Alice Clement, la Sherlock Holmes de Chicago

Alice Clement, la Sherlock Holmes de Chicago
Alice Clement, la primera e “incómoda” mujer detective.

Decían de Alice Clement, que era la “Sherlock Holmes” con zapatos de tacón.

Elegante, inteligente, valiente y perspicaz, fue la primera mujer detective de Estados Unidos en aquellos convulsos años de principio del siglo XX. Y en efecto, fue esa “mujer incómoda” no solo para delincuentes y criminales, sino también para sus propios compañeros de trabajo.

No te pierdas esta curiosa historia sobre una mujer inolvidable que molestó a muchos, que levantó ampollas y que a pesar de que muchos intentaron destruirla, 

Logró dejar la estela de su personalidad para muchas otras mujeres que a partir de entonces, empezarían a ocupar puestos que hasta el momento tenían supremacía masculina.

Alice Clement nunca salía de casa sin sus perlas, sin un elegante vestido parisino y sin ese indispensable revólver que siempre guardaba en su bolsillo.

Aunque se dice que nunca la necesitó, porque esta dama era además toda una especialista en artes marciales, y en especial del jiu-jitsu.

Era simplemente admirable, una mujer que se había hecho a sí misma a lo largo de 13 años de profesión como detective, ascendiendo incluso al poco tiempo como sargento primero.



Era también, una de las figuras favoritas de la prensa en esta época.

Alice Clement fue, efectivamente, la primera mujer detective de Estados Unidos, una mujer que consiguió rápidos ascensos por su efectividad para revolver casos, para dar caza y desmantelar numerosas bandas mafiosas del Chicago de principio del siglo XX.

No obstante, no todo fueron triunfos para Alice, en absoluto. Era muy consciente de que su presencia, sus logros, eran poco más que una incómoda piedra en el zapato para muchos de sus compañeros masculinos. 

Era muy pocos los que podían soportar que una mujer resolviera los casos con más rapidez y habilidad que el resto y, en especial, que fuera ella quien se llevara los reconocimientos ante la prensa…

Se sabe por ejemplo que sufrió el acoso sexual de varios oficiales y compañeros, y que cuando se celebraron los juicios, el juez siempre se inclinaba a favor de los acusados, aceptando la versión de que era ella, quien “provocaba”, quien incitaba el acoso. 

Alice Clement, la Sherlock Holmes de Chicago

Tampoco hemos de olvidar el contexto en el que nos encontramos, los felices años 20 no eran en realidad tan felices para la seguridad ciudadana, era esa época en que los gansters movían los hilos del poder, ellos quienes no solo desplegaban la delincuencia de los barrios, sino que además, eran frecuentes los pactos con políticos y, por su puesto, con la propia policía.

Y Alice Clement, nunca estuvo de acuerdo con este tipo de juegos privados, con aquellos pactos secretos hechos en despachos distinguidos o sucios callejones. ¿Imaginas cuál fue su final? 

El ostracismo. 

Las altas esferas vieron ya en esa mujer a ese “ratoncillo” molesto que estaba metiendo su olfato sagaz en rincones que no debía, con lo cual, la decisión fue firme: 

Alice fue llevada a una comisaría pequeña de un suburbio al oeste de la ciudad. Era un lugar penoso, casi desmantelado, sin luz y con escasas condiciones higiénicas. Falleció tempranamente, a los 48, debido a la diabetes, a las depresiones y, por su puesto, a la humillación sufrida con su carrera profesional.

Su nombre y su expediente fue archivado en el cajón del olvido e incluso la prensa, que en los años dorados nunca dejaba de hablar de ella, no prestó demasiada atención a su muerte. 

No obstante, fueron muchas las mujeres que siguieron recordándola, muchas las que posteriormente, fueron abriéndose huecos en aquella corrupta sociedad del Chicago de los años 20 y 30.

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