Marie Olympe de Gouges, defensora de derechos

Marie Olympe de Gouge
La mujer que defendió nuestros derechos y fue decapitada.

Nos interesan las mujeres que han hecho historia, tales como Nefertiti, Cleopatra, Ada Lovelace o Hypatia de Alejandría. 

Una de estas mujeres tan trascendentes fue Olympe de Gouges. Descubramos su trágico final.

De cómo la Revolución Francesa decapitó a la autora de la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana.

Detalle. Alexander Kurschkarsky, Retrato de Marie Olympe de Gouges (1748-1793)

Olympe de Gouges, nacida en Francia en 1748, parafraseó la célebre Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, texto fundamental de la revolución Francesa, redactado el 26 de agosto de 1789.

Fue una activa feminista, abolicionista y reformista social de origen burgués. Viuda temprana (de un marido mayor al que no amó), se trasladó a París para brindarle a su único hijo la mejor educación posible.

Así, frecuentaba los salones literarios parisinos y comenzó a escribir. De hecho, escribió varias obras de teatro; llegó a ser relativamente conocida y una de sus piezas teatrales, La esclavitud de los negros, fue publicada en 1782.

Esta obra describe la terrible condición de los esclavos negros y por ella se enfrentó a la desaprobación de los actores de la Comédie-Française, pues ésta dependía económicamente de la Corte de Versalles y muchos de sus nobles eran ricos gracias a la trata de esclavos.

Por esta obra fue encarcelada en la Bastilla, pero la liberaron poco tiempo después debido a sus amistades (probablemente su padre biológico fue el poeta Jean-Jacques Lefranc de Pompignan).

¡Al fin la revolución! ¡Libertad, igualdad, fraternidad!




Y con ella, pretendidas libertades que, sin embargo, no se reflejaron ni en la condición de las mujeres ni en la abolición de la esclavitud.

Mantiene durante esta época una intensa actividad abolicionista y el Periódico general de Francia publica, en 1788, dos folletos políticos suyos, en los que habla de su proyecto de impuesto patriótico y de un extenso programa de reformas sociales. 

Escribió también numerosos folletos que dirigía a los representantes de las legislaturas de la Revolución, a clubes patrióticos y a personajes como Mirabeau, Lafayette y Necker. Además, fundó varias Sociedades Fraternas para hombres y mujeres.

Apoyó a los girondinos y escribió sobre los peligros de una dictadura, pues criticaba muy duramente a Robespierre y a Marat, cosa que, por supuesto, no gustaba nada.

Feminismo primigenio

A raíz de la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, Olympe decide escribir su propia Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana, en favor de los derechos de las mujeres. 

Esta declaración comienza: “Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta”.

Y a continuación, a imagen y semejanza de la declaración masculina, que dice: “Hijos de Francia…”, ella empieza: “Madres, esposas e hijas de los hijos de Francia…”. 

Con esta Declaración Olympe exigía un trato igual hacia las mujeres e igual oportunidad en los ámbitos público y privado, que incluía el derecho al voto y a la propiedad privada, ejercer cargos públicos, tener acceso a la educación y tener igual poder en la iglesia y en la familia.

En alguno de sus folletos escribió:

“Si la mujer puede subir al cadalso, tiene derecho a subir también a la tribuna”.

Como vemos, Olympe fue una verdadera pionera en la lucha feminista, que llevó a las muy revolucionarias autoridades a constreñir el lugar de la mujer: “en la casa, nunca en la plaza pública”, y como ella se pronunciara en contra de la pena de muerte de Luis XVI, por considerarla innecesariamente cruel, la acusaron de traidora los mismos que gritaban ¡Libertad, igualdad, fraternidad!, y creían en los derechos del hombre y del ciudadano.

Fue guillotinada en París el 3 de noviembre de 1793.

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