enfermedades a través de técnicas muy diferentes, desde el olfato hasta la visualización de resonancias.

Para que conozcáis a algunos de ellos, en este reportaje os vamos a dar cinco de los ejemplos más curiosos, aunque os sorprendería conocer el tamaño de la lista de especies capaces de explotar esta habilidad...

Animales capaces de detectar enfermedades.

Uno de los casos más curiosos es el de las palomas, que según un estudio llevado a cabo a finales del año pasado pueden ser entrenadas para detectar si un tumor, visualizado en imágenes histológicas o radiológicas, es benigno o maligno.

Esto es algo para lo que normalmente se entrena a patólogos y radiólogos, que necesitan años para adquirir las destrezas que estas aves parecen ganar en un periodo mucho más reducido, debido a que son animales con una capacidad visual muy desarrollada, necesaria para identificar a posibles depredadores camuflados.

Estos investigadores, pertenecientes a la Universidad de Iowa, sólo necesitaron unas recompensas alimenticias para conseguir enseñar a las palomas, que no tuvieron problemas con las imágenes radiológicas, aunque sí que mostraron algunas dificultades con las histológicas, debido a la ausencia de color.

Sea comos sea, los resultados fueron tan buenos que los científicos consideraron necesario continuar investigando en esta línea, con el fin de evitar trabajos repetitivos a los especialistas y, además, ampliar la técnica a otras aplicaciones, como la evaluación de la calidad de nuevas técnicas de imagen.

2. La mosca que puede oler las células cancerígenas

Uno de los animales más apreciados en la investigación científica es la mosca de la fruta, ya que es un gran modelo experimental, debido a que se reproduce fácil y rápidamente y a que aproximadamente el 75% de los genes humanos asociados a enfermedades tienen un homólogo en ella.

Sin embargo, ésta no es la única razón que la convierte en un animal muy interesante para la ciencia, ya que existen otros motivos igualmente importantes. Por ejemplo, en un estudio publicado en Nature en 2014 se demostró que esta mosca es capaz de detectar células cancerígenas a través del olfato.

Esto se debe a que el metabolismo de las células sanas no es el mismo que el de las tumorales, por lo que como resultado se emiten compuestos volátiles diferentes, que pueden ser detectados por el agudo olfato de estos insectos, cuyas antenas cubiertas de neuronas son un magnífico sensor químico.

Además, lo mejor de todo es que en el momento de la detección tiene lugar en estas neuronas un aumento de calcio que se puede detectar a través de marcaje fluorescente, por lo que no es necesario entrenar a las moscas para que lleven a cabo ninguna reacción consciente.

3. La rata de abazones gigantes para detectar la tuberculosis

La tuberculosis es una enfermedad muy difundida en países subdesarrollados, en los que su detección temprana puede ser determinante a la hora de comenzar un tratamiento.

Esto ha llevado a que en algunos países africanos, en los que se dan 255 casos por cada cien mil personas en un año, sea necesaria la búsqueda de métodos efectivos y baratos de diagnóstico.

Como normal general, en estas zonas se suele usar la biopsia; aunque, curiosamente, se descubrió que las ratas africanas de abazones gigantes, que también se usan a menudo para detectar minas antipersona, pueden olfatear éste y otros gérmenes presentes en la saliva con un 44% más de efectividad que la biopsia convencional.

Es curioso, pues la misma especie que en 2003 actuó como vector en un brote de viruela de los monos en Estados Unidos, es capaz de salvar la vida de cientos de personas favoreciendo la detección precoz de su enfermedad. 


4. Abejas para detectar el cáncer

Del mismo modo que la mosca de la fruta, las abejas también tienen un olfato muy agudo gracias a los receptores de sus antenas.

Sin embargo, éstas muestran una ventaja añadida, ya que existe la posibilidad de entrenarlas usando recompensas azucaradas.

Sí, el dulce las pierde, pero si sirve para el bien de la humanidad, ¿a nosotros qué más nos da?

Y esto es lo que debió pensar a finales de 2013 una diseñadora industrial portuguesa, que desarrolló un mecanismo muy sencillo para ayudarse de estos insectos en la detección del cáncer.

Simplemente, el paciente tenía que respirar en el interior de una cámara de vidrio de modo que el aliento pasara a un compartimento en el que se encontraban las abejas entrenadas, que a través de unos movimientos determinados señalaban si el paciente tenía cáncer o no.

Según la responsable del invento, las abejas se pueden entrenar para este fin en sólo diez minutos, por lo que se podría reponer la cámara continuamente. 


5. El perro, el mejor amigo del hombre

La versatilidad de los perros, cuyos sentidos, enormemente desarrollados, pueden entrenarse con fines como la guía de ciegos, la detección de drogas y explosivos o la terapia de niños autistas, ha llevado a que tengan cada vez más motivos para no perder el título de “los mejores amigos del hombre“.

Pero eso no es todo; ya que, además, han mostrado ser unos magníficos médicos, capaces de diagnosticar enfermedades tan variadas como las infecciones bacterianas, el cáncer , la diabetes o la epilepsia.

Se conoce que los tres primeros casos se deben a la detección de cambios en el olor del paciente, asociados a la exhalación de sustancias cuyos niveles se incrementan bajo las condiciones de la enfermedad.

Hasta hace poco no se conocían exactamente cuáles eran estas sustancias, aunque recientemente se ha descubierto que los pacientes diabéticos con hipoglucemia emiten en su respiración altos niveles de una sustancia, conocida como isopreno, que se dispara cuando descienden las tasas de azúcar en sangre.

Por el contrario, el tema de la epilepsia parece ser diferente, ya que no parece estar asociado únicamente al olor.

Está más que comprobado que algunos perros tienen la capacidad de predecir un brote antes de que se dé, de modo que el propio paciente o las personas que le rodean puedan actuar en consecuencia, evitando caídas y otras situaciones necesarias.

Se piensa que esta detección puede basarse a la presencia de cambios en el comportamiento, la voz o el olor de los afectados, aunque también hay quién cree que puede deberse a factores más concretos, como cambios químicos o en la actividad eléctrica del cerebro.

Lo que está claro es que, ya sean bacterias, cáncer, hipoglucemia o epilepsia, estos animales pueden entrenarse para alertar a los enfermos a través de ladridos, evitando más de un problema que habría sido imposible de predecir a través de otras técnicas.

Y todo eso lo hacen sin esperar nada a cambio. Bueno, quizás alguna galletita durante el entrenamiento, ¿pero qué es eso comparado con la salud de una persona?

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