¿Qué utilidad tiene el apéndice?

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El apéndice vermiforme, apéndice vermicular o apéndice cecal, o simplemente apéndice, es un pequeño anexo tubular sin salida conectado al ciego intestinal, la primara porción del intestino grueso.

En la mayoría de rumiantes y mamíferos herbívoros, y en los propios ancestros herbívoros de la especie humana, el ciego tiene un tamaño mucho mayor al del ser humano actual.

Este gran ciego está repleto de poblaciones bacterianas simbiontes que digieren la celulosapara que pueda ser aprovechada por el animal.

En el ser humano el ciego se ha reducido considerablemente y el apéndice sería un reducto de ese gran ciego que tuvieron nuestros ancestros.



En consecuencia ya no somos capaces de digerir celulosa, o mejor dicho, ya no podemos albergar la cantidad necesaria de bacterias para que digieran cantidades significativas de celulosa para nosotros.

Este proceso evolutivo se habría producido lentamente a medida que la especie humana fue cambiando sus hábitos alimenticios dependiendo cada vez menos de la celulosa.

A partir de esta tesis, el apéndice es considerado ampliamente como un órgano vestigial que ha perdido todas o casi todas sus funciones, pero esta creencia podría ser falsa.

Existen algunos estudios que han encontrado posibles funciones del apéndice, principalmente relacionadas con el mantenimiento de la flora intestinal, el sistema linfático y el sistema inmune.


¿Qué utilidad tiene el apéndice?

¿Cuántas veces habrás escuchado a personas comentar que le han operado de apéndice o habéis oído a los médicos decir que esta parte de nuestro cuerpo no sirve para nada, y que si se retira es mucho mejor?

En cambio, la naturaleza es sabia y si el apéndice se encuentra en nuestro cuerpo, será para algo ¿no? 

Un “saco” de bacterias

El apéndice es una especie de bolsa viscosa que se ubica entre los dos intestinos, el delgado y el grueso. 

Durante siglos se le ha tenido en cuenta como un elemento que no ha tenido utilidad, una parte que no sirve para nada y que sólo es objeto de inflamación.

En la actualidad, los científicos afirman que el apéndice es mucho más que una parte de nuestro cuerpo sin utilidad. Por ejemplo, para los médicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke, el apéndice trabajaba como un depósito de bacterias que el cuerpo necesita para que el sistema gastrointestinal sea saludable.

Según estas afirmaciones, el apéndice realiza la función de almacén vital donde las bacterias probióticas pueden quedarse hasta que sean requeridas para volver a llenar los intestinos después de algún virus en el que la diarrea se presente. 

Algunas investigaciones llevadas a cabo en este campo también han concluido que el apéndice puede crear, dirigir y preparar las células blancas de la sangre y que la bacteria probiótica de los intestinos siempre se ve amenazada por el uso de medicamentos y alimentos que pueden resultar dañinos como el azúcar.

Sin embargo, otros investigadores han manifestado que, aunque la utilidad de nuestro apéndice para nosotros sea beneficiosa, la mayor parte de la población que lleva un ritmo de vida ajetreado, no necesitan el apéndice, ya que la bacteria probiótica de los intestinos puede poblarse fácilmente sin este “saquito”.

En el mundo moderno, la función del apéndice no sería tan importante porque las infecciones se pueden gestionar con anterioridad al deterioro que pueden causar en nuestra fauna interior.

Funciones del apéndice

1. Flora intestinal

Se ha propuesto que el apéndice sirve de refugio para bacterias beneficiosas que forman parte de la flora intestinal. 

Cuando por algún motivo la flora es expulsada del intestino o su población mermada, lo que ocurre en una amplia variedad de enfermedades gastrointestinales, el apéndice actuaría como reservorio para reponer las poblaciones bacterianas del colon.

Está idea comenzó a tomar fuerza desde comienzos de la década de los 2000 y posteriormente se ha ido reforzando con diversos datos y observaciones. Por ejemplo, las personas que han sufrido colitis por Clostridium difficile y no tienen apéndice muestran hasta cuatro veces más posibilidades de sufrir recurrencias.


2. Función inmune y linfática

El tejido linfoide asociado con el intestino (GALT, del inglés Gut-associated lymphoid tissue) es una parte del sistema inmunitario de mucosas que se encuentra rodeando a todo el intestino, incluyendo el apéndice.

El GALT junto a los nódulos linfáticos mesentéricos son sitios donde comienza la respuesta inmune al entrar en contacto con posibles patógenos en la luz intestinal. 

Una parte específica del GALT son las placas de Peyer, localizadas en muchas mucosas, en el caso del aparato gastrointestinal aparecen sobre todo en el intestino delgado y en el apéndice.

Las placas de Peyer son cúmulos de tejido linfático que forman nódulos repletos de linfocitos B. Se sitúan bajo la mucosa listos para opsonizar posibles patógenos que hayan atravesado la mucosa y comenzar la respuesta inmune. 

En las places de Peyer también aparecen otros tipos de células inmunitarias, como diversos tipos de linfocitos T y células dentríticas.

Placas de Peyer en un corte histológico del ileon, la porción final de intestino delgado

Aunque la idea de órgano o estructura vestigial persista con fuerza, parece ser muy probable que el apéndice no haya perdido todas sus funciones o que haya adquirido funciones secundarias con el paso tiempo, algunas muy importantes.