Mascotas poco comunes

Mascotas poco comunes
Cosas que solo sabemos los que tenemos mascotas poco comunes.

A la hora de hablar de mascotas, en lo primero que pensamos son en perros y gatos.

Los adoramos, no cabe duda, no obstante, también es habitual que en muchos hogares haya pájaros, cobayas, peces, conejos, erizos...

Serpientes e incluso arañas.

Y no, no es que estas últimas criaturas sean visitantes inoportunos de los que huir, sino que muchas personas los adquieren y adoptan con el máximo cariño e ilusión. 

¿Por qué no? Si bien es cierto que siempre es recomendable que estas especies exóticas estén en sus medios naturales, es común que en los últimos años, habiten ya de forma habitual en nuestras casas.

Cosas que solo sabemos y hemos experimentado los que tenemos mascotas poco comunes

Cerditos, guacamayos, zorros e incluso avestruces en algunos casos, son en ocasiones miembros más de una familia que nos obligan a ver el día a día de otra manera y, sobre todo, a aprender. Estamos seguros de que si dispones de alguna mascota “poco común”, te sentirás identificado/a con estos aspectos.
1. Esas búsquedas desesperadas en Internet para comprender más a nuestras mascotas

De pronto, vemos que uno de esos preciosos peces tropicales que hemos comprado, empieza a nadar de lado y de forma irregular. ¿Se estará muriendo? 

¿Lo he alimentado mal? ¿Estará en celo?

¿Qué debo hacer cuando mi serpiente muda su piel? ¿Y si mi araña ha dejado de comer? En ocasiones nuestros veterinarios no tienen respuesta para todo y buscamos foros en Internet para que nos aconsejen…¡Es una preocupación que no termina nunca! Al final, sin darnos cuenta nos convertimos en auténticos expertos en fauna salvaje.

2. Quien llega a tu casa, debe conocer a tus queridas mascotas sí o sí

Puede que a tu madre no le guste demasiado esa serpiente, o ese escorpión que elegiste tener en en casa en un momento dado. Tienen su rincón especial, y bien adecuado para que se sientan cómodos, y para ti es sin duda el espacio más bonito e interesante de la casa. Por ello, no dudas un segundo en acompañar a todo aquel que visite tu casa, a conocer a tus queridas mascotas.
En ocasiones se sorprenden, e incluso se asustan dependiendo del tipo de inquilino que tengas en casa. No obstante, también hay quien queda completamente encandilado por esa adorable criatura.

3. Hablamos con ellos como con un miembro más de la casa

Nadie se sorprende al ver cómo una persona habla con su perro en la calle, en el parque. Le da órdenes, lo premia, lo adula, le hace preguntas… ¿Por qué no hacer lo mismo con nuestro erizo? ¿Por qué no preguntarle a nuestra iguana cómo le ha ido el día?
¿Por qué no preguntarle a nuestro gecko si quiere que le rasquemos la tripita? Ser dueños de mascotas poco comunes no implica que no podamos comunicarnos con ellas como si fueran uno más. ¡Son una compañía excelente!

4. Encontrar a otras personas que también tienen mascotas poco comunes… ¡como la nuestra!

En ocasiones, en la calle puedes encontrarte de pronto a alguien que, al igual que tú, ha decido sacar a pasear a su hurón a última hora del día cuando ya refresca un poco más el día en verano.

Te alegras al ver que hay personas que tienen tu misma pasión por ellos. Os reís de las mismas anécdotas, del carácter indomable o afectuoso de esa mascota “poco común” (sea cual sea) y de que en el fondo, es “mucho mejor que tener un perro”… ¡Al final crecen mucho más de lo que pensábamos! –comentas– ¿Pero y lo adorables que resultan? -te responden-¡Y comen de todo! ¡Yo a mis tortugas les doy pienso de gatos!¡Y a mi cerdo vietnamita le encantan las manzanas!

Es entonces cuando empezamos a enseñarles fotos, mientras el resto de viandantes, nos miran con cara de asombro.

5. Tener un perro o un gato está bien, pero tener ese animal en “concreto”, es algo especial

No importa qué sea. Tal vez tengas un tipo de pez muy especial, tortugas de una especie rara o arañas de tamaños considerables. O es posible que tengas medios y te hayas permitido la oportunidad de tener un burro, o una alpaca, o unas cuantas cabritas que saltan de modo frenético a cada instante alrededor tuyo.
Sea como sea, es algo que te reconforta, que te complace y que te enriquece por dentro. Puede que algunos te llamen “loco/a”, pero no se puede ser más feliz que con ellos a tu lado.

¿Estás de acuerdo? Y ahora dinos… ¿Eres uno de los dueños de mascotas poco comunes? 

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