¿Qué es la lluvia ácida?

¿Qué es la lluvia ácida?
¿Qué es la lluvia ácida?

Muchas veces hemos escuchado el término “lluvia ácida” y generalmente lo relacionamos con el clima y la posible contaminación, pero ¿realmente sabes de qué se trata?

¿En qué consiste la lluvia ácida?

La denominada lluvia ácida es un fenómeno atmosférico que se origina cuando se incorporan compuestos ácidos a las pequeñas gotitas de agua que conforman las nubes. 

Es una de las principales consecuencias relacionadas con la contaminación del aire que respiramos todos los días.

Se trata de un ciclo que se inicia al momento que las industrias, el humo de fábricas o los motores de los autos emiten óxidos de azufre en estado gaseoso que es transportado a través de los vientos a cientos de kilómetros. 

Al quemarse distintas clases de combustibles se liberan cantidades considerables de productos químicos, que no sólo contienen partículas visibles de color gris, sino que también tienen una gran variedad de gases no visibles, pero muy perjudiciales para el medio ambiente.

Los valores de acidez

En la troposfera, una de las capas que conforman la atmósfera, la luz solar en combinación con el oxígeno y el agua, activan una reacción en los gases que producen nuevos ácidos que retornan a la tierra con las lluvias.

La lluvia ácida es medida de acuerdo a la escala de pH: potencial hidrógeno. Cuanto más pequeño sea el valor de pH de una sustancia, es más ácida. 

A modo de ejemplo podemos indicar que el agua dispone de un pH de 7.0 aproximadamente y generalmente el valor del pH de la lluvia común es entre 5 y 6, o sea, ligeramente ácida. 

Sin embargo en regiones donde la atmósfera se encuentra contaminada con sustancias acidificantes, la lluvia puede alcanzar valores de 3 ó 4 de pH o incluso algo más bajas.

Los principales elementos químicos que forman la denominada “lluvia ácida” derivan de fuentes naturales (vegetación en descomposición y volcanes), y de fuentes artificiales (emisiones de óxido de nitrógeno y dióxido de azufre) que provienen de combustiones de combustible fósil.

Estos contaminantes de tipo primario son capaces de recorrer enormes distancias, trasladándose a través de vientos miles de kilómetros antes de precipitarse junto con lloviznas, rocío, lluvia, nieve o niebla. 

Al producirse dichas precipitaciones se pueden originar notables deterioros en todo el medio ambiente.

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