Necronomicón y Cthulhu

Necronomicón y Cthulhu
El Necronomicón y los mitos de Cthulhu.

“Sobre los Primordiales, escrito está que esperan siempre en la Puerta, y la Puerta está en todo tiempo y en todo lugar, pues Ellos no saben de tiempo ni lugar, más están en todo tiempo y en todo lugar, aunque parezcan no estar, y entre Ellos los hay que pueden tomar formas y rasgos diversos y cualquier forma y cualquier rostro que deseen y las Puertas están en cualquier sitio para Ellos.

Dondequiera que el hombre disponga las Piedras y pronuncie tres veces las palabras prohibidas allí se abrirá y Ellos pasarán…”

Este es un supuesto fragmento del Necronomicon (El Libro de los Nombres Muertos), extraño libro prohibido de saber arcano, considerado por muchos como una ficción y por nosotros como una realidad.

El encargado de popularizar el concepto del Necronomicon como “Libro Prohibido” fue el escritor norteamericano Howard Phillips Lovecraft (1890‑1937), el cual lo mencionó por primera vez en 1922. 

Brevemente, la historia del Necronomicon es resumida por Lovecraft puntualizando que el título original era Al‑Azif y su autor un poeta loco de Sana (Yemen) que había vivido en la época de los Omeyas hacia el año 700, llamado Abdul Al‑Hazred, el cual había explorado las ruinas de Babilonia y los subterráneos secretos de Memphis, pasando diez años en la soledad del desierto que cubre el sur de Arabia, del que se dice que está habitado por espíritus malignos y por fantasmas ancestrales.




Los que se internan en él cuentan que se producen fenómenos extraños y sobrenaturales. 

Los últimos días de su vida, Al‑Hazred, vivió en Damasco, donde escribió el Necronomicon, ocurriendo su muerte o desaparición en extrañas circunstancias hacia el 738. Al‑Hazred pretendía haber visitado la ciudad de Irem y sus pilares y conocer los secretos de una raza más antigua que la humanidad.

Fue un ferviente adorador de entidades desconocidas a las que invocaba con extraños nombres como Cthulhu o Yog‑Shothoth.

La otra parece que fue traducida posteriormente al griego y al latín, siendo prohibida por el Papa Gregorio IX en 1232. Parece que la edición árabe se perdió mucho antes. La primera versión que tenemos (por ahora) del Necronomicón, nos llega de la mano del célebre mago y alquimista británico John Dee (1527‑1608) The Necronomicon or, the Book of dead names.

Pero este manuscrito de Dee, conocido como Liber Logaeth, está escrito en un código cifrado, que debido a su inmensa complejidad, no pudo ser traducido hasta 1970‑1974 por el criptólogo David Langford con la ayuda de un ordenador y con el asesoramiento del ocultista Robert Turner. 

Lo que resulta curioso es el hecho de que el propio Lovecraft, en las novelas que escribió entre los años 20 y 30, cita determinados estudios y ritos prohibidos que se encuentran tal cual en el manuscrito cifrado de John Dee. Si este manuscrito no se develó hasta mucho después de la muerte de H.P.L. ¿Cómo es que éste ya lo poseía?… ¿Quizás la afiliación del padre del propio Howard Phillips a ciertas Ordenes Secretas hizo que su hijo tuviese acceso al citado libro…?

El investigador Jacques Bergier, que estuvo en contacto con Lovecraft, nos dice que éste le confesó que el Necronomicon salió de su imaginación y que realmente no existía. 

Este se contradice con la propia obra de H.P.L., pero no es extraño que hablase así alguien que, aunque era capaz de proyectarse con su onirismo hasta la misma puerta del Abismo que separa los mundos, sentía un pánico cerval ante todo lo desconocido. 

Normalmente, todas las obras de Lovecraft, que califican al Necronomicon de impío y terrorífico, terminan con la muerte del protagonista a manos de una entidad foránea o haciéndole caer en la locura. En sus escritos, el Necronomicon termina quemándose o guardado bajo siete llaves en alguna biblioteca arcana.

