¿Qué es la reserva cognitiva?

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¿Qué es la reserva cognitiva?

El proceso de envejecimiento lleva implícitas unas serie de pérdidas: se pierde masa muscular, se pierde fuerza, se pierde agilidad y también se pierden otra serie de facultades relacionadas con las funciones cerebrales, entre otras cosas.

Pero, como pasa con todo, si se trabaja para prevenirlo, todas estas pérdidas son menores.

La reserva cognitiva es un concepto que encaja precisamente aquí, y que suele salir a colación cuando se habla de demencia y de la enfermedad de Alzheimer.

Seguro que has oído decir que la realización de actividades intelectuales es muy importante y recomendable durante el proceso de envejecimiento, y que es muy interesante que la gente mayor aprende cosas nuevas, haga ejercicio, juegue a las cartas, etc.

Realizar actividades intelectuales y de psicomotricidad ayuda a aumentar la reserva cognitiva.

¿Tiene esto que ver con la reserva cognitiva? Sí, aunque es mucho más que eso.

¿Hacer este tipo de actividades retrasa la demencia y previene el Alzheimer? Uhm… mejor sigue leyendo, que no quiero que te lleves un susto.




La reserva cognitiva y su papel en el deterioro cerebral

La reserva cognitiva es la capacidad cognitiva e intelectual que una persona ha logrado acumular a lo largo de su vida mediante sus conocimientos culturales, estudios académicos, participación en actividades intelectuales y de esparcimiento (como la lectura, la escritura, el aprendizaje idiomas, el ajedrez, los juegos de mesa, etc.)l así como de su participación en actividades lúdicas y deportivas para potenciar su psicomotricidad. También influyen mucho las capacidades innatas y los factores genéticos.

Sin embargo, aunque una reserva cognitiva alta actúa como factor protector o preventivo contra los síntomas de la demencia, no puede detener la patología neurodegenerativa que subyace a la enfermedad de Alzheimer.

Esto se debe a que el proceso neurodegenerativo de dicha enfermedad progresa independientemente de la educación y de los logros intelectuales. Por otra parte, cuando la patología se vuelve muy severa ya no hay sustrato suficiente que evite la sintomatología de la demencia.

Las actividades intelectuales tales como jugar al ajedrez o la interacción social normal se han relacionado con un menor riesgo de Alzheimer, pero no se ha encontrado relación causal.

La reserva cognitiva potencia la plasticidad y conectividad de las redes neuronales, ya que una persona que ha ejercitado durante su vida sus capacidades cognitivas ha acostumbrado a su sistema nervioso a adaptarse a los cambios y a usar circuitos neuronales alternativos cuando algún circuito queda dañado. 

Por ello, las personas con alta capacidad intelectual retardan la evidencia de una demencia neurodegenerativa, potenciando y usando vías neuronales alternativas cuando la vía principal ha resultado significativamente deteriorada.
Recomendaciones: Winter is coming

No he podido reprimir la tentación de usar el lema de la Casa Stark, de Juego de Tronos (no me puedo creer que esté aclarando este punto). Como diría esta gente, el invierno se acerca. Vamos, que hay que ir haciendo acopio de provisiones para cuando lleguen los malos tiempos, y no conviene dejarlo para el último momento, no siendo que nos despistemos tomando el sol y el invierno llegue antes de tiempo o sin que nos demos cuenta.

En otras palabras: Está muy poner a la mente a trabajar cuando se llega a la tercera edad, pero la mente debería estar trabajando a tope siempre. Dejarlo para última hora no es buena idea. 

Es como ahorrar para la jubilación: cuando antes empieces, más dinero tendrás cuando llegue el momento.

Como ya hemos visto, en el caso del Alzheimer, tener una buena reserva cognitiva puede ayudar a prevenir o retrasar los efectos de la demencia, pero no a frenarlos. 

Por eso es mejor empezar cuanto antes, que nos coja desprevenidos.

Publicado por / Fuente : https://supercurioso.com
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