El bienio maravilloso de Newton

El bienio maravilloso de Newton
El bienio maravilloso de Newton.

El británico Isaac Newton (1642-1727) se ha ganado con justicia un sitial entre los más importantes científicos de todos los tiempos.

Su reputación se debe a tres grandes avances, cada uno de los cuales le hubiera proporcionado por sí mismo una fama instantánea y duradera.

Uno de ellos fue la Teoría de la Gravedad, por supuesto, pero al lado de esta revolucionaria concepción de la Mecánica está su trabajo sobre la composición de la luz, y en tercer lugar, la gran herramienta matemática que probaría ser el cálculo integral.

Menos conocido es el hecho de que estos tres grandes descubrimientos se sucedieron en apenas dos años de trabajos.

Newton estudiaba en la venerable Universidad de Cambridge, en el año 1665, cuando de pronto se declaró la peste en Londres.

Newton regresó a su granja familiar, y mientras amainaba la epidemia de peste, en sólo dos años (1665 y 1666) echó las bases de estos tres grandes descubrimientos.

De todas maneras, es justo señalar que el desarrollo de estos tres descubrimientos le tomaría prácticamente el resto de su vida.

La Teoría de la Gravedad fue publicada íntegramente en los "Principios Matemáticos de Filosofía Natural" de 1687, no tanto porque Newton se demorara en terminarla, como porque sus amigos (en particular Edmond Halley, el que descubrió la órbita del cometa con su apellido) le presionaron insistentemente para su publicación.

Parece ser que Newton no sólo era un científico brillante, sino también increíblemente tímido con su propio talento.

Su reticencia a publicar el cálculo integral, que tanto le ayudó a probar la existencia de la gravedad y sus relaciones matemáticas, le acarreó una dura polémica sobre su paternidad con el matemático y filósofo alemán Leibnitz, que por un camino completamente separado había desarrollado herramientas matemáticas similares.

Ignoro si Isaac Newton estaba en todos sus cabales, pero sí me parece claro que era una personalidad callada y retraída.

Después de todo, su historia familiar fue bastante complicada, y además su mamita querida quería convertirlo en un granjero.

Suficiente para amargar a cualquiera con un temperamento más o menos sensible, como parece haber sido el caso de Newton.

Es digno de destacar que Newton nunca se casó, y aparentemente no "conoció" mujer. 

O no conoció, o no se le conocen.

En la época, vivir soltero era cuando menos algo extraño, lo que puede ser signo de algún problema sicológico (o de una homosexualidad enclosetada también, quién sabe).

Es posible que mucho del impulso de su genio haya derivado del desvío de sus energías "pasionales" hacia el campo científico e intelectual.

También es digno de mención -además de sus valiosísimas contribuciones científicas-, su interés por la Alquimia, y sus supuestos eventuales brotes esquizoides... digno de mención, al menos desde lo anecdótico,  porque demuestra cómo en el preciso momento en que la "Física" se escindía de la "Filosofía Natural" (tal como se concebía la investigación de la naturaleza desde Tales de Mileto en adelante), y nacía como ciencia autónoma, a la luz de la revolución científica de la modernidad, los científicos "abrevaban" en aguas que hoy parecieran ser cuanto menos ridículas y viciadas de pensamiento mágico, como la Alquimia.

También resulta curioso que una de las mentes más preclaras de su tiempo (tal vez de todos los tiempos), fuera proclive a la "sinrazón", o a raptos esporádicos de locura. 

Pero en verdad, ya había advertido Aristóteles (en su tratado De anima, si no me confundo) que muchas de las personas que destacan intelectualmente tienen rasgos que los emparentan con los locos... 

El mismo G. W. Leibniz es otro ejemplo: personaje tan curioso que, además de haber sido un genio lógico-matemático, que no sólo desarrolló (de manera independiente y prácticamente simultánea a Newton) el cálculo integral o infinitesimal, o el proyecto de la "característica universalis", sino también, por ejemplo -en su desempeño como espía (sí! espía!) y consejero de la Casa real de Hanover-, pormenorizados planes (y planos geopolíticos) para invadir Egipto…

Hay quienes afirman que tales planes fueron posteriormente "tomados" por Napoleón para consumar su exitosa campaña militar en el país norafricano...

Publicado por / Fuente : https://sigloscuriosos.blogspot.com
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