Hacia los años 70, en USA, se publicó una obra conocida como El Necronomicon de Simón, edición que podemos encontrar en español publicada por la editorial Edaf.

El citado Necronomicon, aunque indudablemente interesante para todos los aficcionados al Ocultismo, no pasa de ser una recopilación de ciertos manuscritos de magia sumeria.

Aparte de este texto que citamos, la única referencia que tenemos del Necronomicon son las citas que de él hace el propio H.P.L. en sus obras (El Horror de Dunwich, El que acecha en el umbral, La llamada de Cthulhu, La sombra sobre Innsmouth, A través de las Puertas de la Llave de Plata, etc.), y por supuesto los manuscritos de John Dee.

Según el propio Lovecraft y su obra, la Tierra fue la morada donde los Antiguos fueron desterrados y fundaron sus extrañas ciudades. De su simiente surgieron distintas razas semi‑terrestres que poblaron la Tierra…

“Los Antiguos fueron, los Antiguos son y los Antiguos serán. Desde las oscuras estrellas Ellos vinieron antes de que naciera el hombre, sin ser vistos ni oidos, Ellos descendieron a la antigua Tierra.

Bajo los océanos se reprodujeron mientras las edades pasaban, hasta que los mares abandonaron la tierra, después Ellos salieron como enjambre en todas sus multitudes y la oscuridad reinó en la Tierra. En los helados polos Ellos levantaron poderosas ciudades, y en los lugares elevados los templos de Aquellos a quienes la naturaleza no pertenece y los Dioses han maldecido.

Y la simiente de los Antiguos cubrió la Tierra, y sus hijos perduraron a través de las edades…“

(De Liber Logaeth)

Posteriormente fueron arrojados por los Dioses Mayores a los vacíos de entre los planos o a las cavernas sumergidas bajo el agua…

“Ellos han paseado entre las estrellas y sobre la Tierra… Los Antiguos pisaron los caminos de la oscuridad y sus blasfemias fueron grandes sobre la tierra, toda la creación se inclinó bajo su poder y los conoció… 

Y los Señores Mayores abrieron sus ojos y advirtieron sus abominaciones. En su ira, Ellos levantaron su mano contra los Antiguos, arrojándolos lejos de la Tierra al Vacío que hay más allá de los planos donde reina el caos y los cuerpos no permanecen. Y los Señores Mayores pusieron su Sello sobre la Puerta, y el poder de los Antiguos no prevaleció…

Y Cthulhu surgió de entre las profundidades y montó en cólera contra los Guardianes de la Tierra. Ellos anularon su poder con Poderosos sortilegios y lo encerraron dentro de la ciudad de R’Lyeh, donde bajo las olas, dormirá el sueño de la muerte hasta el fin del Eón…

Los Antiguos esperan, en los rincones que hay entre los espacios conocidos por los hombres, el momento de su vuelta. Porque la Tierra los ha conocido… y los conocerá en el tiempo a venir…“

(De Liber Logaeth)

Algunos estudiosos del ocultismo piensan que los “tiempos a venir” no están muy lejanos, y que el Aeon de Cthulhu se acerca de forma inexorable, así es que el hombre debe estar preparado para la resurgencia atávica que, posiblemente, le espera y “Cthulhu volverá a despertar de sus sueños de R’Lyeh y nuevamente caminará por la Tierra…”

Los Mitos de Lovecraft no son una simple invención romántica, sino que se basan en antiquísimas tradiciones, reflejos arquetípicos de ciertas estructuras mágicas y mitológicas que se pierden en la noche de los tiempos.

La utilidad mágica de las poderosas energías ancestrales, pertenecientes a lo más profundo del subconsciente humano, expresadas en forma caótica y desbordante por los Grandes Antiguos, son estudiadas en profundidad para su recuperación de “entre los intersticios de los planos que configuran los Universos”, por misteriosas Ordenes Secretas de Magos. 

Intentando, de esta forma, su adecuada canalización hacia formas no destructivas que proporcionen al hombre la posibilidad de acceder al siguiente paso en la evolución.

Por Fr. Zuen Levanah
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