Detectores de mentiras ¿funcionan?

Detectores de mentiras ¿funcionan?
Humano vs. Máquina: ¿Se puede engañar al detector de mentiras?

Todos hemos visto en las películas y la televisión los llamados detectores de mentiras. 

Unos curiosos artilugios que sirven precisamente para detectar cuando una persona está diciendo la verdad o cuando está mintiendo.

Si eres una persona curiosa como yo, seguro que te habrás preguntado. 

¿Realmente funcionan los detectores de mentiras? y más importante aún: 

¿Podemos engañar a la máquina para que arroje los resultados que nosotros deseamos? En este artículo responderemos a estas preguntas y desgranaremos más curiosidades sobre este curioso aparato.

¿Cómo funciona un detector de mentiras?

El primer detector de mentiras fue creado en 1921 por un estudiante de medicina y un oficial de policía que sabía el gran potencial que podía tener una herramienta como esta en su trabajo.

El nombre real de este instrumento de medición es “polígrafo”. Lo que hace el polígrafo es medir las respuestas fisiológicas de nuestro organismo cuando tenemos que responder a unas determinadas preguntas. Algunas de estas reacciones fisiológicas son:
  • Ritmo cardiaco
  • Presión arterial
  • Frecuencia respiratoria
  • Respuesta galvánica de la piel
Estas respuestas quedan anotadas (habitualmente en un papel) y una persona experta en análisis de polígrafo puede (en teoría) determinar si la persona que está respondiendo a las preguntas está diciendo la verdad. Por ejemplo y simplificándolo mucho: 

El aumento del ritmo cardiaco o la frecuencia respiratoria son muestras de que la persona se está poniendo nerviosa y eso puede suponer que esté mintiendo. Es decir, se supone que toda emoción genera cierta reacción fisiológica en nuestro organismo y esta reacción es la que se intenta medir.

¿Realmente funciona?

La comunidad científica se muestra muy dividida en opiniones con respecto a este tema. 

Muchos expertos aseguran que no es un artilugio realmente eficaz ya que no está demostrado científicamente que exista una correlación directa entre la mentira y las relaciones de nuestro cuerpo que es capaz de medir. Además, y en el supuesto caso de que sí funcionara, argumentan que sería muy fácil mentir al polígrafo sabiendo cómo debemos actuar.

Por otro lado hay expertos sobre el tema que aseguran que pese a no ser 100% infalible, si que acierta en la mayoría de las ocasiones y que además, los expertos encargados de hacer las pruebas de polígrafo son capaces de detectar también trampas que pueda realizar el sujeto para mentir y no ser detectado.

Esta división de opiniones hace que el uso del polígrafo no esté demasiado extendido. Hay países que lo aceptan como prueba válida en un juicio, pero la mayoría no lo hace. En Estados Unidos por ejemplo hay estados que realizan la prueba del polígrafo en algunos juicios, aunque no siempre es admitida como prueba válida delante del juez. 

También hay muchas empresas y entes privados que utilizan el polígrafo por diferentes motivos.

¿Cómo podemos engañar al polígrafo?

Suponiendo entonces que el polígrafo sea eficaz y que realmente sea capaz de detectar la mentira en un alto porcentaje…¿Qué podemos hacer para engañarlo?

Esperemos que nunca te tengas que encontrar en la situación de tener que pasar un polígrafo (a no ser que sea por diversión), pero de todos modos, si lo tienes que hacer es mejor que tengas en cuenta los consejos de Aldrich Ames, acusado de espionaje por la CIA para la Unión Soviética. Aldrich consiguió burlar al polígrafo y este es su consejo:

“Duerme bien la noche anterior, ves a la prueba descansado y relajado. Se amable con el examinador, muestrate cooperativo y mantén en todo momento la calma. 

No hay un truco mágico para pasar el polígrafo, hay que tener seguridad en uno mismo y establecer una relación fluida con el examinador…debes hacerle pensar que te cae bien”

Además de Aldrich, se conocen otros espías que han conseguido pasar la prueba del polígrafo engañando a la máquina, estos son los casos de Karl Koecher, Ana Belén Montes o Leandro Aragoncillo.

Otra fórmula para engañar al polígrafo consiste en intentar ponerse nervioso durante las preguntas de control, (preguntas básicas como ¿estás sentado? o ¿estamos en Barcelona? que simplemente se utilizan para comparar las respuestas con las preguntas reales) e intentar relajarse con las preguntas reales sobre el tema para el que te están haciendo el test. 

De este modo los datos que arrojará la máquina quedarán distorsionados de tal manera que ocultarán tu mentira o anularán la validez de la prueba.

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