Margaret Cavendish ,importancia de ser persistente

  Margaret Cavendish y la importancia de ser persistente
Margaret Cavendish, la duquesa que llegó a dónde otras mujeres no pudieron.

Hoy, en la sección de científicas, vamos a hablar de una de esas mujeres que, a pesar de no tener ninguna formación relacionada con la ciencia, gracias a su amor por ella pudo llegar muy lejos.

Y tan lejos tan lejos llegó Margaret Cavendish, duquesa de Newcastle, que en 1667 su arrojo le permitió asistir a una de las famosas reuniones científicas de la Royal Society, en las que el acceso a las mujeres estaba totalmente prohibido.

De este modo, aunque más que como científica es conocida como escritora, Margaret ha pasado a la historia por haber reivindicado el derecho de las féminas a formar parte de los mismos círculos que los hombres, demostrando que, si nos dan la oportunidad, todos deberíamos poder llegar a dónde queramos llegar.

Margaret Cavendish y la importancia de ser persistente

Nacida en 1623 como Margaret Lucas, esta aristócrata inglesa pasó parte de su juventud como dama de compañía de la reina Enriqueta María de Francia, formando por ello parte de la corte de Luis XIV durante algún tiempo.




Más tarde, a los 22 años, se casó con Sir William Cavendish, primero marqués y después duque de Newcastle, convirtiéndose ella en su consorte en ambos títulos.

Aunque la mayoría de las mujeres de su alcurnia dedicaban su vida al cuidado del hogar y la familia y a la asistencia a las reuniones de sociedad, Margaret necesitaba mucho más que eso para sentirse completa, por lo que, siendo curiosa por naturaleza, comenzó a desarrollar un gran interés por todo tipo de disciplinas, de cuyo aprendizaje dejaba constancia con algunos de sus escritos.

Margaret Cavendish y su asistencia a reuniones científicas

Una de las disciplinas que más le interesaba era la ciencia, en todas sus vertientes, como se podía comprobar en algunas de sus obras sobre física, entonces conocida como filosofía natural.

  Margaret Cavendish y la importancia de ser persistente

Una de las disciplinas que más le interesaba era la ciencia, en todas sus vertientes, como se podía comprobar en algunas de sus obras sobre física, entonces conocida como filosofía natural.

Por aquel entonces, un gran número de científicos se daban cita en las reuniones de la Royal Society Británica, en las que hablaban sobre los últimos avances de sus investigaciones y las de otros colegas de todas las partes del mundo.

En estos encuentros la entrada de mujeres estaba vetada, pero tal fue la insistencia de Margaret, que pedía una y otra vez poder asistir, que finalmente en 1.667 se convirtió en la primera fémina a la que se le permitió el acceso, concretamente para poder presenciar una disertación del famoso químico Robert Boyle, conocido a día de hoy por la ley que enuncia que, a temperatura constante, la presión de los gases es inversamente proporcional a su volumen.

Todo esto, junto a su interés por la literatura, que le llevó a publicar novelas sin esconderse detrás de un pseudónimo, como venía siendo habitual entre las escritoras de aquel entonces, la convirtió en una de las mujeres más criticadas de su época, pero ella nunca se dejó llevar por las habladurías y siguió nadando a contracorriente hasta el día de su muerte, que tuvo lugar repentinamente, en 1673. 

Ha pasado mucho tiempo, pero aún hoy se considera un gran referente del feminismo. Y, con todo lo que consiguió, no es para menos.

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