Halloween en Japón y el mundo

Halloween en Japón
La breve historia de Halloween en Japón.

Disfraces con personajes que provocan terror, brujas y calabazas adornando escaparates y máscaras cubiertas de sangre.

Son los claros indicativos de que, un año más, Halloween ha pasado por la ciudad.

Cuando llega octubre y Japón se prepara para Halloween; demonios, fantasmas y calabazas con grandes sonrisas observan desde las vitrinas de las tiendas y, al parecer, todo ahora está disponible con sabor a calabaza.

Sin embargo, Halloween es un fenómeno reciente en Japón.

Hace no mucho tiempo, muy poca gente en el país sabía de la existencia de Halloween.

¿Qué causó el repentino aumento en la popularidad de esta fiesta?

Por esto, no es extraño que los parques de diversiones fueran los primeros en llevar la fiesta de Halloween a Japón.

Tokyo Disneyland dio inicio al evento “Disney Happy Halloween” en el año 1997, el cual fue un gran éxito y desde entonces es cada vez más grande. Este año la celebración comenzó en septiembre.

Una de las razones por las que Halloween es un éxito en Japón es, probablemente, la conocida afinidad que tiene el país por el cosplay.

A muchos japoneses les encanta disfrazarse. Por este motivo, bares, clubes nocturnos y parques temáticos sacan provecho de esta práctica promoviendo Halloween como una fecha para disfrazarse y alocarse.

Cerca del 31 de octubre, hordas de brujas, vampiros, zombis, escolares y escolares zombis pasean por Shibuya (en Tokio), Amerikamura (en Osaka) y otras zonas concurridas de las principales ciudades japonesas.

Halloween es, en gran parte, un festival de disfraces en Japón donde el “dulce o truco” no tiene buena acogida. Debido a la renuencia de los japoneses a incomodar a otros, es difícil que dicha práctica aumente su popularidad entre los más pequeños.

Tal vez lo más cercano al dulce o truco en el país es la fiesta anual de Halloween que lleva a cabo la organización mafiosa más grande de Japón, Yamaguchi-gumi (o yakuza), donde sus miembros entregan bolsas de dulces a niños (aunque al parecer ellos no usan disfraces al entregarlos).

Mientras que a algunos no les gusta que los niños acepten dulces de parte de mafiosos, la generosidad forma parte de la estrategia yakuza desde siempre.

Halloween en Japón

La mafia incluso publica tuits para que los padres sepan donde están y lleven a sus hijos a buscar dulces:

A pesar de que la fiesta de Yamaguchi-gumi se canceló el año pasado por conflictos internos y el temor a que los niños pudieran resultar heridos en el caso de algún ‘accidente’ (no se sabe si el grupo planea retomar la fiesta este año), hay muchas otras formas en las que los niños pueden disfrutar Halloween en Japón.

Tal vez no es algo tan malo. Con sus creativos disfraces los japoneses saben celebrar Halloween. Mientras que su diversión no dañe a otros, no hay razón alguna por la que los Hallowineros japoneses no puedan seguir haciendo lo que hacen mejor.

Fuera de Japón...

Halloween, jack-o’-lantern, fuegos y estrellas

Samhain era una vieja tradición celta que en la noche del 31 de Octubre al 1 de Noviembre celebraba el final de la temporada de cosechas y el principio del largo invierno en las regiones boreales.

Cuando el gran Imperio Romano (que también celebraba el paso de la abundancia del verano a la escasez del invierno) se expande por el norte, incorpora a su acervo cultural esta tradición, de tal forma que cuando a la postre el cristianismo se convierte en la religión oficial del Imperio el viejo Samhain céltico se transforma en la Fiesta de todos los Santos, quedando dedicada esta festividad a todos los mártires que no tenían fecha concreta en el calendario (y por añadidura, a todos los difuntos de la familia).

Una vez los emigrantes irlandeses marchan a Estados Unidos como consecuencia de la hambruna de la patata que azotó la “Isla Esmeralda”, llevan consigo al nuevo continente su popular fiesta de “All Hallows’ Eve”, o lo que es lo mismo, la “Víspera de Todos los Santos”. Finalmente, y a causa de la evolución del lenguaje, “All Hallows’ Eve” acabaría por tomar la forma de la actual “Halloween”.

Halloween en Japón

Según la tradición celta, entre sus costumbres se incluía la colocación de velas dentro de nabos, ponerse disfraces para ahuyentar los malos espíritus, etc.

