Los experimentos de la Unidad 731

Los experimentos de la Unidad 731
Los experimentos de la “Unidad 731”

Estamos en Japón, durante un periodo que abarca desde la Segunda guerra chino-japonesa hasta la Segunda Guerra mundial (1937-1945).

Lo sucedido en diversos campos de experimentación de Manchuria, hila un círculo más de esos infiernos incomprensibles de nuestro pasado, que nos es tan difícil de creer y de aceptar.

Se dice que el programa “Unidad 731” fue posiblemente uno de los actos más salvajes de nuestra historia, uno más de los que caracterizaron este oscuro periodo bélico que tantas lineas ha escrito en nuestros libros. 

Aunque, quizá, este episodio cometido por el ejército nipón no sea tan conocido, de ahí que hoy en VCN, queramos hablarte de él.

Precisamos también que hemos preferido no ofrecerte en este artículo las fotos más características de la Unidad 731 por su crueldad y dramatismo, pero seguramente, por las descripciones ya puedes hacerte una triste idea de lo que debió vivirse en estos escenarios del horror.

¿Qué finalidad tenía la Unidad 731?

La investigación en humanos. La Unidad 731 fue el nombre en clave de un proyecto de experimentación y desarrollo japonés que tenía carta blanca en cualquier aspecto que pudieras imaginar. Sin límite alguno.

El Departamento de Investigación y Prevención Epidémica del Ejército de Kwantung, buscaba por encima de todo desarrollar nuevas y potentes armas de destrucción masiva contra China, Rusia y cualquier enemigo factible que atacara la unidad del país.

Los trabajos empezaron en la década de los años 30 bajo el mando del General Shiro Ishii, quien lideraba el llamado Escuadrón Togo. 

Eran un grupo de científicos y militares que iniciaron sus experimentos en una prisión de Beiyinhe, pero después de unos años de trabajo, una fuga radiactiva les obligó a desarrollar unas nuevas instalaciones, esta vez en Pingfan, camufladas bajo la idea de que era un módulo para purificar las aguas de aquel distrito nipón.

Cabe decir que en esta época la propaganda política era muy dura, y los trabajos llevados a cabo por la Unidad 731 entraban dentro de lo que se conocía como Kōdōha (Partido Bélico), que en realidad era algo muy parecido al Schutzstaffel nazi. 

Se promovían los valores de la supremacía racial japonesa, de ahí que la gran mayoría de personas que eran llevada a estos campos de experimentación tuvieran orígenes chinos coreanos, mongoles, rusos, incluyendo disidentes japoneses y prisioneros americanos o europeos durante la Segunda Guerra Mundial.


La vida en los campos de la Unidad 731

Se calcula que en estas instalaciones llegaron a morir cerca de 200.000 personas. Aunque, según un informe del año 2002, el número de víctimas del Ejército Imperial japonés pudo llegar a las 580. 000. Es muy difícil hacerse una idea de la gran magnitud de estos horribles experimentos.


Experimentos de la Unidad 731

Los complejos solían tener cerca de 150 edificios con 8 divisiones de experimentación.

Cada una tenía una finalidad: producción de armas biológicas, investigación de enfermedades en humanos, producción de agentes, entrenamiento, tipos de castigo, apoyo médico, entrenamiento personal…

La verdad es que nos cuesta imaginar a todos esos científicos y supuestos médicos llevando a cabo sus funciones, actos terribles que iban desde la disección en vida para estudiar diversas enfermedades, ensayo de armas como lanzamiento de granadas o armas químicas, experimentar con patógenos en personas de cualquier edad (incluyendo niños y ancianos), y la inoculación de enfermedades como el ántrax, la peste bubónica o el cólera.

El 95% de las víctimas de la Unidad 731 estaban en estas instalaciones, y el 5% restante eran personas que vivían en las islas del sureste de Asia y del Pacífico. Más inocentes a los que inocular por azar alguna enfermedad para ver su desarrollo en otros contextos.

¿Y hasta cuando duró esta barbarie? Te preguntarás. Hasta el final de la guerra.

Se sabe que Shirō Ishii, el general al mando de la Unidad 731, quiso utilizar las armas biológicas en mayo de 1944, pero los ataques de los aliados le impidieron poder llevar a cabo sus propósitos. 

Más tarde, con la invasión rusa de Manchukuo y Mengjiang en agosto de 1945, las instalaciones fueron desmanteladas y el personal evacuado.

No te sorprenderá saber tampoco que tras la rendición de Japón en 1945, el propio Douglas MacArthur, al saber de los experimentos llevados a cabo en la Unidad 731, decidió ofrecer total la inmunidad a todos sus médicos y científicos a cambio de que ofrecieran a EE.UU., todos los informes sobre las conclusiones obtenidas sobre sus armas biológicas. Algo que sin lugar a dudas, no nos es nada extraño.

Un episodio más del horror de nuestra historia, capítulos oscuros que esperamos no vuelvan a repetirse. 

Publicado por / Fuente : https://supercurioso.com
Link a http://vidacotidianitica.blogspot.com Creative Commons