El ojo del Sahara

El ojo del Sahara
El misterio del Ojo del Sáhara que parece estar mirando al espacio.

Las estructuras que tan solo son visibles desde el espacio siempre han suscitado bastante atracción al ser humano.

Recientemente hablamos sobre un par de ellos, como los llamativos “círculos de Hadas” de África y Australia, los cuales fueron vislumbrados por primera vez en los años 70′ en África, para verse recientemente en Australia.

Se pensó que tenía que ver con la necesidad de las plantas de acaparar agua, pero el misterio continúa vigente.

Posteriormente, os hablamos sobre los puquios, unos círculos misteriosos de la región peruana de Nazca.

Esto sí parecen tener cierta explicación y realmente fue un buen sistema para obtener agua por parte de los seres humanos. 

Pero hoy hablaremos de otros círculos, esta vez en la región del Sahara: El ojo del Sahara o Estructura de Richat.


¿Qué es el ojo el Sahara? 

El caso del ojo del Sahara es un poco más peculiar que los anteriores.

Si bien los círculos de Hadas y los puquios parecían tener algún tipo de funcionalidad, para plantas o humanos respectivamente, el ojo del Sahara o Estructura de Richat no parece tenerla. 

Se trata de un curioso accidente geográfico de unos 50 kilómetros de diámetro en pleno desierto, cerca de la ciudad de Ouadane (al noroeste de Mauritania).
 
El ojo del Sahara

La estructura es concéntrica, como si de una cebolla cortada se tratase.

Su descubrimiento fue pura casualidad, pues lo realizaron los astronautas de la NASA James McDivit y Edward White el pasado año 1965 cuando se llevaba a cabo la misión espacial Gemini 4.

Cuando dicha misión sobrevoló Mauritania, vislumbraron el accidente geográfico, el cual no es visible desde el llano, pero sí desde varios kilómetros de altura.


Hipótesis sobre el origen del ojo del Sahara

El origen del ojo del Sahara, a día de hoy, sigue siendo desconocido.

Algunas hipótesis apuntaban a que el origen de esta formación geográfica fue un antiguo meteorito hace millones de años.

El ojo del Sahara

Sin embargo, estudios posteriores no han logrado encontrar evidencias al respecto.

Pero, ¿por qué tiene una forma circular? Para muchos, el misterio del Ojo del Sahara reside precisamente en este curioso aspecto, ahí es donde se inscriben muchas teorías para cualquier amante de lo extraño y lo particular.

¿Es quizá efecto de algún océano que antes cubría esta zona? 

¿Restos de una antigua Atlántida? 

Lo desconocemos. Siempre será interesante sacar nuestras propias conclusiones mientras observamos este “Ojo de toro”,como se le conoce también. Mientras admiramos esos lagos temporales que lo bordean, secos la mayor parte del año.
O la oscura meseta de Adrar que lo acompaña en su zona izquierda.

En la actualidad, la hipótesis mayoritaria afirma que es una estructura simétrica de un domo anticlinal, que se ha ido creando por la erosión a lo largo de millones de años.

La zona central del ojo del Sahara contiene diversos tipos de rocas, como riolíticas volcánicas, ígneas, carbonatitas y kimberlitas de hace unos 2.500 millones de años.

Suena llamativo, ¿verdad? Pues no debería serlo, pues este tipo de formaciones en forma de “cebolla” como el ojo el Sahara son bastante comunes.

De hecho, en España podemos encontrar una, concretamente en Huesca, entre las localidades de Saanta y Estopiñan del Castillo.

Lo que destaca de la Estructura de Richat es que se encuentra justo en medio del desierto sin nada alrededor, algo que la hace más llamativa si cabe, asociando el hecho de que tiene diferentes capas de rocas con una erosión diferente, dándole un color más llamativo a toda la estructura. 

Sahara

¿Creó el ser humano el desierto del Sahara?

Un estudio apunta a que el desierto del Sahara fue generado por el ser humano debido al pastoreo y a la agricultura.

El desierto del Sahara era un lugar verde y bonito hace 10.000 años, al final de la última glaciación.

Desde entonces, ese paisaje de sabana africana poblado por grandes mamíferos ha cambiado drásticamente. 

La pregunta es por qué. Hasta ahora se creía que la desertificación de esa zona del mundo se habría dado por culpa de los cambios climáticos naturales acaecidos tras la última glaciación. Ahora se apunta a que el ser humano jugó un papel activo en dicha desertificación.

David Wright (Universidad Nacional de Seúl) desafía la teoría dominante según la cual los factores determinantes de la desertificación del Sahara serían las causas naturales.

Según este investigador, desde hace tiempo se ha establecido que las poblaciones neolíticas de Asia cambiaron tan profundamente el entorno que alteraron el clima de tal modo que los monzones dejaron de penetrar en el continente.

Alteraciones similares han sido propuestas para Europa, Norteamérica y Nueva Zelanda. Wright propone un escenario similar para el Sahara.

Para poner a prueba esta hipótesis, Wright revisó las pruebas arqueológicas documentadas sobre la primera aparición del pastoreo en la región y lo comparó con los registros sobre la difusión de la vegetación baja, un indicador ecológico de la extensión de las condiciones desérticas.

Los hallazgos confirmaron sus sospechas. Hace unos 8000 años las comunidades de pastores de las regiones limítrofes con el Nilo empezaron a extenderse hacia el oeste a la misma vez que aumentaba la extensión de matorrales.

Además, la acción de la agricultura tuvo un efecto severo sobre la ecología de la región.

Según se eliminaba la vegetación por la instrucción de la ganadería se incrementaba el albedo del suelo de la región, lo que influyó sobre las condiciones atmosféricas, que redujeron las lluvias monzónicas.

Esta reducción de las precipitaciones generó un ciclo de retroalimentación que al final extendió el desierto por toda la región.

El mismo Wright admite que todavía hay trabajo por hacer, pero que la información necesaria para rellenar los huecos puede obtenerse.

En la región había numerosos lagos cuyos lechos secos pueden ser explorados en busca de información. 

Sólo hay que perforar para obtener información de la vegetación que hubo a lo largo del tiempo y la arqueología ayudará a saber qué iba haciendo la gente. Con estos datos se podría alimentar modelos sofisticados sobre el tema.

A pesar de que este tipo de cambios se dieron a lo largo de miles de años, las implicaciones que tiene que el ser humano sea responsable de la degradación climática y ambiental son fáciles de ver. 

Con un 15% de la población humana viviendo en regiones desérticas, las consecuencias de cómo cambiamos estos ecosistemas tiene un impacto directo sobre la vida del ser humano en esas regiones y en última instancia determinará su presencia o no a largo plazo en esas áridas regiones.

Esto es extrapolable a la administración de otros ecosistemas por parte del ser humano, casi todos en peligro.

La diferencia entre los seres humanos de hace 8000 años respecto a los actuales es que aquellos no sabían las consecuencias de sus acciones, nosotros sí.

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