Fraude de los caracoles telepáticos

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Fraude caracoles telepáticos
El hombre que intentó crear un telégrafo con caracoles telepáticos.

A mediados del siglo XIX, en pleno auge del ocultismo y casi un siglo antes de que convirtieran a un gato en teléfono, el ocultista francés Jacques Toussaint Benoit, con la ayuda el desconocido americano Biat-Chretien, creó la brújula pasilalínica-simpática o telégrafo caracol. 

El invento prometía transmitir mensajes a distancia por medio de la telepatía de los caracoles.

Fundamentos


Jacques Colins de Plancy - Dictionnaire infernal (1863). Pág. 247
Aunque fue en 1950 cuando se dio a conocer al mundo su invento, Benoit y Biat-Chretien habían descubierto simultáneamente 8 años antes, cada uno en una orilla del Atlántico, el método de comunicación telepático de los caracoles. Benoit decía que los caracoles criados juntos establecían una relación. Estos caracoles, afines entre sí, permanecían permanentemente bajo una influencia simpática mutua, que no se destruía ni debilitaba ni por con la distancia ni el tiempo.

Esta relación no era dual, sino que podía extenderse a familias completas de caracoles que se hubieran criado juntos. Decían que esta simpatía se fortalecía y dirigía situándolos en un fluido magnético, mineral y adámico (humano). 

Para obtener estos resultados, inventaron la brújula simpática, con cuya ayuda obtenían instantáneamente, sin importar la distancia a la que se situaban los caracoles, un movimiento apreciable que ocurría cada vez que aproximaban entre sí.

Además, el medio por el que naturalmente se comunicaban los caracoles sería un fluido invisible, pero tan buen conductor que permitiría una comunicación veloz como el rayo. 

Fraude caracoles telepáticos

Sin embargo, para aprovecharse de esta forma de comunicación no bastaría solo con la simpatía escargótica, sino además una simpatía armónica entre los interlocutores que se obtiene por el magnetismo animal y la mezcla del fluido magnético adámico y mineral bajo la influencia del fluido mineral galvánico.

Comunicación simpática.

La comunicación simpática no la había inventado Benoit, sino que hay ejemplos conocidos al menos desde el siglo XVI, como el llamado "telégrafo de carne", en el que dos personas intercambiaban un pedazo de piel, que se implantaban para luego tatuarse el abecedario. 

La teoría decía que cuando uno pinchaba una letra, el otro, al ser el dueño original de esa piel, lo notaría. Personajes como Paracelso o Giovanni Battista della Porta ya hablaban de ella.

Por lo tanto, la brújula pasilalínica-simpática funcionaba bajo estas evidentes y lógicas nociones. La brújula consistía en una caja cuadrada de madera con una batería galvánica cuyas placas metálicas, en vez de situarse una sobre la otra, como las pilas voltaicas, se situaban en una serie de ranuras fijas en una placa circular de madera que gira en torno a un eje de hierro. 

En lugar de discos metálicos, hay unos canales circulares o copas de cinq, cada una alineada con lino empapado en una solución de sulfato de cobre, con la tela remachada con una placa de cobre. 

En el fondo de cada canal se pega, con una solución solo conocida por los inventores, un caracol vivo, que toma de la solución metálica una porción adecuada de influencia galvánica, que se combina con la influencia eléctrica desarrollada cuando se mueve la rueda. En total, había 24 caracoles asociado cada uno a una letra del alfabeto.


Financiación y presentación

Benoit persuadió a Antoine Hippolyte Triat. gerente de un gimnasio de París, de financiarle y darle alojamiento, pero tras un año Triat le exigió un modelo que funcionase. El 2 de octubre invitó a Triat y al periodista Jules Allix de La Presse para una demostración.

Durante la demostración, Benoit supervisaba continuamente en ambos terminales que los asistentes tocaran y leyeran correctamente los caracoles. Cuando Allix escribió gymnase, Benoit interpretó en el otro terminal gymoate. Triat lo puso más complicado escribiendo lumiere divine, que fue interpretado como lumhere divine.

También se comunicaron con su colega Biat-Chretien, pero Allix no se encontraba en simpatía armónica, por lo que el propio Benoit tomó su lugar. Como en el experimento anterior, le enviaron el mensaje Biat, respondiendo con Cest bien.

Allix quedó impresionado con el invento y le dedicó un artículo (enlazado abajo en francés junto a otro artículo contemporáneo en inglés sobre la invención y el artículo del francés), pero Triat exigió una segunda prueba más estricta y con la presencia de Émile de Girardin, propietario de La Presse. A fin de cuentas, si el invento funcionaba sería revolucionario. 

Los artículos de la época ya imaginaban las posibilidades, como comunicarse rápidamente a larga distancia sin que nadie más leyese los mensajes o llevarlo como dispositivo de comunicación portátil. Sin embargo, también había críticas, como la burla de la revista satírica Punch.

Aunque Benoit aceptó la propuesta, desapareció como su compañero Biat-Chretien, a quien nadie llegó a ver nunca. Fue visto vagando por las calles de París, muriendo dos años después.


Futuro

La brújula pasilalínica-simpática permaneció olvidada ante su ineficiencia y las crecientes mejoras de sus competidores. En 1871, ante la rebelión de la comuna de París, el marqués de Rochefort-Luçay intentó usarlo para enviar y recibir mensajes seguros, aunque, como era de esperar, fracasó.

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