Bacterias intestinales y estado de ánimo

Bacterias intestinales y estado de ánimo
Un estudio afirma que la dieta y las bacterias intestinales alteran nuestro estado de ánimo.

Un estudio de la Universidad de California afirma que las bacterias que se encuentran en el cuerpo humano influyen en nuestro estado de ánimo. 

El microbioma intestinal está vinculado a la depresión y la ansiedad. Por tanto, la dieta tiene una relación directa con nuestra salud mental.

Nunca había estado tan cerca el estómago del cerebro. La Universidad de California en Los Ángeles ha encontrado evidencias sobre cómo la dieta influye en el estado de ánimo. 

Las bacterias intestinales tienen relación con nuestros sentimientos y comportamientos. 

De momento, los estudios en ratones han demostrado que el microbioma guarda relación con el estrés, el autismo y la depresión. Esto supone un gran avance dentro de la ciencia y la investigación sobre salud mental.

Esta hipótesis nació en la Universidad de Kyushu en Japón. Los investigadores nipones llevan trabajando años en la influencia de las bacterias en el cerebro. De momento, han confirmado gracias a pruebas con ratones que los microbios influyen en el cerebro. Para ello, el estudio se realizó con dos grupos de roedores, uno compuesto por ratones libres de bacterias y gérmenes, y otro con ratones normales.

Bacterias intestinales y estado de ánimo

¿Qué ocurrió? Los investigadores les sometieron a situaciones de estrés y descubrieron que los roedores libres de bacterias se estresaban el doble. La angustia generaba que el ratón libre de gérmenes segregase mucha más cantidad de hormonas de estrés. Esto fue un hallazgo muy importante y demostró a los científicos japoneses la relación entre el cerebro y los microorganismos.


¿Cómo influyen las bacterias en nuestro estado anímico?

La Universidad de California recogió el testigo de los japoneses y comenzaron a relacionarlo con las bacterias intestinales. Estas bacterias son una parte del microbioma, que es el conjunto de genes que se encuentra dentro de los microorganismos. Más fácil, todo se concentra en la denominada flora intestinal, el conjunto de bacterias que viven en nuestro intestino y que regula nuestra digestión.

Los investigadores norteamericanos pudieron corroborar el vínculo entre el estómago y el cerebro en el ser humano. El equipo llevó a cabo un estudio con muestras fecales de 40 individuos diferentes, donde se puede comprobar el microbiota intestinal. La prueba consistía en someter a los participantes a estímulos como imágenes, situaciones u objetos. Además, se les conectó a un escáner de resonancia magnética para ver qué ocurría en su cabeza.

Los resultados evidenciaron la interacción entre cerebro, intestino y microbiota. El estudio identificó dos grupos bacterianos, uno con mayor abundancia del género Bacteroides y otro con más del género Prevotella.

La diferencia estaba en que los individuos que tenían el grupo bacteriano de los Bacterioides mostraron menos estrés o angustia en la prueba. Sin embargo, los pertenecientes al grupo Prevotella experimentaron emociones negativas como ansiedad y angustia.

Somos más microbios que humanos

Hay un gigantesco ecosistema de microbios en nuestro cuerpo. De hecho, un estudio de la Universidad de California en San Diego confirmó que 43% de nuestras células son gen humano, mientras que el 57% restante se compone por bacterias, virus, hongos y arqueas.

Cada macroorganismo tiene una característica y actividad diferente. Además, el microbioma varía en cada individuo según el género, la edad, el clima, la dieta y la higiene. Esas pequeñas formas de vida tienen mucha presencia en nuestro cuerpo, así que no nos debería extrañar todo lo que influyen en nosotros.

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