Picozapato, rey de los ríos africanos

Ave Picozapato
Ave Picozapato.

Tiene un enorme pico y una mirada muy-muy amenazante. Son pocos los que se atreven a ponerse delante del “Picozapato” debido a su envergadura, y sobre todo a ese pico asombroso. 

Los científicos lo conocen como Balaeniceps rex, y como bien sospechas, pertenece a la familia de los pelícanos.

Viendo su peculiar imagen podemos decir con toda seguridad que es una de las aves más asombrosas y curiosas de la naturaleza.

Ahora bien, hemos de decirte además que no quedan muchos “Picozapatos” en el mundo, y no es porque vayan por el mundo con esa expresión malhumorada haciendo pocos amigos, sino porque se cazan masivamente por su plumaje, y porque además, estamos destruyendo su hábitat natural…

Picozapato, el rey de los ríos africanos

Su plumaje es de un delicado azul grisáceo. 

Le encanta pasar el día en los ríos y ciénagas de África, su medio natural, ahí donde alimentar su estómago sibarita: adora las ranas, y los peces. 

Ave Picozapato

Si bien es cierto que siempre ha sido un ave muy esquiva, a día de hoy lo es más debido a los pocos ejemplares que quedan en libertad. 

Podríamos decir que el ver uno en persona y en la orilla de un lago en Uganda, por ejemplo, sería como ver al auténtico rey de los medios acuáticos en la antigüedad, alguien que ahora es como esos espíritus mágicos que se dejan ver muy de vez en cuando.

Son bellos, pero su belleza, es algo rotunda por esa mirada penetrante y ese pico inmenso, en forma de zapato y que le ofrece su nombre más común. 

Mide algo más de un metro, lo cual ya nos impresiona, pero además, dada la fortaleza de sus patas y de su pico, no desprecia el poder alimentarse de todo aquello que pase ante él y que se mueva. 

De ahí que en más de una ocasión se haya podido ver cómo caza pequeños cocodrilos e incluso mamíferos más menudos. No obstante, sus “platos favoritos” son los peces.

La razón por la cual quedan tan pocos ejemplares, es por su bello plumaje.

Ave Picozapato

Cuesta entender, lo sabemos, pero ya desde el siglo XIX empezaron a llegar al continente africano numerosos europeos en busca de estas aves magníficas, tanto por razones estéticas, como científicas. 

Llamaban mucho la atención y no dudaban en cazar a los “Abu Markub”, como los llamaban los nativos africanos.

Según nos explican desde la página “animales en extinción” el último recuento aproximado de picozapatos se hizo en el 2002, con estos datos poblacionales:

– Uganda: 100 a 150
– Tanzania: 100 a 500
– Zambia: más de 500 (aunque en 2010 Roxburgh y Buchanan propusieron que hay 1760 con 1296 de ellos en los pantanos de Bangweulu)
– Congo: menos de 1000
– Ruanda: menos de 50
– Etiopía: menos de 50

Cabe decir, eso sí que podemos ver también picozapatos en zoológicos, donde podemos asegurarnos que tal fascinante criatura nunca llegue a desaparecer del todo. 

Resulta curiosa además la descripción que el “National Geographic” hizo de ellos hace un tiempo en un documental, se dice que es un ave con patas de cigüeña, pico de pelícano y cabeza de águila… 

Un animal además un tanto agresivo, sobre todo si tenemos en cuenta que en sus nidos, siempre suele sobrevivir una de las dos crías que siempre nidifican los padres. ¿La razón? Suele llegar un momento en que aparece el fratricidio en toda su crudeza, es decir, un hermano, el más fuerte, mata al otro.

No obstante, y a pesar de ello, nadie puede negar que toda criatura tiene el máximo derecho a seguir en este mundo y en su ecosistema, de ahí que esperemos que todas las medidas de protección, nos permitan seguir viendo a los picozapatos, siendo los reyes absolutos de los ríos africanos. 

¿Estás de acuerdo?

Y ahora dinos ¿Qué te parece esta ave asombrosa? 

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