¿Qué son las pecas? ¿Por qué nos salen?

 ¿Qué son las pecas? ¿Por qué nos salen?
¡Pecas! ¿Tienes muchas? ¿Pocas? ¿Salpican tu nariz y tus mejillas?

¿O se extienden quizá como un divertido tapiz moteando todo tu rostro, hombros y espalda? Sea como sea, se trata de un rasgo distintivo que te ofrece belleza y ese aspecto particular del cual sentirte orgulloso.

Esas pequeñas acumulaciones de melanina se deben casi siempre a factores hereditarios y al efecto de sol, en especial en todas esas personas de piel clara u ojos claros para quienes los efectos de la radiación solar, son más peligrosos que en otro tipo de epidermis.



No obstante, cabe decir que hay quien las odia, y quien busca mil remedios y formas para atenuarlas e incluso de eliminarlas.

Tanto si las amas como si las detestas, las pecas han formado parte de ti durante mucho tiempo, así que dinos si te identificas con estas con estas 4 dimensiones, recordándote también, que no dudes en dejarnos tus comentarios sobre es tema, para conocer, de este modo, más cosas sobre la gente “pecosa”.

¿Por qué nos salen pecas?

Si eres de esas personas que disponen de unas simpáticas pecas sobre tu nariz y en tus mejillas, seguro que alguna vez te habrás preguntando por qué tienen que estar ahí, moteando tu piel y dándote ese aire ligeramente infantil.

En ocasiones no solo cubren nuestro rostro, sino también el cuello y los hombros, pequeños moteados que nos aportan encanto y singularidad.

Pero ojo, las pecas no siempre son un rasgo de salud o belleza…

¿Qué son las pecas? ¿Por qué nos salen?

Bien, en primer lugar y recurriendo a los datos estadísticos, hemos de decirte que la gran parte de la población que tiene en su piel un bien surtido de pecas satinando su piel, ha deseado deshacerse de ellas. 

Nos dan un aire algo infantil y nos ofrecen de una simpática belleza, pero esas pequeñas manchas de color marrón, son, en la mayoría de las veces, una acumulación anormal de pigmento en un lugar específico de nuestra piel o dermis por efecto del sol.

Todos nosotros disponemos de unas células denominadas melanocitos que producen dichas manchitas, dicha pigmentación. Es pues un modo de protegernos frente a efectos externos como las bacterias, el polvo y ante todo, el sol. 

Es decir, los melanocitos reaccionan cuando algo nos ataca. Si tu piel es más sensible reaccionará creando más pigmentación, es decir, más pecas.

Así nos evita posibles daños de los rayos UVA, UV y B. A más sol, más melanina y pigmento en nuestra piel. O dicho de otro modo: a más sol, más pecas.

pecas

Seguro que te ha pasado alguna vez, pasar una mañana tomando el sol y cuando te miras al espejo, en lugar de broncearte lo que has conseguido es que tus pecasaumenten de tamaño.

Esta es una sencilla explicación de por qué nos salen pecas a la mayoría de las personas.

La segunda explicación, tiene que ver con factores hereditarios. 

Las personas rubias, de piel muy blanca, y, ante todo pelirrojas, son muy tendentes a tener en su piel un gran alboroto de pecas.

Habitualmente se debe a un factor genético, y de hecho te interesará saber que se han realizado numerosas investigaciones con hermanos gemelos, descubriéndose que existe una gran similitud en el número de pecas que se encuentran en cada par de hermanos, las mismas cantidades y en ocasiones hasta en los mismos lugares. Realmente curioso.

Otro dato a tener en cuenta es que la presencia muy exagerada de pecas también puede deberse a una enfermedad genética llamada neurofibromatosis. Pero no te preocupes, porque en general la incidencia es muy baja. 

Así pues, si eres de los que no se siente bien con esas pecas tatuando tu rostro y tu piel, ya sabes que lo más indicado es salvaguardarte del sol.

Nuestra piel siempre necesitará defenderse de los rayos solares fabricando más melanina, y ésta se transforma normalmente en las comunes pecas. 

Protégete bien con una buena crema solar con un factor adecuado a tu piel.

Si tus pecas se deben básicamente a factores hereditarios y a que tu epidermis es muy clarita, sabes que siempre puedes recurrir a la cirugía.

Pero recuerda que siempre nos aportan un aire atractivo, dulce y original, así que no vale la pena…

Así que dinos ¿eres de los que tiene muchas pecas? ¿Son hereditarias o te han salido poco a poco?


¿Tu tienes pecas? ¿Te identificas con 4 estos aspectos?
1. Las odiaste durante mucho tiempo y ahora…¡Las adoras!

Suele pasar. Cuando somos niños nuestro rostro siempre albergó esas pequeñas presencias que salpicaban nuestra nariz y nuestras mejillas, y que tanto atraían la atención de los demás. Eras ese niño o esa niña pecosa que siempre hacía sonreír a los adultos, y que a su vez, despertaba una gran curiosidad entre tus compañeros de colegio.

¿Cuántas tienes? Te preguntaban, e incluso algún amigo se detenía a contarlas. Y en efecto, las odiabas. Pero a medida que pasaron los años te diste cuenta que no te quedaban nada mal, que te ofrecían ese aire juvenil, divertido, desenfadado y sexy…


2. Verano, esa época en que las pecas se multiplican

No sabes cómo ni por qué, pero cuando llega el verano y te miras al espejo te das cuenta de que no solo tienes más pecas, sino que además, se han oscurecido. Como ya sabes esta es tu pequeña “tortura”, eres de piel frágil, eres como un pequeño vampiro que debe protegerse del sol cual de su terrible enemigo.

La gente con piel clara y con pecas, tiene que mantener un cuidado muy especial con los rayos solares. Es muy difícil que se te siente el bronceado, porque son normalmente tus pecas quienes de verdad “absorben” la caricia del sol poniéndote siempre en peligro. Así que recuerda, lo mejor es que en verano uses la máxima protección y que te cuides como lo haría un auténtico vampiro.


3. Las pecas y los hermanos gemelos

Hay un aspecto realmente curioso que suele repetirse con mucha frecuencia. Como ya sabes, las pecas suelen ser hereditarias, y aparecen sobre todo en personas de piel clara y en especial, en mujeres. Ahora bien, hay casos de hermanos gemelos en los que se ha visto una grandísima similitud en la disposición y forma de las pecas.

Si uno las tiene sobre la nariz y con un par bordeando de modo singular el ojo derecho, el otro hermano gemelo compartirá la misma característica. ¡Asombroso!


4. A medida que crecemos, tenemos menos

No, no desaparecen del todo pero sí que suelen reducirse un poco, y eso, para muchos es un alivio, en especial si durante mucho tiempo te han llamado “pecoso” o “pecosa”. 

Es muy frecuente que en la infancia aparezcan en la cara, más tarde en la adolescencia se extienden a los hombros, pecho, espalda y brazos. No obstante, ya en la madurez, van perdiendo intensidad en el rostro.

Así que si eres mujer, ya no tendrás que recurrir tanto al maquillaje para rebajarlas, pero tampoco desaparecerán del todo, así que si eres de los /las que adoran las pecas, no te preocupes, seguirán formando parte de ti como lo son o eran de tus padres o abuelos.

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