Todo un simbolismo sincretista, símil de la lucha de la luz contra la oscuridad donde el hombre rompe el manto negro con estas pequeñas luminarias vegetales.

Dado que en Estados Unidos era más fácil encontrar calabazas que nabos, los irlandeses se vieron progresivamente forzados a usar como lámparas estas cucurbitáceas.

Esto me lleva obligatoriamente al objeto de este breve, que no es otro que Jack-o’-lantern, el personaje por excelencia en las fiestas de Halloween, no lo pueden negar.

Jack-o’-lantern es la popular calabaza que se talla por la festividad de Halloween. La leyenda cuenta que un tacaño y astuto granjero usó la cruz para atrapar al diablo, previamente haciéndole subir a un manzano.

De esta forma, Jack sólo dejaría ir al demonio cuando éste accediera a no llevarse su alma una vez muriese.

El diablo accede, y una vez muerto Jack, dada que su vida había sido demasiado pecaminosa como para entrar en el cielo y que había pactado con el diablo que éste no se llevaría su alma… no tenía dónde ir. Se preguntó dónde podría dirigir sus pasos, ya que no tenía luz alguna que le sirviese de guía.

A modo de burla, el diablo le arrojó una brasa. Al no tener dónde alojarla, Jack ahuecó uno de sus nabos (o calabazas. Sea como fuera, lo haría con su alimento favorito) y albergó en su interior el ascua ofrecida por belcebú, vagando errante para encontrar un lugar donde finalmente descansar.

La historia cuanto menos es terrorífica, pero no menos que el “atrezzo” que desde Drosophila les proponemos para este Halloween.

¿Quieren asombrar a sus vecinos e hijos con la creación de una fantasmagórica calabaza ardiente? Para ello, sólo necesitan saber un poco de química y seguir estos sencillos consejos. ¡OJO! ¡LOS NIÑOS NUNCA DEBEN HACER ESTO SIN LA SUPERVISIÓN DE UN ADULTO!

Siempre se coloca una vela en el interior de una calabaza hueca a la que se ha humanizado dibujando con el cuchillo unos ojos y una boca (más o menos tétrica, esto va a gusto del consumidor). Sin embargo, queremos ir un paso más allá y convertir a nuestro jack-o’-lantern en el rey por excelencia de los fuegos fatuos. O cuanto menos… de la Química.

Sí, porque en esta receta no encontrarán nada que no haya en cualquier casa común y corriente, convirtiéndose en el mejor decorador de calabazas de Halloween del barrio.

Lo primero que necesitan para hacer una calabaza flamígera digna del mejor espectáculo de Helloween es un desinfectante de manos.

El desinfectante de manos contiene un alto contenido en determinados tipos de alcohol (isopropílico, propílico, etílico…).

Con él, impregnaremos tanto el interior de la calabaza como el exterior, lo que dará una llamativa llama azul una vez le prendamos fuego. Esto, unido a la alta cantidad de sodio que contiene la calabaza, va a dar unas curiosas tonalidades amarillas a nuestra refulgente baya.

Si no contento con todo esto queremos dar a nuestra calabaza iridiscencias verdosas, bastará con añadir al desinfectante de manos una pizca de ácido bórico.

¿Qué dónde lo podemos encontrar? ¿Saben de esos polvitos blanquecinos que nuestras abuelas derramaban por las esquinas de la cocina para acabar con las cucarachas, hormigas y pececillos de plata?

Esos polvos son ácido bórico, un potente veneno estomacal para los insectos, y cuya adquisición en una droguería convencional no debería suponer grandes problemas. 

Dicho esto, hay diferentes formas (químicas todas ellas, por supuesto) de colorear nuestras llamas. 

Para finalizar, si con esto no he conseguido inocularle el interés por la ciencia (aunque sea un poco de andar por casa), me despido dejándoles con una curiosa imagen del Sol publicada hace unos años por la NASA. 

En ella, las regiones energéticamente más activas dan a nuestro “astro rey” la misteriosa apariencia de una calabaza de Halloween.

Es decir, el Sol recuerda al jack-o’-lantern que hemos introducido al inicio de este breve. 

En concreto, se trata de una simple y divertida curiosidad, al combinarse de manera perfecta dos longitudes de onda diferentes cercanas al ultravioleta extremo (171 y 193 Angstroms), que tienden al dorado y amarillo, muy apropiadas para darle al Sol una apariencia acorde con la Noche de Brujas.

Halloween en Japón

La fiesta, que tradicionalmente se ha creído importada de Estados Unidos, regresa cada 31 de octubre rodeada de críticas y aplausos. 

