El Cono de Arita

El Cono de Arita
El Cono de Arita, la sorprendente pirámide natural argentina.

En la frontera entre Argentina, Chile y Bolivia se halla la Puna de Atacama, una altiplanicie desértica de 80.000 kilómetros cuadrados de extensión, que se eleva hasta los 4.500 metros de altitud. 

La zona fue objeto de múltiples disputas territoriales entre los tres países hasta hace apenas un siglo.

Situada entre el desierto de Atacama, considerado el más seco del planeta, y la cordillera de los Andes, posee una orografía muy diversa, con grandes sierras, estrechas quebradas, valles, volcanes y salares extensos. 

Su origen es precámbrico, a consecuencia del plegamiento andino, con posterior relleno de sedimentos paleozoicos y mesozoicos.

Uno de esos extensos salares es el de Arizaro, ubicado en el centro de la Puna en la provincia argentina de Salta. 

Tiene unos 1.600 kilómetros cuadrados de extensión y se encuentra a una altitud de 3.460 metros sobre el nivel del mar. 

El Cono de Arita

Se le considera el tercer salar más grande del mundo.

Sobre la superficie blanquecina del salar y en su extremo sur surge de la tierra de manera espectacular una estructura, una geoforma cónica que en un primer momento engañará nuestra percepción haciéndonos creer que estamos ante una inaudita pirámide en aquel paraje inhóspito y perdido.

Nada más lejos de la realidad, se trata del Cono de Arita, que se eleva 200 metros sobre la tierra salada llegando a los 3.689 metros de altitud. 

Un cono casi perfecto, según algunos el de mayor perfección del mundo, como una isla rodeada de espuma blanquecina.

Su presencia despertó pronto el interés de saber como había surgido tan curiosa estructura. 

No faltan quienes quieren ver ahí la mano de misteriosas civilizaciones, relacionándolo con otros supuestos enigmas de dudosa base científica. 

Pero lo cierto es que no tiene nada de extraño. Pudo ser el fruto de una erupción volcánica, o simplemente de la erosión a lo largo de milenios.

El Cono de Arita

Algunos, como el geólogo Aroldo Saul Kärcher, que fue director de Minería de la provincia, afirman que el cono es mucho más joven que la roca ígnea del salar, sobre la que se asienta, y descarta la teoría volcánica. 

Según él, el cono se compone de areniscas rojas, muy diferentes al granito que hay debajo, y lo raro es que no haya más estructuras similares en el salar.

En cualquier caso, tampoco hay nada que aliente las teorías alternativas. Como mucho, que parece haber albergado algún tipo de centro ceremonial de época pre-incaica. 

En la cumbre del cono hay una placa, conmemorando a los pioneros de la explotación del salar.

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