Dolor ¿de dónde vienes?

 Dolor, ¿de dónde vienes?
¿Es peor un parto o una patada en los testículos?

El dolor siempre es motivo de discusión: 

¿Quién siente más dolor, el hombre o la mujer?

¿Duele más un golpe en el dedo meñique o una bofetada? 

Incluso da pie a juegos macabros como el ¿qué preferirías…? 

Que puede degenerar hasta llegar a comparaciones realmente terribles relacionadas con el dolor. 

Pero, generalmente, cuando ellos y ellas se enzarzan en una discusión sobre estos términos acaba por salir la pregunta estrella: ¿qué duele más un parto o una patada en los testículos?

¿Qué duele más: parir a una criatura o una fuerte patada en las “pelotas”?

Un misterio que muchos se han preguntado. 

Como mujer me cuesta comprender hasta qué punto puede doler un golpe en los testículos, pero a juzgar por los retorcimientos, muecas e incluso llantos de algunos futbolistas que son “atacados” en sus partes íntimas en el terreno de juego, tiene que ser algo realmente molesto.

Aunque, ¿se puede comparar a dar a luz a un bebé a través de un conducto que, de buenas a primeras, tiene un tamaño 200 veces menor de lo necesario?

 Dolor, ¿de dónde vienes?

Dolor, ¿de dónde vienes?

El dolor es básicamente una respuesta de unas células nerviosas, esenciales para nuestra supervivencia por más que nos molesten, llamadas nociceptoras. 

Estas reaccionan a aquellos dolores que superan un umbral determinado y rápidamente envían una señal a la médula espinal y al cerebro. ¿Resultado? 

Dolor y una reacción instantánea, destinada a solucionar lo que nos está ocasionado tantas molestias.

Al parecer estas células envían los mensajes de dos formas: una rápida, provocando dolor agudo y respuestas inmediatas, y otra más lenta que se traduce en dolor más a largo plazo, no tan intenso pero duradero.

¿Por qué duele tanto una patada en los testículos?

Los testículos están hasta arriba de nociceptores, son súper sensibles y están unidos, a través de gran parte de sus nervios, al estómago y por lo tanto a cierto nervio llamado “vago”, que está vinculado al cerebro al “centro de vómito”. 

Todo ello implica que, especialmente debido a la poca protección de los testículos, una patada en ellos provoque también un intenso retortijón, náuseas e incluso se aumente el ritmo cardíaco.

Si no doliera, no tendríamos ganas de proteger nuestros órganos reproductores. ¡Qué desastre para la especie!

Entonces, cómo están tan desprotegidos dolerán más que el parto, ¿no?

No nos precipitemos. La dilatación y contracción del útero también activa nociceptores. ¡Vaya si lo hace!

Lo cual provoca un dolor tan agudo como el de los testículos con el inconveniente añadido de la duración del parto -¡8 horas de media, señores!- y lo grande que es la cabeza del neonato en comparación con las caderas de su madre. 

Doloroso, agotador y… ¡acompañado de náuseas!

¿Quién gana? (O pierde, teniendo en cuenta el dolor)

Aunque, al parecer, existe una medida para calcular el dolor llamada DOL, el dolor es algo absolutamente subjetivo, no sólo una cuestión física. 

Esto supone que prácticamente cada uno de nosotros lo experimente de una forma distinta: como más agudo, menos… 

Para terminar de rematar, también influye cómo nos sentimos anímicamente, si estamos nerviosos o alterados por algún peligro cercano, o si ya hemos sentido ese dolor antes.

Por lo que ni siquiera la medida DOL es útil y completamente fiable a la hora de medir el dolor.

Teniendo en cuenta que ambos dolores tienen que ver con la reproducción y que, como hemos visto, son ambos francamente duros de soportar y distintos según la persona. 

En AsapScience han dejado la comparación en un empate. 

Al fin y al cabo, hay muchas mujeres a quienes el parte no les duele y algunos hombres que no sienten tantísimo dolor al ser golpeados “allí”.

Publicado por / Fuente : https://supercurioso.com
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