El origen de Halloween

Muchos piensan que Halloween nació en Estados Unidos, donde aún goza de una gran popularidad. Sin embargo, la fiesta hunde sus raíces en la cultura celta. Esta civilización celebraba el Samaín para conmemorar el fin de la temporada de cosecha y la llegada de la estación sombría, el invierno. Los celtas también creía que, durante esta fecha, la frontera entre los vivos y los muertos se diluía, por lo que los espíritus podían regresar a nuestro mundo.

Para disuadir a aquellos de carácter maligno, utilizaban máscaras y trajes similares a los disfraces que muchos llevarán durante la noche de Halloween. En el siglo XIX, los irlandeses llevaron esta tradicional fiesta a EEUU, por lo que podríamos decir que la celebración hizo un viaje de ida y vuelta. 

De hecho, el término Halloween procede de la contracción ‘All Hallows’ Eve’, que significa “víspera de Todos los Santos”.


¿Por qué la sangre es roja?

Si tu disfraz incluye restos de sangre, lo normal es que utilices pintura de color roja para recrear este fluido biológico. Pero, ¿por qué tiene esta apariencia encarnada? En el caso de los vertebrados, según explican desde la Universidad de Salamanca, la hemoglobina de los glóbulos rojos o eritrocitos se encarga de dar esta tonalidad rojiza.

Sin embargo, diversas circunstancias pueden alterar este color. Por ejemplo, si existe intoxicación por monóxido de carbono, la hemoglobina no puede transportar oxígeno, de forma que la sangre adquiere una coloración roja oscura. 

En el caso de que tomemos ciertos medicamentos, este fluido puede tornarse verdoso o marrón-chocolate si nuestros niveles de hierro son demasiado elevados.
¿Te dan miedo los payasos? Es normal

El miedo a los payasos es conocido como coulrofobia, aunque el término no haya sido aceptado todavía por la comunidad científica. La moda de disfrazarse de payaso para dar sustos, según explica Rocío Pérez en El Confidencial, procede de Estados Unidos y se explica siguiendo el fenómeno del “valle inquietante”. 

Así, objetos con apariencia humana puede generar una sensación de inquietud o incluso terror, al igual que sucede con los robots humanoides.

Malas experiencias en el pasado, la imprevisibilidad que provoca no saber cómo reaccionará un payaso o una cuestión relacionada con el cine, como recuerda la periodista, son factores que explican los temores que pueden generar este tipo de disfraces. Por si acaso te cruzas con algún personaje de este tipo en Halloween, el miedo es completamente normal.
¿Las brujas de la Edad Media volaban?

Calabazas, payasos y brujas son algunos de los elementos imprescindibles durante la noche de Halloween. Si alguna vez te has preguntado por qué las brujas aparecen en escobas voladoras, la razón es realmente curiosa. 

Según explica Abel Pharmboy, durante la Edad Media se tomaban muchos compuestos que, una vez extraídos de determinadas plantas, presentan efectos alucinógenos. Entre otros, la belladona, el beleño, la mandrágora o el estramonio.

Es posible que algunas mujeres untaran en los palos de las escobas compuestos de este tipo que se absorbían rápidamente a través de la mucosa vaginal. 

Los relatos de la primera joven acusada de brujería, Alice Kyteler, lo dejan meridianamente claro. 

Muchos compuestos de este tipo, como la hioscina, no sólo provocarían adormecimiento, sino también fantasías relacionadas con vuelos, viajes abruptos o bailes frenéticos. 

De ahí que las brujas fueran recordadas volando a bordo de sus escobas.
¿Tiene sentido que los murciélagos provoquen pavor?

Los payasos no son los únicos que provocan miedo en la noche de Halloween. 

También lo hacen los famosos murciélagos, los únicos mamíferos voladores que dominan el espacio aéreo. Aunque muchas veces sobrevuelan nuestras cabezas, estos seres vivos conforman un grupo muy amplio y diverso.

Los murciélagos se han relacionado con la propagación de enfermedades peligrosas, una característica que podría explicar el recelo e incluso miedo que pueden llegar a provocar. 

Tal y como explica el microbiólogo Ignacio López Goñi, estos mamíferos se relacionan con la transmisión de infecciones víricas tan importantes como la rabia o el ébola. 

Quizás eso haya calado en la cultura popular hasta el punto de que estos seres vivos causen una sensación de terror cuando los vemos. 

 Una curiosidad, sin duda, que viene como anillo al dedo para explicar en una fiesta como Halloween.

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