Tatsuo Horiuchi, arte con Excel

Arte hecho con Excel
Obras de arte hechas con Excel: el japonés que reinventó la herramienta de computación.

En la lista de cosas más aburridas que pueden existir en el mundo podrían incluirse actividades tan frenéticas como ver una etapa —no de montaña, sino de las llanas— de la vuelta ciclista, estar atrapado en un atasco de tráfico o escuchar el discurso de nochebuena del rey.

En esta lista podría estar también incluida una actividad que Microsoft tuvo la deferencia de facilitar en septiembre de 1985: abrir una hoja de cálculo de Microsoft Excel. 

Desde entonces, millones de bostezos se han expandido por el planeta solo con ver el inconfundible icono verde con la X. 

Hasta que llegó Tatsuo Horiuchi, el hombre que lo cambió todo.

Pintar como un jubilado

No sé qué harán muchas personas cuando se jubilen –si llegan las pensiones para entonces–, pero si se continúa el ejemplo de la gran mayoría de jubilados virtuosos que invaden las redes, pintar, por lo visto, será una de las principales candidatas. 

Eso es lo mismo que se planteó el japonés Tatsuo Horiuchi en el año 2000. Pero él no quería hacer lo mismo que el resto utilizando lienzos, pinceles o pinturas. Él quería hacerlo con el ordenador.

«No tienes que gastarte dinero en pintura, preparar agua y todo eso», dice Tatsuo en un video creado por Great Big Story, un portal de vídeos perteneciente a la CNN. 

Tampoco quería gastar dinero en un programa de diseño y las opciones gratuitas como el Paint o el Word no respondían a sus necesidades, por lo que terminó probando con el Excel, herramienta con la que, según cuenta, nunca había trabajado antes –los bostezos que se ahorró–.

Tatsuo Horiuchi, arte con Excel

Poco a poco, este jubilado de Nagano aprendió a utilizar la herramienta destinada a construir gráficas y la convirtió en lápiz de precisión para crear figuras. 

De la misma forma, el cubo de pintura y los degradados pasaron a ser los encargados de dar color a sus obras. «Me fijé un objetivo para 10 años —cuenta Horiuchi en el vídeo—, saber pintar algo decente para poder mostrar mi trabajo en público».

Pero el artista del Excel no necesitó tanto tiempo. En 2006, presentó uno de sus trabajos al Excel Autoshape Art Contest, un concurso de arte elaborado con Excel –sí, eso existe– organizado por el sitio de información de uso de Office Moog. 

Tatsuo Horiuchi, arte con Excel

Los jueces quedaron asombrados ante el trabajo de Horiuchi, muy superior al del resto de participantes, y varias de sus obras fueron adquiridas por el Museo de Arte Tatebayashi, en la prefectura de Gunma.

Desde entonces, el artista japonés comenzó a hacerse cada vez más famoso y empezó a recibir numerosos mails que le pregunban por consejos para pintar con la herramienta. 

Con el tiempo, ante la gran cantidad de mails recibidos, decidió crear un manual de instrucciones gratuito –en japonés– que se puede encontrar también traducido al inglés, donde explica en sencillos pasos la filosofía que él puso en práctica en el año 2000: 

«Incluso si no tienes talento para la pintura, puedes pintar con tal de que tengas Microsoft Excel».

Tatsuo Horiuchi, arte con Excel

La pérdida de tiempo del arte

Japón es un país donde el trabajo y la practicidad están casi deificados. Su fama de ser uno de los países más civilizados del planeta se basa en la idea de que el conjunto, el grupo, es más importante que el individuo. Todo el mundo debería realizar labores para contribuir al bienestar del resto de ciudadanos.

Este hecho, sumado al gran problema demográfico del país –un 27% de la población tiene más de 65 años– hace que los jubilados decidan realizar labores de voluntariado en sus ciudades. 

No es raro ver personas de edad avanzada –algunos seguro que con nietos– enfundados en un peto amarillo fluorescente y con una señal en la mano controlando el tráfico junto a una obra pública.

Tatsuo Horiuchi, arte con Excel

Por esta misma razón, hay gente que se burla de Horiuchi por su actividad «poco solidaria». 

«¿Por qué estás esforzándote en algo que no es útil? ¿Eres tonto?», cuenta el japonés en el vídeo sobre las palabras que recibe de personas de su entorno. 

Su respuesta, acompañada de una sonrisa traviesa, es certera y eficaz como un cálculo de Excel: «Sí, lo soy».

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