La limpieza bucal rutinaria

La limpieza bucal rutinaria
El mito de la limpieza bucal rutinaria.

“Dentistas recomiendan realizarse una limpieza bucal profesional cada 6 meses”. “Odontólogos aconsejan acudir a un profesional para una limpieza bucal cada año”. 

Ya sea a través de la prensa, Internet, la televisión o, incluso, entre los propios profesionales sanitarios implicados, ese repetitivo mensaje se trasmite a la población con bastante insistencia.

Sin embargo, ¿va esta recomendación acompañada de alguna evidencia científica que la respalde? Pues, aunque parezca sorprendente, lo cierto es que no.

La limpieza bucal profesional es el procedimiento mediante el cual se elimina el sarro y la placa bacteriana que puedan estar presentes en los dientes (adicionalmente, también puede realizarse con la intención de eliminar o suavizar manchas). 

La intención de esta tarea es la prevención de caries, de la caída o deterioro de los dientes, de gingivitis y demás enfermedades de las encías…

Para ello, se recurre tanto a instrumentos de ultrasonido (que, por vibración, arrancan los depósitos de sarro y placa y producen, dicho sea de paso, un sonido horrible) como otros aparatos manuales. 

Posteriormente, en algunos casos se puede realizar un cepillado mecánico con pastas abrasivas para el pulido (aunque es un tratamiento controvertido) y, al final, puede acompañarse de la aplicación de flúor en los dientes (fluorización).

No existen dudas sobre la eficacia de la limpieza bucal profesional correcta e individualmente indicada, como cuando el paciente presenta sarro y/o placa, puesto que la evolución natural de estos depósitos es hacia la destrucción de los dientes y la inducción de enfermedades de las encías. 

Además, ciertas personas pueden presentar ciertos huecos entre los dientes que hacen muy difícil acceder con el cepillo para su limpieza, lo que favorece la acumulación de sarro/placa en su interior con el tiempo y requiere una limpieza profesional cada cierto tiempo.

Sin embargo, ¿por qué muchos dentistas recomiendan, por sistema, una limpieza bucal rutinaria cada 6 meses o cada año a la población?

¿En qué se basan para decirlo? ¿Han hecho estudios que respalden esas afirmaciones?

La ciencia, como veremos a continuación, no ha respaldado en ningún momento esta afirmación, por lo que la explicación más probable es que, en realidad, la recomendación de una limpieza bucal rutinaria por profesionales se trata más de una estrategia de marketing (consciente o no) para garantizar una clientela frecuente.

Lo primero que llama la atención al analizar la evidencia científica sobre la limpieza bucal rutinaria es la escasez de estudios y su pésima calidad.

Resulta curioso que no haya habido prácticamente ningún interés por investigar esta recomendación que, por otro lado, se difunde con tanta alegría e insistencia a la gente (lo que respalda más la hipótesis del marketing).

Además, los meta-análisis (artículos científicos que evalúan un conjunto de estudios científicos) realizados con los escasos estudios poniendo a prueba la limpieza bucal rutinaria dejan a ésta aún más en entredicho. El metaanálisis Cochrane más reciente sobre el tema (de 2007, lo que ya dice mucho) es Limpieza bucal para la salud periodontal en adultos.

La revisión se realizó sobre sólo 9 estudios clínicos con elevado riesgo de sesgos y con pocas similitudes entre ellos tanto en métodos como en resultados (lo que impidió valorarlos comparativamente y en conjunto).

Por ejemplo: Unos estudios valoraban la eficacia en la prevención de sarro, placa y gingivitis según la frecuencia de la limpieza bucal, otros estudiaban con un diseño de boca partida (mitad de la boca con limpieza bucal y la otra mitad sin ella) y en otro observaban los efectos de la limpieza bucal en adolescentes en un país en desarrollo que no habían recibido tratamiento dental en los últimos 5 años.

Las conclusiones que ofrecen son las siguientes:

La evidencia científica es de calidad insuficiente para llegar a alguna conclusión sobre los efectos beneficiosos o perjudiciales de la limpieza bucal rutinaria para la salud periodontal y sobre los efectos de aplicar esta intervención en diferentes intervalos de tiempo. Se necesitan ensayos clínicos de alta calidad para responder a las cuestiones básicas propuestas en esta revisión.

Así pues, los dentistas, estomatólogos y odontólogos que recomiendan una limpieza bucal profesional cada 6 meses o cada año a la población general lo hacen sin ninguna base científica. Es decir, se lo han sacado de la manga. 

Lo mismo podrían haber dicho cada 2 años o cada 2 meses, porque esas recomendaciones se sustentarían en lo mismo: en nada (o en el bolsillo, según se mire). ¿Cómo se definiría entonces la frecuencia en la limpieza bucal profesional? 

Según las características de la persona. Por ejemplo: Si ésta tiene una buena higiene dental y, además, tiene unos dientes preciosos que no acumulan ni placa ni sarro, no es necesario recurrir a ella.

Si por el contrario la persona tiene una higiene dental pésima y, además, la placa y el sarro se acumulan que da miedo, pues tendrá que recurrir a una limpieza profesional con bastante frecuencia. 

Tampoco hay que olvidar que la limpieza bucal profesional no está exenta de riesgos, puesto que algunos estudios científicos han evidenciado que la acumulación del número de estos procedimientos a largo plazo podría afectar a la mineralización de los dientes (especialmente al cemento dental).

Por tanto, indicar estos procedimientos por sistema a personas que no lo necesitan supone un sinsentido desde el punto de vista sanitario.

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