6 curiosidades de alimentación animal

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6 curiosidades de alimentación animal
6 curiosidades sobre la alimentación de los animales.

La Tierra está poblada por tal variedad de animales que entre todos ellos nos ofrecen un amplísimo abanico de diferentes estilos de vida que resulta de lo más interesante para los amantes de la naturaleza.

Ya os dimos algunos datos sobre la forma de dormir de algunos animales y hoy nos disponemos a hacer lo propio con su alimentación, pues estos seres vivos no se dividen sólo en carnívoros, herbívoros y omnívoros; sino que, además, muchos de ellos tienen unas dietas de lo más curiosas, que sin duda os sorprenderán.

Seguro que cuando leáis este artículo la costumbre de algunos humanos de comer insectos y moluscos un tanto asquerosos os parece perfectamente normal.

Datos curiosos sobre la alimentación de los animales 

1. El pez gigante que come madera

Aunque la madera tiene un gran número de usos que la convierten en un material de gran utilidad, su aspecto poco digerible sin duda no nos hace pensar que pueda servirle a nadie como alimento.

Sin embargo, esto es algo de lo más común para algunos peces, como un curioso pez de hasta setenta centímetros, descubierto en Perú en 2010 y caracterizado por unos peculiares dientes en forma de cuchara que le ayudan a raspar la madera de los árboles de los que se alimenta.

Conocido entre los indígenas locales como carachama gigante, este animal tiene una alimentación compuesta principalmente por crustáceos y restos vegetales del fondo del río, pero sin duda disfruta también de la madera en descomposición que se encuentra sumergida en el agua. Curioso, ¿verdad? 


2. La hormiga legionaria, aguerrida y hambrienta


Que unos animales se comen a otros es ley de vida y, de hecho, los propios humanos somos un claro ejemplo de ello, pero lo que no es muy normal es que el consumo diario se eleve a un número de individuos tan elevado como el que se comen las hormigas legionarias, conocidas por características tan curiosas como la fabricación de nidos vivientes elaborados con sus propios cuerpos, o el consumo diario de hasta cien mil animales.

Sí, sí, habéis leído bien. ¡Cien mil! Las presas elegidas varían en función del hábitat de cada subespecie de hormiga, pues las subterráneas no comerán lo mismo que las superficiales.

Pero, por lo general, todas ellas acaban consumiendo diferentes especies de invertebrados, aunque a veces en el intento acaban con la vida de pequeños vertebrados cuyos cuerpos son abandonados, debido a que sus mandíbulas no están adaptadas para comerlos. ¡Terrorífico! 


3. La jirafa, un animal sin remilgos para comer

Las jirafas son un animal que le encantaría a cualquiera de nuestras madres, pues no le hacen asco a ningún alimento; siempre y cuándo se encuentre dentro del rango de lo que un herbívoro rumiante se puede comer, claro.

Su dieta consiste en unos 30 kilos diarios de follaje, por lo que tiene que recurrir a todo tipo de vegetación para cubrir el cupo; optando normalmente, como sabéis, por las copas de los árboles.

Pero eso no es todo, pues su lengua y su sistema digestivo son lo suficientemente duros como para alimentarse de plantas espinosas sin inmutarse ni sufrir heridas por ello.

Por otro lado, curiosamente, a pesar de ser herbívoras, se las ha observado a menudo lamiendo las carcasas de animales muertos con el fin de lamer los restos de carne de los huesos. Sí, sí, serán muy herbívoras, pero está claro que la carne les tienta. 


4. La cochinilla, un animal cuya alimentación hace honor a su nombre


Como sabéis, las cochinillas son pequeños crustáceos conocidos por servir de colorante en la industria alimentaria y, aunque parezca paradójico teniendo en cuenta lo primero, por tener unos hábitos bastante asquerosos que hacen honor a su nombre con creces.

Y su dieta no podía ser menos, pues, a pesar de alimentarse principalmente de los restos que filtran del agua en descomposición, cuando no tienen este líquido tan limpito a su disposición optan por comerse algo no menos asqueroso: sus propias heces.

Y luego nosotros lo usamos como colorante en nuestros propios alimentos. Nos gustan las experiencias fuertes, ¿eh? 


5. El oso panda, glotón a la par que perezoso

A excepción del oso polar, cuyo hábitat no contiene vegetación de la que alimentarse, la inmensa mayoría de osos llevan a cabo una dieta omnívora, por lo que comen tanto carne como vegetales.

Esto resulta curioso en el caso del oso panda, pues pensemos en la imagen que pensemos, lo veremos representado abrazado a una rama de bambú, pero no a ningún animal.

En realidad algunos pequeños roedores son un verdadero manjar para los pandas, pero comerlos supone correr de cacería tras ellos, mientras que alimentarse de bambú sólo consiste en tomar las ramas que tan a mano tienen, requiriendo para ello un esfuerzo mínimo.

El problema es que, como buenos osos que son, su sistema digestivo no está bien adaptado para digerir la celulosa del bambú, por lo que necesitan comerse unos 40 kilos diarios de dicha planta para cubrir sus necesidades nutricionales, teniendo en cuenta que más de la mitad va directamente a las defecaciones.

Comer mucho y moverse poco, el sueño de muchos humanos, desde luego. 


6. Los insectos y las lágrimas de los reptiles

Seguro que todos habéis escuchado alguna vez el término de las “lágrimas de cocodrilo” haciendo referencia a personas que lloran de forma falsa, para conseguir algo.

Esto se debe a que algunos reptiles; como, efectivamente, los cocodrilos, necesitan secretar lágrimas para hidratar el ojo, por lo que no tienen absolutamente nada que ver con la tristeza o cualquier otro sentimiento.

Pero del mismo modo que ocurre con las que nosotros secretamos cuando lloramos, estas lágrimas son muy ricas en sodio, un elemento muy necesario para algunos insectos, como las mariposas, que no pueden adquirirlo succionando el néctar de las flores, sin más.

Por eso, es cada vez más común divisar el curioso espectáculo protagonizado por abejas o mariposas que se posan sobre la cabeza de cocodrilos y tortugas, con el fin de beber de sus lágrimas para completar sus requisitos nutricionales.

Aunque cualquier reptil es válido, su surtidor de lágrimas preferido es la tortuga, pues sus movimientos son tan lentos que no tienen ningún problema para abordarlas.

¿Conocíais todas estas curiosidades sobre la alimentación de los animales? ¿Se os ocurre algunas más?

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