La construcción de las pirámides de Giza

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La construcción de las pirámides de Giza
Otra teoría sobre la construcción de las pirámides de Giza.

La construcción de las pirámides de Giza siempre ha sido motivo de especulación y polémica, dando origen a teorías tan variadas como estrambóticas.

Finalmente parece que los arqueólogos se han puesto de acuerdo en que los enormes bloques de piedra arenisca traídos de canteras más o menos lejanas se iban superponiendo sucesivamente mediante una serie de rampas. 

Aclarado lo principal, llega el turno de entrar en detalles.

Y ahí es donde van brotando nuevas propuestas.

Una de ellas acaba de formularla un equipo de científicos holandeses, según los cuales, los bloques, en efecto, se arrastraban hasta la obra sobre trineos pero usando un material de lubricación diferente al que se pensaba. 

Así, en vez de esas rampas de arena seca, que, dicen, dificultaría el arrastre de unas piezas que llegaban a alcanzar dos toneladas y media, los antiguos egipcios habrían usado más bien arena húmeda.

¿Por qué? Porque ésta reducía drásticamente la fricción bajo los patines del trineo y facilitaba que los obreros encargados de tirar de las sogas o empujar invirtieran menor esfuerzo , no sólo en colocar la piedra sino también en retirar luego dicho trineo.

La clave, según los holandeses, es conseguir la adecuada relación de arena y agua: demasiado líquido podría provocar el deslizamiento del trineo hacia atrás.

Una pregunta lleva a otra: ¿cómo llegaron a esa idea si, lógicamente, no se conserva ningún escrito técnico de entonces?

La respuesta está en los frescos descubiertos en una tumba del siglo XIX a.C, que muestran a trabajadores vertiendo el líquido elemento delante de un bloque.

Los expertos holandeses se pusieron manos a la obra para intentar reproducir el sistema a escala, siguiendo la metodología del antiguo Egipto, y lo consiguieron.

La cuestión de la técnica de construcción de las pirámides apasiona a los investigadores desde hace mucho. 

Tanto que un artículo de 1965 de la revista Archeology explicaba que el tema ya se debatía en la Grecia clásica. Así se fue pasando por diferentes propuestas, algunas de las cuales hablaban de grúas y rodillos, pero no sería hasta 2003 cuando se sugirió el uso de agua mezclada con arena para lubricar el terreno.

Dicho artículo pasó más bien desapercibido; si ha vuelto a la actualidad ha sido gracias a que el equipo holandés ha ido un paso más allá poniéndolo en práctica.

Aunque lo más correcto sería hablar de equipos, en plural, ya que se establecieron varios, cada uno dedicado a un aspecto concreto: físicos e ingenieros se centraron en la mecánica de fluídos mientras que los egiptólogos se dedicaron a interpretar las cuestiones arqueológicas de las pinturas mencionadas.

Al combinar ambas experiencias dieron respuesta a un enigma de cuatro mil años de antigüedad.

El dilema de cómo movieron los egipcios esas piedras tan grandes para construir sus Pirámides es todo una leyenda.

Los antiguos egipcios tuvieron que mover muchas estatuas y piedras para construir lo que se considera una de las grandes maravillas del mundo, las Pirámides de Egipto.

Bloques de casi 2,5 toneladas de peso fueron transportados en grandes trineos por el desierto, todo sin disponer de un a maquinaria mecánica moderna.


Quizás solamente era necesario un poco de agua.

pirámides de Giza
Esquema de la pintura hallada en la tumba de Djehutihotep, con la figura que vierte agua señalada.

Una nueva investigación ha concluido como incluir una pequeña cantidad de agua en la arena reducía en gran parte la fricción al deslizar las piedras, se trataba de un pequeño/gran truco de los inteligentes ciudadanos egipcios, minimizando bastante la cantidad de trabajadores necesarios para mover cada bloque.

Por ejemplo, para hacer un castillo de arena en la playa, la arena debe ser humedecida y con la inclusión del agua en el proceso, los granos se unen y el castillo se mantiene en pie.

Pues lo mismo ocurría al transportar las piedras de las Pirámides, al mojar la superficie de arena, la fricción se reduce, ya que los granos de arena se compactan, permitiendo movilizar cada pieza con más facilidad.

Prueba de ello son los experimentos del equipo internacional de la Universidad de Amsterdam, liderado por Daniel Bonn. Primero, transportaron un trineo con arena seca y luego, con arena húmeda.

El resultado fue que cuando se tiraba del trineo cuando la arena estaba mojada, la fricción disminuía considerablemente. En cambio, cuando la arena estaba seca se formaba un colapso en la parte delantera del trineo dificultando su movimiento.

La respuesta la teníamos delante todo el tiempo, en una pintura del mural situada en la tumba de Djehutihotep, podemos ver cómo un trabajador va vertiendo agua delante del trineo (en aquella época, los trineos no eran más que grandes tablas de madera con bordeadas hacia arriba), que transporta una gran estatua.

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