Kalashas pakistaníes

Kalashas pakistaníes
Los descendientes pakistaníes de los soldados de Alejandro Magno.

En el distrito Chitral, en la provincia Jaiber Pajtunjuá, en el noroeste de Pakistán, vive el pueblo Kalasha, cuyos ojos azules y pelo rubio los distingue del resto de la población. 

Se auto-proclaman descendientes de los soldados que lucharon junto a Alejandro Magno pero que se quedaron en estas tierras en el siglo IV a.C. 

Aunque es un hecho que Alejandro conquistó las tierras de la actual Pakistán y se adentró en la India, una afirmación de este tipo se antoja, por lo menos, dudosa.

Pero, sorprendentemente, los análisis genéticos han mostrado porciones de ADN de antiguas poblaciones europeas. 

Los análisis estadísticos sugieren que estos son anteriores al 210 a.C., abriendo la posibilidad de que, efectivamente, sean del ejército de Alejandro Magno. Además, el idioma kalasha, una lengua dárdica (estas a su vez agrupadas dentro de las lenguas indoarias), comparte muchos elementos comunes con el griego antiguo.

Los kalasha son una cultura única, ya que además de sus rasgos distintivos, mantienen sus antiguas tradiciones ,como fabricar bebidas destiladas o fumar y las mujeres pueden elegir a sus maridos.

Dado que el islam prohíbe estas costumbres, en la comunidad también está prohibida la conversión a esta religión para conservar su identidad.

Por otra parte, las ropas típicas incluyen un antiguo traje tradicional judío ortodoxo. Las mujeres llevan largas túnicas negras con bordados de colores hechos con conchas de cauri y, a veces, se tatúan la cara.

Los niños llevan los típicos tirabuzones de los judíos ortodoxos y gorros de colores brillantes.

No tienen teléfono, coches ni otras comodidades modernas. Hacen su propio pan, ropa y viven de la agricultura. Celebran un festival Chamos de una semana de duración que incluye cantos, baile, rituales, banquetes e incluso el sacrificio de una cabra. 

Es entonces cuando el dios Balomain (Baal) pasa por el valle a recoger oraciones. Se enciende una gran hoguera en las colinas y los miembros tribales portan antorchas en honor a su dios. Entonces bailan en círculos y cantan alrededor del fuego.

Aunque desde el siglo XVIII han tenido una convivencia pacífica con los mayores grupos étnicos de la región Chitral, como los ismaelitas, seguidores de una rama del islam chií, y los Kho, sunníes, su existencia no ha estado exenta de problemas.

Sus vecinos nuristaníes de la antigua región de Kafiristán (luego renombrada Nuristán, Afganistán) al oeste de la frontera, con quien comparten rasgos de su cultura y sistema de creencias, fueron obligados a convertirse al Islam bajo la pena de muerte. 

Antes de trazarse la línea Durant que delimitaba el extremo occidental de la India controlado por Gran Bretaña, la gente de Kafiristán debía pagar tributo al Mehtar (gobernante) de Chitral y reconocer su soberanía.

Sus prácticas se relacionaban con alegaciones de "inmoralidad" y en la década de 1950 varios pueblos fueron convertidos forzosamente al Islam, aumentando el antagonismo entre los kalasha y los musulmanes circundantes. Al ser una pequeña minoría de 3000 individuos en una región musulmana, están en peligro por el proselitismo de militantes musulmanes del lado afgano de la frontera y su interpretación intransigente del Islam.

Recientemente, tanto los kalasha como los ismaelitas han sido amenazados de muerte por los talibanes, con amenazas que han causado indignación y horror entre los ciudadanos pakistaníes, lo que obligó al ejército a reforzar la seguridad en los pueblos kalasha. 

En el 2009, secuestraron al profesor Athanasion Larounis, quien generó £2,5 millones para la construcción de colegios, clínicas, proyectos de agua potable y un museo.

El Tribunal Supremo de Pakistán intervino para proteger a los kalasha bajo la clausula de las minorías étnicas de la constitución y el código penal de la sharia que declara ilegal a los musulmanes criticar o atacar a otras religiones en base a las creencias personales. 

También declaró que las amenazas talibanes iban contra las enseñanzas islámicas. Reconocidos pakistaníes a favor de la paz, como Imran Khan, condenaron las amenazas de conversiones forzosas como no islámicas.

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