Creatividad 5 claves

Creatividad 5 claves
5 claves sencillas para aumentar tu creatividad.

La creatividad, en ocasiones, va asociada a un determinado tipo de personalidades. 

Seguro que tú mismo lo habrás visto en más de una ocasión, hay personas a las que les cuesta mucho por ejemplo realizar una tarea artística, literaria o cualquier otra actividad donde se requiera de cierta chispa de “originalidad”. 

En cambio en otros perfiles, en otras personas, es casi como algo natural y espontáneo.

No obstante, hay algo que también hay que dejar claro: la creatividad puede ejercitarse y desarrollarse un poco cada día. 

De hecho, si tú eres una persona acostumbrada a crear, a componer, dibujar, escribir… etc, también habrás experimentado esos días en que de pronto, aparece un “muro” en tu mente.

¿Dónde se han ido tus musas? ¿Dónde se halla mi creatividad natural? El estrés o la ansiedad pueden ser dos fieros devoradores de esta área tan mágica en el ser humano. 

De ahí que queramos darte 5 sencillos consejos para que los pongas en práctica y disfrutes de tu creatividad.


1. Ese momento mientras dormimos y de pronto…

Es interesante saber que cuando dormimos, nuestro cerebro está increíblemente activo. Es ese momento en que se dedica a almacenar información, a desechar la que no es importante, a catalogar, a realizar una larga serie de actividades que, estando despiertos, no podría hacer.

Todo ello nos envuelve a nosotros en un plácido estado de relajación donde relativizamos muchas tensiones. 

Es más, según numerosos artistas, hay unos momentos sobre todo por la madrugada, que ocurre algo muy curioso. Nos despertamos tímidamente y de pronto empiezan a surgir unas ideas tras otras…

Es un momento especial en que nos sentimos más creativos porque el cerebro ya se ha relajado, con lo cual, deberemos coger lápiz y papel para escribir todo lo que nos venga a la cabeza, porque es muy posible que luego lo olvides. Así pues, ten siempre en cuenta que dormir adecuadamente, también mejora la creatividad porque nos relaja.


2. Cuestiona todo lo que has aprendido, cuestiona lo que ves y sobretodo… ¡Sé flexible!

Nuestra realidad, puede tener muchísimos puntos de vista, así que nunca te aferres a las cosas de un modo férreamente objetivo. 

Ve más allá, da un paso hacia delante que te permita adentrarte en nuevas experiencias, nuevas informaciones. Si te ha enseñado una técnica de dibujo, dale ahora tu estilo personal. 

Si te han sugerido que leas un autor, lee a ese escritor pero a 5 más…

La vida es experimentar, sentir, abrirte en todas las formas posibles. Recuerda siempre que tu educación es un punto de partida, una meta de salida. De ti depende abrir las alas y dar a tu vida un punto de originalidad. Sé único, crea tu marca y tu estilo.


3. Siempre con buen sentido del humor y algo de locura

El sentido del humor es básico en nuestro día a día. Alivia tensiones, relaja, nos motiva, hace que tengamos mejores relaciones con los demás, y a su vez, te impregna de energía positiva así pues ¿por qué no ponerlo en práctica?

El buen humor, e incluso el reírnos de nosotros mismos, hará que tengas siempre una mente más abierta y que derribes muchos de esos muros que frenan la creatividad. Y por su puesto, pierde tu vergüenza y abre un poco tu mente para impregnarte de unas pequeñas dosis de adecuada locura.


4. Piensa como un niño

¿Qué tal va tu niño interior? ¿Lo has dejado ir para siempre y actúas ya como un adulto que es incapaz de emocionarse como antes, de cometer locuras como las de antaño, o de ilusionarte por las pequeñas cosas como hacías a los 6 años?

Si has dejado ir a tu niño interior, recúperalo. Abre los ojos a la vida con la mismas curiosidad, con las mismas ganas y con las mismas esperanzas. Los niños son sinónimo de creatividad porque son devoradores natos de aprendizajes, de experiencias. 

¿Qué tal si actuamos igual?


5. Aplica la distancia psicológica

¿A qué nos referimos con la distancia psicológica? Para entenderlo te daremos un sencillo ejemplo. 

Eres pintor y te han pedido que entregues un lienzo donde aparezca un árbol. ¿Y qué haces? Te pasas 8 horas diarias observando árboles, intentando buscar el que más te inspire. Pero no te convence ninguno y te desesperas.

Este ejemplo puede ser aplicado a muchas otras áreas, donde en esencia, se describe la misma situación: tenemos que hacer o crear algo y nos focalizamos obstinadamente en ese “algo”. 

¿Qué tal si desviamos un poco la atención durante unas horas? 

Sal a pasear, a correr, a nadar… o ¡Date una buena ducha relajante! de pronto, te vendrá la inspiración. El secreto está en que el cerebro trabaja a veces mejor en la distancia, es el momento en que, sencillamente, recurre a la imaginación.

Publicado por / Fuente : https://supercurioso.com
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